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  • Silvia Resa López

¿Quieres activar tu felicidad?

¿Qué es para ti la felicidad? Puede que, a estas alturas, la pregunta parezca tópica por repetida e incluso manida; sin embargo, el interés va más allá del concepto particular que cada cual tengamos, ya que desde la Neurociencia se redefine ahora como una energía dirigida al talento, a la eficacia, a la creatividad y, sobre todo, a la salud. Desde el Coaching te propongo un apasionante viaje de la mano de Paloma Fuentes quien, entre sus numerosas especialidades destaca como happytóloga.



Aunque no suele ser una cuestión habitual, no es la primera vez que me preguntan si soy feliz. En todos y cada uno de esos momentos, mi Pepito Grillo se apresura a soplarme al oído: “di que sí, di que sí”, por lo que es eso lo que respondo.

Porque además es cierto, ya que miro a mi alrededor y lo que veo son cosas estupendas, personas preciosas y un trabajo que me apasiona cada día más y más. Y cuando no es así, lo que veo son oportunidades: de aprender, de mejorar, de enseñar y, sobre todo, de compartir.


Es precisamente este último concepto, el de compartición, el que me tiene enamorada, por lo que mi tiempo y dedicación se emplean en ello.

“Cada uno de nosotros somos el director de la felicidad de nuestra vida”, dice Paloma Fuentes, médico experta en Neurociencia y Neurofelicidad, creadora del modelo Happynet; “levantémonos cada día con el propósito de ser los mejores gerentes de felicidad para nosotros mismos y para colaborar activamente a que los demás también lo sean; se lo debemos a nuestra salud”.


El sistema creado por la doctora Fuentes se basa en las redes de felicidad: “todo surge por el concepto del cerebro, que se nutre con herramientas personales para que todo le afecte de modo positivo”.

Esto genera las redes de felicidad de dentro para generar nuevas redes de felicidad; “doy lo que tengo, es decir, si siento alegría, es lo que puedo compartir“


Felicidad, bienestar y optimismo


No son sinónimos. Nos referimos a los términos de felicidad, optimismo y bienestar; así es, al menos el criterio de la doctora Fuentes, “la felicidad es un compromiso con nosotros mismos, mientras que el optimismo no es tanto una forma de ver el mundo, cuanto una actitud que me lleva a poner cada día mi granito de arena, para que sucedan cosas buenas”

Por su parte, el bienestar consiste en “promover cambios positivos en la vida de las personas para influir en su apreciación de que todo va bien”.



Sin embargo, está el concepto de adaptación hedónica, por el que “lo que hoy es fundamental para mí, en pocos meses será algo normal y, por tanto, no me aportará el mismo efecto positivo de bienestar”, dice la happytóloga, que apunta algo más para que ese bienestar se convierta en felicidad: “se trata de que esa percepción de bienestar se prorrogue por mucho tiempo, incluso para toda la vida, sin necesidad de valorar aquello que nos falta, sino con reconocimiento y gratitud hacia lo que somos y tenemos”.

Para ello contamos con nuestro cerebro, el cual “es la clave de todo el proyecto de vida, pues si conseguimos manejar esta última y, por tanto, nuestro cerebro, alcanzaremos el objetivo, que yo creo que es común a todos los seres humanos: ser felices”.


Claves para ser feliz


“Lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos incide directamente en la salud de cada célula de nuestro cuerpo”, dice la doctora Fuentes, que ha participado recientemente en una conversación en directo con Javier Martín (@MasalladelaMP), a su vez fundador de Escuela de Inspiración.


Dedicada durante años a la salud laboral en varias compañías, ha sido la primera gerente de Felicidad en España; “la felicidad no tiene que ver con sonreír a toda costa, creerse el mensaje de que somos capaces de alcanzar nuestros sueños si nos lo proponemos o con colocar futbolines y alimentos bio en los centros de trabajo”.

Para esta experta, la felicidad es otra cosa: “es el estado mental que produce un impacto más positivo y activador en nuestra salud, nuestros talentos y, en general, en nuestra calidad de vida”.


