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  • Foto del escritorSilvia Resa López

¿Te atreves a crear tu diario emocional?

Ya son numerosos los expertos que afirman que las emociones, al ser automáticas, no se gestionan, sino que se modulan a través de los pensamientos que las preceden. Visto así, te propongo un nuevo hábito, basado en la creación de tu propio diario emocional; desde el Coaching ¿me acompañas?



Desde hace unos meses sigo una formación para crear mi propio negocio digital. Cuando me apunté al curso, a finales del pasado año, tenía claro mi objetivo y así lo mostré en las sesiones grupales.

Sin embargo, conforme pasaba el tiempo e iba avanzando en la definición y concreción de mi negocio, me di cuenta de que la dinámica del curso me estaba llevando por otros derroteros que me desviaban de mi objetivo: mi propia empresa con nuevos servicios de Coaching.


Así que se desató mi enfado. También mi victimismo. Dependiendo del día, me enfrentaba a las lecciones en vídeo con actitud iracunda, de rabia o, por el contrario, con desgana y resignación.




Mis estados emocionales habían invadido el terreno de mi motivación, obstaculizando mi capacidad de decisión y, sobre todo, de encontrar una solución.

“Tus pensamientos a lo largo del día giran en torno a cuatro o cinco asuntos que te preocupan, por no tenerlos resueltos”, dice Beatriz García Ricondo (@beatrizgricondo), directora de Crearte Coaching; “este bucle es el que hace que la emoción se dispare, llevándote a situaciones desagradables”.


Consciente de tus emociones


Esta experta propone que al final de cada jornada y durante cinco minutos “te des cuenta de los acontecimientos que te han sacado de tus casillas a lo largo del día”

“¿Qué pensamientos has generado, consciente o inconscientemente a raíz de cada acontecimiento? ¿de qué manera esos pensamientos te han llevado a ese bucle? ¿qué otro pensamiento podrías tener disponible como alternativa, para tenerlo más a mano?”

Para Beatriz García Ricondo, “si identificas esos pensamientos y buscas opciones, por ejemplo, qué te podrías decir en una situación similar, se te abren dos caminos: el de otras veces y el de apertura, que te produce un mayor bienestar”; “no obstante, hay veces en las que nos importa más tener razón que ser felices”.



“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”; “con sólo prestar atención a tus sensaciones físicas, emociones y pensamientos e identificarlos, surge la conciencia de forma espontánea”, dice la gerente de Crearte Coaching, que te invita a seguir tres pasos para la concreción del estado emocional:

  • ¿Qué te ha disgustado?, ¿qué es lo que te ha sacado de tu centro emocional? Ha podido ser un desencuentro, una discusión con una amiga o que no se hayan cumplido las expectativas que te habías creado ante una situación.

  • Puedes ir hacia ese momento y preguntarte qué es lo que te has dicho entonces e incluso qué es lo que te sigues diciendo ahora. Por ejemplo, suelen ser recurrentes pensamientos del tipo: “le tendría que haber dicho esto, o lo otro”, “no entiendo por qué me he quedado callado, podría haberle cantado las cuarenta” o también “es que siempre me pasa lo mismo, soy un desastre”.

  • ¿Qué podrías decirte en tales momentos para permitirte seguir en calma? “El optimismo, lejos de la fantasía o la idealización infantil, nos ayuda a ver todo lo bueno que hay en la vida”, dice García Ricondo; “esto nos carga de energía y nos mueve a seguir adelante con una resolución y una vitalidad que no nos dan otros modos de mirar la realidad.”


Mejor escríbelo


“Cuando, a veces, nos sentimos abrumados por las emociones o pensamientos, hay que tener en cuenta que las ideas flotan en nuestra cabeza, por lo que plasmarlas en un papel nos puede ayudar a organizarlas, a darles un sentido”, dicen en la introducción al “Diario emocional” de la Fundación Vivo Sano (@vivosano360)

“Escribir lo que sentimos y pensamos nos ayuda a gestionarlo, ya que podemos tomar perspectiva de ello, dándole otro sentido”, dicen en FVS; “pues podemos cuestionarnos esas ideas, agrupar las preocupaciones, reconocer lo que sentimos y aceptar esas emociones que, en un primer momento, pueden resultar desagradables, e incluso sobrepasarnos”.


¿Cómo crear un diario emocional? Desde la Fundación Vivo Sano te recuerdan que no existen reglas a la hora de iniciar tu propio cuaderno de bitácora.

