• Silvia Resa López

Sin peleas

¿Eres una persona que se enfada fácilmente? ¿discutes con frecuencia? ¿cuál es tu estilo de enfado? La ira es una de las emociones más poderosas que tenemos; puede expresarse de diversas maneras, desde la meramente verbal y con tintes psicológicos y emocionales hasta el extremo de la violencia física. Discusiones y peleas nos definen, tanto si las iniciamos nosotros como si somos el objeto de las mismas. Desde el Coaching, te acompaño en este proceso de identificación



Cuando era pequeña, una de mis abuelas solía contar una letanía que también refería mi madre y de la que me hago eco ahora, desde el cariño. Contaba Mercedes, a modo de chiste, un diálogo entre dos adultos:


- ¿De qué estás gordo? -preguntaba el primer hombre a su amigo-

- De no discutir -respondía el otro-

- ¡Eso no será verdad! -decía entonces el primero, airado

- ¡Bueeeeeeno! -cerraba el segundo, en tono tranquilo-


La moraleja se ceñía a uno de esos aforismos tan populares: “dos no discuten si uno no quiere”, es decir, que para que haya una pelea, aunque sea en el nivel mínimo de violencia y agresividad, es preciso que haya dos con ánimo para discutir.



Domeñar al gorila interior


Alguien dijo que cualquiera puede enfadarse, lo cual es muy sencillo, además de humano; sin embargo, enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto eso, ciertamente, es un arte.

La ira es una de las principales emociones humanas y, como tal, está presente en muchos momentos de nuestras vidas. No obstante, es la gestión de la misma lo que constituye un auténtico arte, que se puede entrenar, por cierto.





La coach Shara Vargas nos propone un decálogo de prácticas para evitar peleas, sujetando así a nuestro gorila interior.


· Evítalo si puedes. Cuando alguien quiera discutir de forma airada, evítalo; ya sabes que se necesitan dos para pelear, por lo que, de ser posible, retírate antes de empezar.

· Estar de buenas. Si alguien está enojado, de malas, concéntrate en todo lo contrario: estar de buenas. Recuerda que las emociones son contagiosas, por lo que no te dejes afectar por el estado emocional del otro.

· Estar tranquilo. Cada vez que la otra persona incremente el tono de su habla, llegando incluso a gritar, responde con tranquilidad, para atenuar la agresividad en la medida de lo posible.

· Asertividad. Recuerda que puedes ser asertivo sin ser agresivo. Puedes decir a la otra persona que percibes mucha tensión y que prefieres hablar del tema cuando todo esté más relajado.

· Compasión empática. Evita unirte a una dinámica conflictiva; ten en cuenta que no se trata de algo personal, aunque en ocasiones lo parezca. Puedes activar tu compasión empática al recordar que una persona que está en lucha consigo misma estará en guerra con todos.

· Detenerse y observar. Ten en cuenta que detrás de la ira suele existir miedo o tristeza. Párate y observa, antes de pelear, dónde puede fundamentarse tu miedo o tu tristeza y practica la compasión empática en el caso de que la iracunda sea la otra persona.



· Al rincón de pensar. Si sientes que no puedes sostener tu enfado, puedes entrenar la práctica siguiente: comenta que necesitas un momento y vete a otra sala o rincón. Respira conscientemente tres o cuatro veces y nota cómo la ira se va diluyendo. Evitarás hablar y actuar por impulso inmediato, dejando paso a la calma, la comprensión y la asertividad.


¡Feliz Observación! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…


- Como en el tango, hacen falta dos para iniciar una pelea

- La ira es una de las principales emociones humanas, por lo que está presente en muchos momentos de nuestras vidas

- Las emociones son contagiosas, no te dejes afectar por el estado emocional del otro

- Detrás de la ira suele haber miedo o tristeza

- Si el enfado te pilla por sorpresa, tómate un tiempo para relajarte y respirar

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