• Silvia Resa López

Tener en cuenta a los astros

Signos, planetas, aspectos, casas, ascendente, nodos o carta natal forman parte del vocabulario de la Astrología, para algunos una ciencia que data de más de cinco milenios atrás. La simbología recogida a partir de este sistema nos informa de aquello que traemos al nacer que, sumado al espacio y tiempo en el que se produce, nos aporta las herramientas para mejorar tanto en el plano físico, como en el emocional y espiritual



Desde que la Astrología entró en mi vida, hace ya un par de décadas, he descubierto una nueva forma de enfocar las situaciones. Emociones como la compasión empática, la comprensión, el agradecimiento o la alegría, pero también la ira, el asco y sobre todo el miedo han cobrado para mí una nueva dimensión. Lo explico.

Hay ocasiones en las que una persona determinada, sea o no de mis favoritas, tiene hacia mí una reacción que me produce malestar.


La primera reacción, todo hay que decirlo, suele ser de enfado por mi parte. Pero es sólo durante unos minutos. Tardo eso, un momento, en darme cuenta de que esa persona parece tener una energía de un signo de tierra, por ejemplo, Virgo, Capricornio o Tauro.

Se trata, especialmente en el primer caso, de personas que pueden entrar en conflicto por temor a perder algo material que consideran su posesión.


Con esto no quiero decir que haya signos astrológicos mejores ni peores; todos y cada uno son neutros, si bien es cierto que cada cual puede manejar esa energía, adecuándola a lo que considere determinante en cada momento.


Es así que una palabra dicha en el momento inadecuado pasa, de ser algo lesivo, a convertirse en un vínculo de comprensión, de entendimiento. Si soy capaz de darme cuenta de que mi persona favorita no está dispuesta a compartir algo conmigo, puedo situarme desde fuera de la acción, de ese mismo momento.



Puedo elegir darme cuenta de si esa persona ha sentido la falta de tal elemento en su vida, o ha pasado estrecheces económicas, o se ha criado en un ambiente de rigidez material. Todo ello lo explica, si bien no lo justifica.

Entra entonces el mecanismo del diálogo y la negociación, eso sí, desde el respeto y la evitación del juicio.


Psicología Astrológica


Los que ya conocéis el gabinete Diga Coaching sabéis que uno de nuestros sistemas de acompañamiento es AstroCoaching el cual, como su nombre indica, está basado en la interpretación de la carta natal del coachee, a través del informe FLOR, acrónimo de las Fortalezas, Logros, Oportunidades y Retos. Tanto estos últimos como los logros son aspectos consensuados con el propio coachee, dado que es la propia persona quien puede definir tanto unos como otros.


Es más, en Coaching la concreción de cada objetivo corresponde al coachee, quien sigue un proceso en el que es acompañado por su coach.


Lo que se descubre, en línea con el reto marcado, suele ser relevante para el propio proceso, surgiendo episodios y memorias que pueden ser reinterpretadas por la persona.

“En Psicología Astrológica consideramos a la persona como un ser holístico y a través de la síntesis, en lugar del análisis, revisamos los símbolos de la Astrología clásica, tales como planetas, signos y casas, observando cómo se posicionan entre sí, sin solapamientos y en la persona”, dice Ana María Quiroga, psicóloga Transpersonal experta en Psicología Astrológica, materia de la que es profesional docente en la actualidad.






“Dicha síntesis busca diferenciar claramente cada concepto”, dice Quiroga, quien ha participado recientemente en el congreso virtual “Alimentación con Consciencia”, organizado a su vez por Paulina Peña y León Von Hohenheim; “para lo cual se emplea una representación gráfica de la carta astral que pueda captarse sensorialmente, viéndose lo esencial de un vistazo, por así decirlo”.


La interpretación de la Carta Natal


“Una carta astrológica está compuesta por signos zodiacales donde se ubican los planetas y los aspectos entre ellos”, dice Ana María Quiroga; “esto tiene que ver con la constitución innata, lo que traemos con nosotros al nacer y que no podemos cambiar”.



Para esta experta, formada en la escuela Huber, “al llegar aquí, construimos el sistema de casas astrológicas, las cuales representan el espacio y el tiempo que nos ven nacer, por lo que constituye nuestro espacio de actuación”.

Es precisamente en este punto donde podemos cambiar nuestras condiciones, “en el hacer, que es el ambiente que nos acoge en la tierra, a la que llegamos con unas características que traemos desde el cielo”.

