• Silvia Resa López

Las claves del bienestar emocional

¿Qué requieres para sentirte bien? ¿Dónde reside tu serenidad? ¿Crees que logras el equilibrio? ¿Piensas que encajas donde y tal como estás ahora mismo? La mayoría de expertos considera que para cambiar algo fuera es preciso empezar por el interior. Desde el Coaching te propongo practicar la autoconfianza para obtener el bienestar emocional que mereces



Hace unos días he recibido una imagen que me ha hecho reflexionar: realizada en blanco y negro, muestra una rejilla propia de las alcantarillas urbanas a pie de acera. En cada una de sus ranuras está colocado un plato blanco precioso; todos ellos parecen estar hechos para semejante soporte.

La foto lleva la siguiente leyenda: “que encajes no significa que estés en el lugar correcto”.

Reconozco que le he dado varias vueltas al significado de la imagen, pues hay ocasiones en las que parece que encajamos como las piezas de un puzzle, aunque quizá, cuando lo analizamos, es para darnos cuenta de que no es nuestro sitio, el lugar que nos permitirá seguir creciendo.

Confieso que soy una buscadora del bienestar emocional, del propio y también del ajeno, pues creo que cuando hay equilibrio todo fluye, todo encaja en su sitio.

La autoobservación es una de las claves del autoconocimiento, además de una de las formas de tomar consciencia de quiénes somos y de cuál es nuestro propósito en la vida.


Confía en ti mismo


Además de la observación propia, existen otras claves para alcanzar el bienestar emocional, como es la autoconfianza, la cual nos permite encajar en el lugar correcto. Desde el Coaching te propongo los siguientes puntos para entrenarla:



  • La confianza llega a través de la acción. La emoción del miedo es la que suele frenarnos, privándonos de la capacidad de salir de la zona de comodidad. Desde el Coaching te invito a entrenar la confrontación del miedo paso a paso, siendo consciente de dónde están tus límites.

  • La forma más rápida de mejorar tu autoconfianza es hacer exactamente lo que temes. Y no sólo la más rápida, sino la más eficiente y con mejores resultados.

  • La única aprobación que requieres es la tuya. Te propongo que evites juzgar, a ti y a los demás, pues así te será más fácil darte permiso para llevar a cabo aquello que te dé el bienestar emocional, espiritual, mental y físico.

  • Acepta todo lo que eres y lo que no eres. La autoaceptación forma parte del aprendizaje de la confianza. Cada cual tenemos nuestras luces y sombras; al hacerlas conscientes, sabemos lo que hemos de hacer para lograr nuestra mejor versión.

  • Al final del día lo que más importa es cómo te veas. Es la ley del Espejo: aquello que proyectas es lo que te devuelve la imagen. Te invito a entrenar la potenciación de la autoestima.


Para ello, colócate ante un espejo, preferiblemente de cuerpo entero y obsérvate sin juicios. Mira la belleza de tu persona, todos los aspectos que valoras de ti.

Apártate durante unos minutos y haz tres respiraciones profundas. Vuelve a colocarte ante el espejo y repasa aquello que más te gusta de ti. Date permiso para decirlo en voz alta. (Por ejemplo: me encanta la forma de mis hombros; tengo unos ojos bonitos; mis cejas son alargadas y expresan lo que siento a cada momento; o también: tengo un cuerpo muy proporcionado, parece un reloj de arena; mis curvas son de vértigo; soy delgada y me gusta mucho cómo me sienta esta camisa)



  • Lo que otros dicen es un reflejo de ellos, no de ti. Te invito a que no hagas caso de los sincericidios (aquello que expresa otro sobre ti sin que le hayas pedido su opinión), pues proyectan las creencias limitantes de la otra persona, aquello que la está frenando en su evolución hacia el bienestar.

  • Eres lo suficientemente bueno. Sin duda alguna, has venido aquí con un propósito (aunque aún no lo hayas descubierto), así que eres una persona valiosa. Te propongo que no lo olvides.