“No existe una forma correcta de llevar tu diario; de hecho, no es una obligación, ni tampoco un recurso que únicamente utilices cuando te sientas desbordado”; “puede ser interesante que lo uses en momentos en los que te encuentres bien y las emociones sean más agradables”.


Sea como sea, los beneficios de plasmar, negro sobre blanco, lo que vayas sintiendo tiene sus beneficios:

  • Favorece la ventilación emocional. Hay momentos en los que no tienes la posibilidad de descargar lo que sientes; escribiéndolo logras que esas emociones no se queden enquistadas.

  • Ser consciente de lo que piensas y sientes. Plasmar tus emociones te permite tomar consciencia de ellas, despertando de ese “piloto automático” que te mantiene desconectado.

  • Tomar una nueva perspectiva. Al releer tu diario podrás situarte desde otra posición, dándole un nuevo significado a tus sentimientos.

  • Te permite el autoconocimiento. Lo que expresas en tu cuaderno te permite conocer qué pensamientos y estados emocionales son más frecuentes en tu día a día. Es un espacio en donde está recogido tu mundo interno.

Pregúntate


Desde la Fundación Vivo Sano plantean una estructura de diario emocional que puede servirte como guión o apoyo.



  • Fecha

  • Grado de malestar que siento (escala del 1 al 10, siendo ascendente desde el mínimo hasta el máximo, respectivamente para los valores 1 y 10)

  • ¿Qué emoción ha predominado en mi día?

  • ¿Cómo y dónde siento esa emoción? Observa qué tipo de malestar físico sientes y en qué parte del cuerpo; por ejemplo, un dolor de cabeza, la mandíbula tensa o una rodilla algo rígida.

  • ¿Cómo se llama esto que siento? Permítete sentirlo; sea lo que sea, tu emoción es legítima. Ira, miedo, envidia, tristeza o asco, entre otras sensaciones.

  • ¿Por qué siento ahora esta emoción? Observa qué crees que puede haber detrás de lo que experimentas ¿lo has sentido antes en otro momento?

  • ¿Para qué siento dicha emoción?, ¿cuál es su función?, ¿qué me quiere enseñar? Date cuenta de si ese sentimiento lo has experimentado en situaciones similares o no.

  • ¿Qué puedo hacer con esta emoción?

  • Cuatro cuadrantes. En cuatro columnas, dos a dos, titula respectivamente: Situación, Pensamiento, Emoción y Acción. Colócalas en forma de cuatro cuadrantes, encajando en un cuadrado, de forma que los de emoción y acción queden debajo de los de situación y pensamiento.

  • Relata en qué situación te has visto envuelto, qué has pensado, cuáles han sido tus emociones y qué acción has emprendido.

  • Conclusiones. Con las respuestas de las preguntas de más arriba y las descripciones de los cuadrantes, te propongo que llegues a una conclusión (o varias). Deja fluir la escritura, pues ya sabes que en tu diario emocional no hay reglas.


Si has llegado hasta aquí, te revelo algunos datos de mi periplo emocional como emprendedora.

Aunque en mi Diario Coaching expongo los asuntos más relevantes, en esta ocasión he preferido hacer un ejercicio de tormenta de ideas con una de mis personas favoritas (luego me he disculpado por ponerle la cabeza cual bombo).


El resultado es que he sido consciente de que esas expectativas que me creé en torno a la formación tal cual me la vendieron son responsabilidad mía.

Es decir, que, si bien es cierto que una cosa es la publicidad y otra muy distinta la realidad, a estas alturas tengo dos opciones: la queja y el victimismo o responder a la siguiente cuestión: ¿qué puedo hacer con lo que tengo y desde donde estoy para alcanzar mi propósito? (léase la creación de mi negocio digital)


Así que me he decidido por responder a lo último. He comprendido que esto no es más que un primer escollo en mi camino de emprendedora que me lleva a una meta: la puesta en marcha del que ya es mi dominio (encajatodo.es). Seguiré informando, gente bonita.


¡Feliz Diario Emocional! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • Escribir lo que piensas y sientes te ayuda a darle otra perspectiva, un nuevo sentido.

  • ¿Qué te ha disgustado?, ¿qué es lo que te ha sacado de tu centro emocional?

  • Plasmar tus emociones te permite tomar consciencia de ellas.

  • No hay reglas ni obligaciones para relatar en tu Diario Emocional.

  • El optimismo es una forma de ver la realidad que te ayuda a darte cuenta de todo lo bueno de la vida.

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