• Silvia Resa López

Las nueve formas de sobrevivir

El Eneagrama describe nueve tipos de personalidad, al tiempo que nos ayuda a subrayar los patrones que se han ido repitiendo a lo largo de nuestra vida. Es una estructura donde se forjan los pensamientos, donde se establecen valores y creencias. A través de todo ello filtramos nuestras experiencias día a día, configurando la propia realidad. ¿Conoces cuáles son los eneatipos que te definen?


El reformador, el ayudador, el triunfador, el individualista, el investigador, el leal, el entusiasta, el desafiador y el pacificador son los nueve eneatipos que integran el Eneagrama.


Para Raquel Rús, experta en esta herramienta psicoemocional, “estudiarla implica ver partes de ti que definitivamente no querías ver, que vas a negar de primeras y que, cuando las aceptas, te integras, creces, te acercas a una nueva versión de ti que es más real y menos personaje, para defenderse en la vida”.

Dice Rús que el Eneagrama “nos hace conscientes de esos nueve personajes que tuvimos que inventarnos para sobrevivir, para poder soltarlos poco a poco, trascenderlos y manifestar que somos muchísimo más grandes que aquello con lo que nos identificábamos”.



“A través del Eneagrama existen nueve formas básicas de percibir la realidad”, dice Julio Bogeat, psicólogo, que ha participado en el congreso virtual “Libera tu consciencia”, organizado por Asociación Vida Sana.

Argumenta Bogeat que, nada más nacer, “sentimos un pánico existencial para lo que tenemos el recurso del ego, a su vez constituido por mecanismos de defensa para acercarnos al amor, que creemos desaparecido en el momento de nuestra entrada en el mundo”.


Es decir, en todo este proceso el ego juega un papel determinante, por lo que el Eneagrama “es un sistema de diagnóstico de la personalidad que ayuda a señalar aquellos patrones que se han ido repitiendo a lo largo de nuestra vida y que, en un momento determinado, nos han producido dolor y sufrimiento”.


Esta estructura enlaza con la naturaleza humana de cerebro triuno definido por Paul McLean, esto es, con la parte reptiliana y más atávica e instintiva; en segundo lugar y de forma ascendente, estaría el cerebro límbico o emocional, para rematar con el cerebro humano y racional, en la zona neurocortical.

“Hay personas que se moverán más desde uno de los tres, el cual estará sobredimensionado”, dice Bogeat.


Autoconocimiento


“¿Cómo esperamos conocer al otro si no nos conocemos a nosotros mismos?” se pregunta en voz alta Raquel Rús, para quien la necesidad de ser aceptado se vincula con la sensación de pertenencia a la tribu. Esto último era de vital importancia para los primeros pobladores, ya que de ese grupo humano dependía la supervivencia de cada uno de sus individuos.

De aquí se desgaja la diferencia entre lo que somos y lo que manifestamos, en aras de ser aceptados por los demás. Es precisamente nuestra personalidad la que nos permite vivir en sociedad.



“Hacer el Eneagrama implica conocerse en profundidad, para quitarse los límites internos, para conectar de forma más honesta con los demás, para ganar en seguridad a través de l comprensión”; “es decir, para acercarnos cada día un poquito más a lo que somos”.


Los nueve personajes


Dice Borja Vilaseca, autor de “Encantado de conocerme”, defiende que los nueve arquetipos son otros tantos modelos mentales que nos permiten vivirlos desde la esencia o desde el ego.


Todos nacemos con un eneatipo asignado, por así decirlo; no obstante, según vamos creciendo también lo hace nuestro ego, en aras de la protección y la supervivencia emocionales.


Estos nueve personajes devienen en 27 subtipos, de forma que pueden llegar a producirse hasta 108 combinaciones; se crea así un mapa que, si bien no es el territorio, “ayuda a generar autoconocimiento y con ello a reducir el sufrimiento, observándome como testigo de mí mismo”, dice Julio Bogeat.


