• Silvia Resa López

Tras la ruptura

Actualizado: 13 mar

¿Acabas de pasar por un divorcio? ¿Estás en proceso de separación? ¿Se ha roto la relación que mantenías con otra persona desde hace varios años? ¿Cómo te sientes? ¿Qué es lo que experimentas en tu día a día? ¿Cómo transitas por la vida con este nuevo enfoque individual? A todo esto, ¿eres ya capaz de reconocer que tu relación está rota? Desde el Coaching te acompaño.



Hace unos meses una de mis amigas se ha separado de su pareja, persona con la que llevaba conviviendo más de siete años.

Aparentemente, se trataba de una relación que daba su mejor imagen hacia afuera y cuando quedábamos a tomar algo nada parecía mostrar lo contrario. Pero sólo era eso, aparentemente.


Ella es una mujer bonita, con una tez morena y una mirada brillante. Su complexión es fuerte, a pesar de ser delgada, lo que, por cierto, no le resta un ápice de vitalidad, dándole una elegancia y serenidad envidiables.

Tales cualidades empezaron a empañarse, como si de un cristal translúcido se tratara. La tensión se hizo fuerte en su mandíbula, en sus hombros, en sus manos, pero sobre todo en su mirada, casi permanentemente anegada de lágrimas.


Una noche alguien la recogió en la puerta de su casa, con una mochila en la que llevaba lo justo para pasar un par de noches fuera. Lo siguiente que supe fue que había decidido separarse de su pareja. “Creo que no me quiere, al menos nada me demuestra lo contrario”, me decía, con la voz entrecortada, durante una conversación telefónica; “siento que lo sabía desde hace mucho tiempo, aunque me lo estaba negando a mí misma”.

“Es cierto que nos aferramos a las relaciones y a las personas”, dice Mireia Muñoz, Psicóloga, Sexóloga y Terapeuta de parejas; “si hay algún tipo de carencia emocional debida a las diversas circunstancias por las que hayamos pasado, nos cuesta soltar porque lo vivimos como una pérdida, como si se acabara el mundo, como si nada pudiera volver a ser igual, llegando incluso a magnificar la situación con respecto a lo que es la realidad”.



“El duelo es un proceso que se da cuando existe una pérdida, un abandono, ausencia o muerte; aparece por una pérdida de trabajo, pero también por una ruptura de pareja”, dice esta psicóloga, que hace unos meses ha participado en el congreso virtual "Parejas Conscientes" organizado, a su vez, por el Centro Nuevo Amanecer. “Cada persona puede vivirlo de manera distinta, por lo que las manifestaciones físicas y psicológicas también son personales”.


Por qué cuesta soltar


Dice Mireia Muñoz que “cuando hay un duelo, suele quedar una herida que requiere sanación, por lo que es preciso ir paso a paso, para así llevarlo de la mejor manera posible”.

Esta psicóloga especializada en procesos de duelo y de gestión emocional enumera las causas por las que evitamos soltarnos de una relación:


· No lo tenía previsto. A veces, la ruptura es algo que no tenía previsto, por lo que es preciso sobreponerme y encajar todo ello en mi mundo.

· Proyecciones. La situación es la que es; no obstante, otra cosa es la proyección que hagamos de ella, es decir, cómo lo percibimos e interpretamos. “No se trata de minimizar, pero sí de ver lo que estamos poniendo, que hará que el resultado sea más pequeño o más grande”, dice Muñoz.

· Conexión con la soledad. Nos cuesta soltar porque hay un vínculo que nos conecta con el miedo a enfrentarnos a nosotros mismos, con el sentimiento de que esa persona se va de nuestra vida para siempre.

· Conexión con el miedo. El temor a que todo cambie, a no saber llevar nuestro día a día ahora que esa persona no está; está el miedo al futuro, a que aparezca otra persona.

· Resistencias. La forma en la que confrontamos la incertidumbre revela la mayor o menor resistencia a gestionar emocionalmente la situación.

