• Silvia Resa López

Las gafas del ego

Son nueve las personalidades que nos brinda nuestro ego, ese personaje que protege nuestra supervivencia a toda costa, pese a que en ocasiones nos acarree alguna que otra dificultad. ¿Cuáles son las gafas de tu ego? ¿Son las del miedo? ¿O quizá las del victimismo? ¿Te hacen mirar con vergüenza o sentir el abandono? A lo mejor tus gafas son las del despreocupado. Desde el Coaching, te invito a averiguarlo



Nuestro ego, ese personaje que nos define y al que necesitamos, que preserva nuestra supervivencia, también limita nuestro potencial mediante diversos arquetipos, detrás de los que se esconde el dolor. Son las nueve gafas del ego, que expresan otras tantas desviaciones del equilibrio y que constituyen la estrategia de nuestra mente para seguir adelante.


“Existen formas de salir de ese hábito constante de lo que hace nuestra mente, cuyas estrategias limitan nuestro potencial, especialmente si desconocemos que existen” dice Irina de la Flor, experta en Coaching Consciente, a propósito de las nueve personalidades que describen otras tantas formas de actuación.


Según la citada coach, que a lo largo de la serie de seminarios “El Coaching a tu Servicio” analiza tales desviaciones del equilibrio, así como las compensaciones del ego “se trata de estrategias de la mente en pro de la supervivencia”; “son las heridas, los colores del ego, de donde provienen los dolores”.



Identificar la personalidad


“Yo valgo, yo merezco, yo puedo” es la afirmación que la experta en Coaching Consciente Irina de la Flor nos propone interiorizar. Es precisamente cuando sentimos que no valemos, no merecemos o no podemos cuando se producen los desequilibrios, que se materializan mediante el miedo, el victimismo, la vergüenza, el abandono, el síndrome del corazón frío, la conducta narcisista, el sentimiento de sentirnos avergonzados por otros, la sensación de estar abandonados e incluso la despreocupación de todo y por todo.



  1. Personalidad del Miedo. La crean personas que han pasado mucho miedo provocado por accidentes, abusos físicos o psicológicos, experiencias traumáticas, e incluso alguna muerte cercana en la familia. Creen que la vida es peligrosa y que han de tener cuidado. Su ego les inspira el miedo a la vida, y su desviación se expresa a través del miedo constante a vivir, independientemente de dónde se manifieste. Buscará la seguridad por encima de todo.

  2. Personalidad de la Víctima. Debido a que sufrió rechazo durante su infancia, este perfil de ego construye la idea de “yo no valgo, no tengo valía porque me han rechazado”. Se queja mucho, porque busca la aprobación de los demás, pero en el sentido de demostrar continuamente su valor, de lo que precisamente cree que carece. Se siente juzgado y atacado por los demás. Este perfil de ego puede estar en la base del sentimiento de envidia hacia otros, al pensar: “tengo menos y la vida me ha tratado peor. Es decir, se compara con otros.

  3. Personalidad de la Vergüenza. De niño ha sentido que sus padres se avergonzaban de él, lo que le ha llevado a la creencia de que no merece. Es el arquetipo del mártir. Busca merecer el amor, por lo que pretende ayudar a los otros, al tiempo que ser imprescindible. Al hacer tanto por los demás, genera una relación extraña en la que no “le devuelven los favores”, ante lo que cree que la vida es injusta.

  4. Personalidad del Infravalorado. Se siente sin poder, lo que se expresa en el “yo no puedo”. Da lugar al arquetipo del sirviente. Este perfil también se desvive por hacer cosas para los demás, aunque desde una posición inferior, por debajo, y asociándose a personas que tienen poder. Además, huye del conflicto, porque piensa que va a perder siempre.

  5. Personalidad de la Frialdad de Corazón. Su ego le impide abrir el corazón. Debido a la frialdad de sus padres o tutores durante su infancia, ha desarrollado miedo a dar o recibir amor en general. Es una personalidad evasiva, aunque no huidiza. Manifiesta una conducta distante porque le da miedo acercarse a los demás.

  6. Personalidad del Sobrevalorado. Parte de un rechazo o injusticia cometida hacia el niño, que como compensación se empodera y rechaza a los padres. Considera que no lo entienden. Tiene que aparentar esa valía. Aquí aparece la figura del vanidoso, de aquél que tiene que llamar la atención. Se trata de una personalidad muy centrada en la imagen.

  7. Personalidad del Perfeccionista. Piensa que merece más. Toma las riendas, asumiendo mayores responsabilidades de las que le corresponde. Busca la perfección, ser perfecto. Como no puede ser, se enfada, por lo que la desviación típica es la Ira.

  8. Personalidad del Abandonado. Siente el abandono, se cree sin poder que intenta recuperar de forma mental. Puede ser por una dependencia excesiva que le lleva a generar el “yo puedo más”. Es la personalidad del implacable, del que busca ser poderoso, manifestándolo por encima de los demás.

  9. Personalidad del Despreocupado. Su origen se da también en la infancia, cuando se forja la idea de estar “por encima de lo divino y de lo humano”. Aquí la desviación se expresa por exceso de vida, pues cada vez quiere más diversión, más placer o más distracción, por lo que no se centra.




Desde el Coaching te propongo que eches mano de tu Diario Coaching y des respuesta a las siguientes preguntas:


  • ¿Qué es lo que te resuena al pronunciar la afirmación “yo valgo, yo merezco, yo puedo”?

  • ¿Cuál es la personalidad que define la estrategia de tu ego? Si son dos o más, te propongo que abordes su análisis de una en una.

  • ¿Qué episodio de tu vida identifica tal desequilibrio? Te invito a describirlo con el mayor número de detalles posible.

  • ¿Dónde reside tu dolor? ¿Cómo te limita?

  • ¿Cuál es el beneficio que crees que te aporta?

  • ¿Qué te dice tu intuición?

  • ¿Cuál es tu objetivo ahora? ¿qué te impide conseguirlo? ¿cómo lo vas a lograr? y ¿cuándo?



¡Felices Gafas Nuevas! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • Pagamos un alto precio por la supervivencia, que nuestro ego se cobra en forma de arquetipos los cuales limitan nuestro potencial

  • La afirmación “Yo valgo, yo merezco, yo puedo” nos permite confrontar los desequilibrios generados por nuestro ego

  • La personalidad de la Víctima se fundamenta en la creencia del “yo no valgo”, la de la Vergüenza en el “yo no merezco” y la del Infravalorado en el “yo no puedo”

  • ¿Con qué episodio de tu vida identificas el nacimiento de la estrategia de tu ego?

  • Nuestro ego se coloca una de los nueve pares de gafas con las que cree que nos protege, aunque al mismo tiempo nos genere dificultades

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