Raquel Rús describe cada uno de los nueve personajes:


  1. El Reformador. Perfeccionista y tenso. Desea cambiar las cosas, para lo que se basa en unos valores morales firmes, Se considera racional y lógico, si bien es pasional e instintivo.

  2. El Ayudador. Teme el abandono. Busca ser amado por su entrega y generosidad. Tiene un talento especial para detectar cuáles son las necesidades de los otros, aunque se oculta las suyas a sí mismo.

  3. El Triunfador. Desea ser reconocido. Es eficiente, adaptable y competitivo. Centrado en sus objetivos, puede llegar a olvidarse de sí mismo. Teme la intimidad, por lo que puede dar una imagen de persona fría y distante.

  4. El Individualista. Hipersensible. Es el romántico del Eneagrama. También desea ser reconocido, sólo que esta vez como un ser original y único. Necesita intimar y se retira cuando se siente herido.

  5. El Investigador. Buscador de datos. Racionaliza las emociones para no tener que confrontarlas. Para sentirse cómodo requiere precisión. Evita dar información acerca de sí mismo.

  6. El Leal. Inseguridad. Pone su foco en el futuro pretendiendo predecir lo que ocurrirá, para así estar preparado. Duda de casi todo, es previsor y también precavido. El exceso de control le provoca ansiedad, la cual puede hacerse crónica.

  7. El Entusiasta. Extrovertido. Ha de sentir que es libre de hacer lo que quiera. Desea probar todo, ya que puede ser divertido e interesante. Es hablador, alegre y mentalmente muy rápido. Teme parar en un intento de evitar la confrontación con el silencio, el vacío o el dolor interiores.

  8. El Desafiador. Poderoso. Suele mostrar que es autosuficiente, valiente, que tiene el poder. Algo directo al comunicar, le gusta la honestidad, los retos y las confrontaciones. Teme la dependencia y la vulnerabilidad. Es protector con los suyos.

  9. El Pacificador. Sin conflictos. Suele caer bien, por su sencillez, amistad y amabilidad. Desea que todo esté bien, tranquilo, lo que le puede llevar a la renuncia de sus deseos y preferencias. Teme la intensidad emocional.



Qué es el Eneagrama


Una forma de conocerte a ti y a los demás, una herramienta para entender y mejorar nuestras relaciones, un camino para crecer o un descanso mental son las acepciones manejadas por Raquel Rús a la hora de definir lo que es esta estructura.

Esta experta nos explica para qué sirve, tal y como recoge en su guía “Eneagrama, el manual de instrucciones para los humanos”:


  • Para conocerte y conocer a los demás de manera profunda, comprendiendo y aceptando.

  • Descubrir para qué actúas como lo haces y cuál es tu potencial.

  • Tener paz interior a través de la comprensión,

  • Aceptar y evitar juzgar.

  • Ayudar a mejorar tus relaciones personales

  • Comprender tus creencias y emociones.

  • Ser consciente de que ves el mundo a través de un filtro, aunque existen otros ocho

  • Desarrollar tu potencial.


“Lo que yo recomiendo a mis alumnos es que, antes que intentar adivinar su eneatipo a la primera, vayan descartando lo que definitivamente no son”, dice Raquel Rús, quien añade “no has venido para tener, ni para hacer; estás aquí para ser”.

Y, para poder llegar ahí, “primero hay que saber lo que no somos y eso te lo dice el Eneagrama”.



¡Felices Eneatipos! ¡Feliz Coaching!

Y recuerda que…

  • El Eneagrama es una herramienta psicoemocional útil para conocerse a uno mismo y a los demás.

  • Descubrir si tu personaje es el Reformador, el Entusiasta o el Pacificador te permite identificar los patrones que se repiten en tu vida.

  • Conocer para qué actúas como lo haces es uno de los objetivos del Eneagrama.

  • A lo largo de este proceso de descubrimiento, el ego desempeña un papel fundamental.

  • Mejorar tus relaciones personales, aceptar y evitar juzgar son algunos de los beneficios al identificar el eneatipo.

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