Según esta psicóloga, lo que se obtiene de la tierra es lo que se puede modificar, al contar con capacidad para cambiarlo; no obstante, “lo que traigo conmigo y lo que encuentro en el entorno pueden confrontarse, surgiendo de dicha confrontación aquello que me pide el mundo”.

Sin todo ello no habría desarrollo ni momentos de crisis, que son los que nos hacen crecer: “ese condicionamiento del espacio y del tiempo que vivimos, representado en las doce casas de la carta, atraviesa todos los ámbitos de la vida, siendo la clave para el autoconocimiento”, dice Quiroga.

Pero “saber de dónde procedo y quién soy no es suficiente, pues el autoconocimiento es un proceso”, dice la psicóloga Astrológica; “por lo que voy destapando cosas, aceptando de qué estoy compuesta, aunque a través de un abordaje neutro, evitando los juicios”.


Vayamos por partes


Psicología y Astrología se dan la mano en el método empleado por Ana María Quiroga, que requiere la presencia de un observador externo que acompañe al paciente.

Este abordaje se basa en los siguientes puntos:



  • Autoconocimiento. Saber mi procedencia y quién soy. Este elemento, por sí mismo, no es suficiente.

  • Lo subyacente. Reconocer los procesos que subyacen al problema que esté ocurriendo, ayudando así en el desbloqueo. Ana María Quiroga pone un ejemplo actual, como el binomio obesidad-delgadez. En este caso, “permitiría comprender cuál es la situación de esa persona, cuándo empezó a engordar o adelgazar”.

  • Técnica del punto de la edad. En la carta se puede descubrir en qué momento quedó grabada la situación o el evento que influyó en la persona; “se trata de averiguar qué le ocurrió a esa edad, para indagar si el centro de esa persona está dentro o fuera de ella”, dice Quiroga.

  • Globalidad. A la persona hay que verla en su totalidad “pues su dolencia no vive sola”, dice la psicóloga experta en Astrología; “al indagar en ella, mirando el problema desde distintas perspectivas, se puede llegar a la conclusión de que esa persona requiere fortalecer algo en su interior, para que le ayude en su proceso de autoconocimiento, permitiéndole contemplar su dolencia desde otro punto de vista”.

  • Responsabilidad. Al participar de su propia situación, la persona puede hacerse responsable de su proceso; “mediante el apoyo externo la persona podrá fortalecerse interiormente, con lo que esa dolencia del alma podría cambiarse, incluso desaparecer”.

  • Sanación. Tiene mucho que ver con el fortalecimiento del yo interno; en este sentido, la psicología Astrológica “ayuda a no situar los problemas fuera, sino dentro de nosotros, por lo que confrontaremos nuestra dolencia de otras formas”.

  • Fortalecimiento del “yo potente”. La identificación del yo más fuerte y del aspecto más débil nos lleva, en este método, a promover la parte con mayor capacidad de fortaleza, “así se logra que la persona mejore su autoestima, lo que constituye una herramienta en sí misma, que le permitirá ayudarse mejor”.


En sus sesiones, las cuales no bajan de los noventa minutos de duración, Ana María Quiroga trata de encontrar “el camino del alma de esa persona, algo muy profundo en ella y de lo que en muchos casos ni siquiera tenía conciencia”.


Hay una premisa inicial: “el dolor que ese ser trae consigo no ha de orientarlo hacia el exterior, sino verlo como parte de sí mismo, tomando así responsabilidad”, dice Ana María Quiroga; “para ello es preciso trabajar con el niño interior, con tolerancia y comprensión hacia una misma, queriéndose mucho”.


Amor, compasión empática y perdón aplicables a nosotros mismos, ya que “quererse es fundamental en el proceso de autoconocimiento, pues así es como empezamos a ser tolerantes con los demás”.




¡Feliz Psicología Astrológica! ¡Feliz AstroCoaching!

Y recuerda que…

  • La Psicología Astrológica considera a la persona como un ser global, identificando dónde se encuentran sus fortalezas y debilidades.

  • Los planetas y los aspectos entre ellos, propios de la carta astral, simbolizan aquello que traemos al nacer y que no podemos cambiar.

  • La identificación del yo más potente eleva la autoestima y se convierte en una herramienta de autoayuda.

  • La consecución de logros y retos constituyen el final de cada uno de los procesos que se siguen en el Coaching.

  • Quererse es fundamental en el proceso de autoconocimiento, pues así es como empezamos a ser tolerantes con los demás.

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