Pero manejar esa energía, esa química de la felicidad, requiere de un entrenamiento mediante “las veinte vitaminas mentales para pasar de superviviente a súper viviente”, como reza el subtítulo de su libro “La medicina de la Felicidad”, recientemente publicado.

Atención, voluntad, tranquilidad, perdón, aprecio, reconocimiento, gratitud, generosidad, flexibilidad, coherencia, aceptación, consciencia, escucha, empatía, compartición, ecuanimidad y compasión forman parte de la receta de la happytóloga, que nos propone las siguientes pistas o claves de la felicidad:



  • Escuchar sin juzgar. Paloma Fuentes nos propone poner lo mejor de uno mismo en dicha acción; “no interrumpas ese proceso de transferencia afectiva, entiéndela, acógela y abrázala, pues la escucha es una de las herramientas más potentes; ahórrate los consejos, entiende y evita los juicios”.

  • Confianza, para regular las emociones. “Los pensamientos se pueden crear, aunque únicamente tengamos un margen de maniobra del 5%; la emoción, en cambio, es automática, aunque se puede regular”

  • Gratitud consciente, entendiendo que todo tiene un para qué, incluida la muerte.

  • Parar y respirar durante un minuto (con fundamento médico) “¿Cuántas respiraciones recuerdas en tu vida?, posiblemente ninguna o casi ninguna, pues se trata de algo que hacemos automáticamente”, dice la doctora Fuentes; “resulta que, cuando respiramos, una gran parte del aire va al córtex prefrontal izquierdo, área del cerebro relacionada con las emociones que nos son más agradables”


“De ahí que la acción de parar y respirar durante un minuto sea una de las claves de la felicidad, pues estamos nutriendo nuestras mejores emociones”.

  • Aceptación, para no desperdiciar la energía. El mantra que nos propone la happytóloga es: “soy capaz de regular la emoción, sin desperdiciar la energía que voy a necesitar para dar lo mejor de mí”.

  • Ecuanimidad, que permite que retornemos a nosotros después de que algo nos saque de nuestro estado.



Podemos entrenarla mediante la respiración, en cuanto seamos conscientes de que algo nos ha trastocado; “evitar quedarnos rumiando las emociones, pues contamos con herramientas para volver a nuestro estado anterior”, dice esta gerente de la Felicidad; “al igual que la aceptación, la ecuanimidad es energía no desperdiciada”.

  • Compasión como la capacidad de saber que los mensajes negativos que nos vienen desde fuera son, en realidad, peticiones de ayuda.

  • Amor, entendido como nexo, coordinación y vínculo.


Para quienes leéis estas líneas, os digo algo más acerca de la felicidad, que para mí es, antes que nada, una poderosa multiherramienta compuesta de buen humor, paciencia, compasión, empatía, respeto, ternura y, sobre todo, amor incondicional.

Tan eficaz instrumento lo aplico tanto a mí misma como a mis personas favoritas, incluso a las que sólo son conocidas y con quienes, cada vez más, me entreno para evitar juzgarlas.

Con respecto a esto último, os dejo la reflexión de la neurocientífica Paloma Fuentes: “cuando alguien me quiere fastidiar, voluntaria o involuntariamente, lo que tengo que hacer es practicar la compasión y decir: esa manifestación negativa contra mí es la expresión de que el problema está en esa persona, que no sabe transmitirlo de otra manera”.


¡Feliz Gerencia de tu Felicidad! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • Cada día, levántate con el propósito de ser el mejor gerente de tu felicidad.

  • Doy lo que tengo; si siento alegría, es lo que puedo compartir.

  • Soy capaz de regular la emoción, sin desperdiciar la energía que voy a necesitar para dar lo mejor de mí.

  • La compasión es la capacidad de saber que los mensajes negativos que nos vienen de fuera son, en realidad, peticiones de ayuda.

  • Escucha, confianza, gratitud, aceptación y ecuanimidad son algunas de las claves para activar tu felicidad.

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