• Silvia Resa López

¿Te preocupas o te ocupas?

Cuando se nos presenta un desafío, casi todos reaccionamos de una u otra manera. Independientemente de la solución, hay personas que se preocupan, y mucho, mientras otras simplemente se ocupan. Las primeras responden al arquetipo de personalidad denominado huracán, y las segundas se corresponden con el de pilar o columna. En este juego simbólico, tiene mucho que ver lo que se conoce como el círculo de preocupación e influencia. Y tú, ¿te ocupas o te preocupas?



Hace unos días, un familiar me comentaba que durante la noche se había despertado, a eso de las tres de la madrugada, y no había vuelto a conciliar el sueño durante al menos un par de horas. El motivo, al parecer, era que empezó a pensar en la situación económica actual.

Lo que empezó como una simple idea, fue engranándose con nuevos pensamientos que cada vez presentaban un mayor trasfondo negativo, hasta que su mente cayó en un estado de preocupación alto.


Aunque finalmente consiguió dormirse, su descanso no fue tal, levantándose a la mañana siguiente con los ecos de la angustia. Cuando terminó de referirme su episodio, le respondí con una pregunta: “de todo eso que pensabas, ¿había algo que dependiera de ti, de lo que hicieras o dijeras?” Él mismo se dio cuenta de la diferencia entre ocupación y preocupación.


Huracán o pilar


“Eliges la persona que quieres ser”, dice Pilar Muñoz, de profesión veterinaria en VetySana, durante el congreso virtual de Duelo Animal; “somos un reflejo, es decir, quienes somos se proyecta en lo que hay alrededor, por lo que, si una persona está enfadada y nos provoca ira, puede que ese enojo ya estuviera en nosotros antes”


Dice esta coach que “si en vez de enfadarme veo qué componentes de control tiene ese disgusto, es posible que resuelva sin preocupación, esto es, ocupándome”


Para Pilar Muñoz existen las personas “huracán” y las que responden al arquetipo de “pilar” o columna. Las primeras se caracterizan por la inestabilidad emocional, por ser reactivas y dependientes de las circunstancias externas. La personalidad columna, por el contrario, define a personas estables emocionalmente, proactivas y dispuestas a dar lo mejor de sí mismas tras aceptar sus límites.




Con respecto a dicha distinción, la coach recuerda el esquema psicológico denominado Círculo de Influencia y Preocupación, basado en la máxima de que lo que nos ocurre no es tan importante como nuestra actitud ante ello.


¿Cómo repartimos entre ambas áreas las situaciones a las que nos enfrentamos, los hechos que experimentamos? Desde el Coaching, te propongo dibujar dos círculos de tamaño similar, uno al lado del otro. Sobre el izquierdo escribe la palabra preocupación; sobre el derecho, influencia.


Te propongo que ahora elabores una lista con todos los hechos que tengas pendientes (por ejemplo, una conversación difícil con el jefe, un examen próximo, una discusión reciente o la petición de un crédito) Enuméralos según la importancia que tengan para ti.

Seguidamente, te invito a que elijas el primero de tus temas y te hagas las siguientes preguntas:


  1. Esto que está pasando, o que debería pasar, ¿depende de mí? Si es que sí, inclúyelo en el círculo de influencia. En caso contrario, en el círculo de preocupación.

  2. Una vez que hayas colocado todos los temas pendientes, sitúate en el área de preocupación. Pregúntate si has hecho todo lo que has podido para resolver el tema. Desde la proactividad (preparada para la acción) y la resiliencia (como si fueras un junco, capaz de volver al punto de partida), te invito a que te centres en los aprendizajes que hayas experimentado, teniendo en cuenta que en ocasiones provienen de los errores cometidos.


Te invito a que mires hacia tu interior y reflexiones a propósito de si el resultado obtenido, sea el que sea, depende o no de ti. Si resuelves que no, te invito a aceptarlo.


  1. Te propongo que te centres ahora en el círculo de influencia. Los temas incluidos en él de alguna manera dependen de ti. Te invito a que te preguntes en qué sentido se da esa dependencia: cuál es tu elección en cuanto a la forma de actuar, la manera en que confrontas la emoción o qué es lo que haces finalmente.




Noche y día


“La vida es una escuela, con aprendizajes y experiencias”, dice la veterinaria y coach Pilar Muñoz, quien a su vez nos recuerda una de las frases del psiquiatra austríaco ViKtor Frankl al decir que “entre el estímulo y la respuesta hay un espacio en el cual reside nuestro poder de elegir la respuesta”.


Para Pilar Muñoz, “en personas huracán ese espacio no existe; de ahí que al entrenar el hacernos conscientes de cuál es esa respuesta, dicho espacio se va haciendo cada vez mayor”.


Esta coach invita a “apartar un poco lo que nos molesta y después, en reunión con uno mismo, preguntarse cómo se puede gestionar, qué se puede hacer, pues siempre hay algo que podemos hacer”


“Meditar, acompañar y ser el pilar de la otra persona, respirar conscientemente, sonreír, amar y estar presentes” son algunas de las opciones que nos propone esta coach, experta en acompañamiento tras el fallecimiento del animal (mascota) con el que compartimos nuestra vida. Ella nos invita a realizar un pequeño rito cada mañana y cada noche.

“Cada mañana, agradece un nuevo día, planifícalo, ten como propósito dar lo mejor de ti y sé un pilar o columna”; “cada noche, revisa tu jornada, dite lo mejor de ti, reflexiona acerca de lo que hayas aprendido de las experiencias menos agradables, pregúntate cómo actuarás la próxima vez que te ocurra algo similar, perdónate por no ser perfecta y agradece todo lo vivido”.




En su experiencia como veterinaria, Pilar Muñoz conoce el dolor en las personas que han perdido a su compañero de vida, encarnado muchas veces en un perro, gato, ardilla, hurón o jilguero. Ella propone la denominada Fórmula E.C.A., acrónimo que se refiere a Empatía, Compasión y Aceptación.


“Al decir empatía, siento y veo el dolor de la otra persona, intentando verlo desde el otro, aunque entendiendo que mi experiencia vital es diferente a la suya”, dice la coach; “la compasión se traduce en acompañamiento, para que el otro salga de esa pena, mientras la aceptación es la que pone en marcha determinadas acciones destinadas a mantener la estabilidad emocional”.


La fórmula de Pilar Muñoz bien se puede extrapolar a las relaciones entre personas, para quienes la veterinaria y coach tiene una proposición: “sólo por hoy, te invito a que evites el enfado, también la preocupación, a que seas amable con los demás, que agradezcas todo y des lo mejor de ti”.




¡Feliz Ocupación! ¡Feliz Coaching!

Y recuerda que…

  • Ante un desafío, nuestra respuesta puede ser reactiva, que es propia de una persona huracán, o proactiva, característica de una persona pilar

  • Cuando nos enfrentamos a un reto o al repasar un hecho pasado, podemos preguntarnos qué aspectos dependen de nosotros, para llevarlo al círculo de influencia

  • Meditar, respirar conscientemente, sonreír, estar presente, acompañar y ser el pilar de la otra persona son acciones que nos permiten ocuparnos, en vez de preocuparnos

  • Emplear la fórmula E.C.A. nos lleva a sentir empatía, compasión y aceptación cuando decidimos responder ante una situación y acompañar a otra persona

  • Sólo por hoy, te invito a ocuparte de evitar el enfado, también la preocupación, agradecer todo y a dar lo mejor de ti

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