  • No te detiene quien eres, sino aquél que crees que no eres. Ojo a las creencias que te limitan, basadas en juicios que han partido de los demás o de la idea que te has ido haciendo en tu entorno social y cultural.

  • Nadie puede hacerte sentir que no mereces. Ni siquiera tú mismo.

  • Sólo existe un tú para todos los momentos. Sé tú mismo, sin miedo. Desde el Coaching te invito a que realices un ejercicio de autenticidad, preguntándote, cada día, qué es lo que puedes hacer para ser tu mejor versión.


La bioquímica de la felicidad


Gran parte del bienestar que sentimos se explica a través de la bioquímica, desde un equilibrio que ha de ser no sólo mental, sino también emocional, físico y espiritual.

Entrenar determinados hábitos de vida puede procurarnos una base sobre la que fortalecer la autoconfianza, la autoestima y el autoconcepto; por ejemplo:



  • Duerme entre siete y nueve horas diarias: menos café y tiempo de pantallas antes de conciliar el sueño.

  • Haz algún tipo de ejercicio físico cada día: nadar, andar, correr, bicicleta, gimnasio, practica voleibol, fútbol, tenis o paddel. O también una tabla de ejercicios a las que algunas nos hicimos adictas durante la pandemia. Te permite pensar mejor, de forma más positiva y evitando los juicios.

  • Permítete algún hobby o pasatiempo, una actividad que te haga ilusión y te permita sentir bienestar. Dedícale, como mínimo, treinta minutos al día.

  • Aprende a meditar y practica con frecuencia. No se trata de un entrenamiento prolijo, sino acostumbrarse a conectar con una misma, sintiendo el cuerpo por dentro y por fuera.

  • Disfruta de la naturaleza, incluso mirando a través de la ventana el sicomoro o la acacia que alcances a ver.

  • Celebra tus logros diarios. Cada noche, antes de dormir, piensa en tres cosas positivas, aquello que hayas alcanzado o logrado en ese día. Suelen ser cosas pequeñas, pero importantes, pues todo suma.

  • Agradece cada día, por la mañana y por la noche (porque hace sol, porque ha estado nublado, porque el viento era suave, porque el bebé que llevaba en brazos esa chica se ha quedado mirándote y te ha sonreído… por muchas cosas, por cada una de ellas)

  • Procura ser generoso; para ello no sólo se ha de ser abundante (tener) sino también ser próspero (ser consciente de la propia abundancia) y desear compartirlo (generosidad). Éste suele ser uno de los aspectos que mayor bienestar emocional nos aporta.

  • Recuerda momentos importantes. Todos los tenemos: cuando alguien te agradeció lo que hiciste, al perdonar a otro, tu deseo de estar con tu persona favorita, al recibir tu diploma, cuando tu hija se echó a andar, te dijo mamá por primera vez o cada vez que te regala una tarjeta por el día del padre. Todo es importante, especialmente para ti.

  • Dale un abrazo a alguien, baila y canta, solo o acompañado y, sobre todo, ríete todo lo que puedas y con quien desees. La risa es una de las mejores herramientas para obtener el bienestar.


Llegados a este punto, quizá tú tengas un montón de herramientas propias para entrenar tu bienestar emocional. Te invito a que las saques del armario y empieces a usarlas.



¡Feliz Bienestar Emocional! ¡Feliz Coaching!


Y recuerda que…

  • Practica la autoconfianza para obtener el bienestar emocional que mereces.

  • Una de las claves para obtener el equilibrio se encuentra en la observación propia y el autoconocimiento.

  • La forma más rápida y eficiente de mejorar la confianza en ti es hacer exactamente lo que temes.

  • La bioquímica del bienestar se potencia disfrutando de aquellas cosas que nos hacen felices.

  • Recuerda los momentos importantes y agradece cada día.

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