· Foco en el otro. El proceso de olvidar se complica cuando nos enfocamos en la otra persona, en lugar de hacerlo en nosotros mismos. “Si estoy centrada en que el otro esté bien, en complacerlo, agradarlo, en que le guste y que me quiera, pues llega un momento en el que, si se marcha, ¿qué pasa conmigo?, pues no me he dado el espacio para cuidarme a mí misma, para atenderme”

· Ponerlo todo en el otro. Al poner mi seguridad y autoestima en la otra persona, cuando ésta se va, me siento como si mi autoestima se fuera con ella. “La frase quiero olvidarme de mi ex resuena en mi consulta”, dice Mireia Muñoz; “pero es una forma de volver a poner en foco en la otra persona, en la pareja”.



El proceso del cambio


¿Cómo nos damos cuenta de que somos personas con dependencia emocional? “En el momento en que me veo incapaz de salir de una relación donde no estoy bien”, dice Noemí Seva, coach y terapeuta Transpersonal; “esa dependencia emocional se traduce en expresiones como las de necesito a la otra persona, no me veo capaz por mí mismo”.

Seva, que ha participado en el congreso virtual “Encuentra sentido a tu vida”, a su vez organizado por la coach Yolanda Martínez, señala que a veces se desarrolla un patrón por el que una persona repite el mismo tipo de pareja. Para esta terapeuta, las preguntas “qué me pasa que siento que sola no soy capaz o para qué necesito a otra persona para que mi vida tenga sentido” tienen similar respuesta: “la relación de pareja se establece desde esas carencias, mediante una dependencia derivada de la infancia que, al mismo tiempo, genera un tipo de apego o vínculo que traslado a mi pareja en la adultez”.

“Si siento que no puedo ser yo misma, que doy prioridad a la otra persona, lo que deseo es que el otro se haga cargo de mí”, dice Noemí Seva.


Esta terapeuta propone cinco pasos para trascender dicho cambio:



· Paso número 1. Cada cual se da cuenta de cuándo está preparado, al saber que esa relación le hace daño, que no siente bienestar emocional, sino todo lo contrario.

· Paso número 2. Aprender a ser autónomo, en lugar de regularse a través de la pareja. Seva recomienda, en este punto, que validemos lo que sintamos que seamos coherentes con nosotros mismos y que tomemos decisiones buscando el bienestar propio.

· Paso número 3. Reforzar la seguridad y la autoestima. Ya no deseo que el otro cambie. Empezar a cambiar el foco: en lugar de fijarme en lo que hace la otra persona, darme cuenta de para qué me quedo aquí. Hablar de mí mismo; empiezo a aceptarme tal cual soy.

· Paso número 4. Tomar decisiones desde la coherencia de quién soy y cómo soy. Cuidar mi diálogo interno, cómo me digo las cosas.

· Paso número 5. La mirada compasiva. Cada día me pregunto para qué hago lo que hago. La respuesta me llevará a algo diferente. “Se trata de sacar algo positivo del autosabotaje”, dice Noemí Seva.

“¿Qué es lo que nos impulsa a no mirar hacia dentro y entregarnos afuera?”, se pregunta Noemí Seva; “se me ocurren varias respuestas, tales como la necesidad de atención, el miedo al abandono o el temor a la soledad”

“Sin embargo, ello no impide el deseo de tener una pareja, ya que tanto el sentimiento de conexión como el de pertenencia son necesarios”, dice Noemí Seva; “aunque las necesidades y sentimientos descritos nos impiden tener una relación saludable, lo cual nos puede llevar a relaciones en las que no estaremos bien, ya que es posible que nuestra pareja no cubra nuestras necesidades”.


Dice Mireia Muñoz que “el hecho de olvidar será una consecuencia, si bien el término olvido no sea el correcto, ya que esa persona ha formado parte de tu vida, de tu historia, por lo que la vas a recordar, pero sin ese dolor, sin ese sufrimiento”.



¡Feliz Ruptura Consciente! ¡Feliz Coaching!


Y recuerda que…


- El duelo psicológico puede aparecer tras una ruptura de pareja.

- La separación la vivimos como una pérdida, como si se acabara el mundo, como si nada volviera a ser igual.

- Existe el temor a que todo cambie, a no saber llevar nuestro día a día, ahora que esa persona no está.

- Cada cual se da cuenta de cuándo está preparado, al saber que esa relación le hace daño, que no siente bienestar emocional.

- ¿Qué me pasa, que siento que sola no soy capaz?, ¿para qué necesito a otra persona para que mi vida tenga sentido?


18 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo