• Silvia Resa López

La muerte como objetivo

Considerada como una epidemia silenciosa, la muerte por suicidio acaba con la existencia de casi cuatro mil españoles cada año, si bien se estima que la cifra real triplica tal número de decesos. ¿Qué hay detrás del suicidio? ¿Cómo podemos ayudar y acompañar a esas personas que deciden terminar con su vida, para evitar el dolor y el sufrimiento? Desde el Coaching te propongo que me acompañes, para averiguar más acerca de tan delicado tema



Hace tiempo, una de mis personas favoritas sufrió acoso en el centro educativo al que acudía. Recuerdo su dolor. También me acuerdo de su sufrimiento, así como de mi sentimiento de impotencia ante su disforia, su estrés y su ansiedad.

En aquellos momentos, no me permitía siquiera formularle la pregunta de si había pensado en la muerte, lo cual es más que probable que hubiera hecho.

Mi conducta obedeció al miedo tremendo que sentía con la sola idea de que su respuesta fuera afirmativa.




Afortunadamente, si lo pensó no lo llevo a cabo; no obstante, al tratar hoy el tema del suicidio saco a colación esta memoria, pues sé que actualmente soy capaz de gestionarlo mejor. ¿Que cómo? Te invito a descubrirlo.


El plan del Colegio de Psicología


La fecha del 10 de septiembre ha sido declarada como el Día Internacional para la Prevención del Suicidio.


En el Colegio de la Psicología de Madrid (COPM) han diseñado el proyecto "Hablemos del Suicidio”, con el fin de abordar el tema de la muerte autoinfligida, algo real para el millón de personas que anualmente lo cometen en todo el mundo.

"El drama del suicidio no termina en la persona que decide quitarse la vida, sino que continúa con quienes viven la ausencia del fallecido, con los supervivientes”, dice Luis Fernando López, coordinador técnico del proyecto, que ha sido presentado recientemente en Madrid.


Charlas, coloquios, mesas redondas y debates conforman el programa definido por el COPM "ante la situación que nos afecta en términos de dolor y sufrimiento”, dice José Antonio Luengo, Decano del COPM; "hasta ahora se prefería no hablar del suicidio para evitar dar pistas que pudieran llevar a conductas imitativas por parte de otras personas”.

Pero hablar de la muerte silenciada no supone contar los detalles personales de quien siente tal inclinación, sino de las diversas causas que lo provocan y de cómo gestionar tales procesos.


Prevenir para vivir


Los expertos coinciden al afirmar que una persona que comete suicidio no desea morir, sino dejar de sufrir, evitar el dolor. "Se trata de la principal causa de muerte no natural entre los jóvenes, en una franja de edad que abarca desde los 15 hasta los 29 años, y también entre adultos”, dice López, de "Hablemos del suicidio”.



Sin embargo, el dato más preocupante es el incremento del 250% en las tentativas de suicidio entre jóvenes españoles durante 2020, en plena pandemia por Coronavirus. "Existen evidencias científicas que permiten prever el intento de suicidio”, dice Luengo, Decano del COPM; "hay personas que han sabido pedir ayuda, pero lo cierto es que hay que saber cómo ayudar, conocer los recursos que existen y el enfoque adecuado”.


"En consulta, muchos silencios son gritos de auxilio”, dice Luis Fernando López; "se requiere el apoyo social del paciente, conocer cómo son sus afectos y apegos”

Por lo que respecta a la prevención, López aconseja detectar los posibles factores de riesgo, especialmente en redes sociales ya que, a través de ellas, los jóvenes suelen expresar la ideación del suicidio; "los chicos nos dicen mucho con la mirada”, dice el director técnico de "Hablemos de Suicidio”.


Desde el Coaching


Vaya por delante la premisa de que el suicidio no guarda relación con la enfermedad mental; no obstante, requiere de un tratamiento mediante terapia de la mano de psicólogos y psiquiatras, así como "la prevención en diversos ámbitos como el social y tecnológico, además del clínico”, dice Luis Fernando López.

Desde el Coaching nuestro acercamiento es hacia los familiares del supuesto suicida; ¿qué podemos hacer? ¿cuáles son los indicios? ¿cómo actuar si lo manifiesta abiertamente?

Te propongo una reflexión pausada sobre el tema, a partir de los siguientes tips:


  • Escucha activa. “Hay veces en las que basta con dar ese espacio de comunicación y de respeto”, dice José Antonio Luengo, Decano del COPM, que considera que “no es tanto lo que hay que decir, sino lo que no”.

La escucha activa implica la atención plena, evitando juicios hacia la otra persona o su situación. La comunicación no verbal también es importante: mirarle a los ojos (no fijamente, para evitar que se sienta intimidado), colocar parcialmente nuestra mano sobre una de las suyas o sobre su hombro, hacerle saber que lo estamos escuchando y acompañar con palabras de apoyo (comprendo, te escucho) permiten que la otra persona verbalice su preocupación y su angustia.



  • Cambiar la mirada. En los centros educativos, factores como el acoso o los desengaños amorosos son, según edades, posibles detonantes de una actitud suicida. Luis Fernando López, coordinador técnico de "Hablemos del Suicidio”, recomienda “comprobar qué hacen los chicos durante el recreo y también tomarse interés en preguntarles por sus vidas, no sólo por su rendimiento académico”.

  • Evitar los juicios. Cuando alguien se siente juzgado, lo primero que pierde es la confianza en su interlocutor. En Coaching partimos desde la humildad (¿quién soy yo para emitir un juicio acerca de alguien?) en este acompañamiento.

  • Legitimar sus emociones, validarlas. La desesperanza, la desilusión y la pérdida de ganas de vivir son sentimientos legítimos, con un valor y un significado para la persona que imagina el suicidio.

  • Respetar. Desde la compasión empática, colocarnos en el lugar del ser que sufre, aproximarnos lo más posible al modo de mirar su realidad.

  • Evitar el menosprecio hacia lo que nos comunican. No se trata de una "llamada de atención”, como algunos creen. Las señales son claras para quien observa atentamente, para quien se ocupa.

  • Distinción entre dolor y sufrimiento. Mientras el dolor es inevitable, el sufrimiento puede eludirse, además de confrontarse. En este sentido, es importante compartir esta distinción con la persona que desea infligirse un daño.

  • Aplazar la idea del suicidio. Expertos como Luis Fernando López recomiendan popularizar disciplinas como la Psicoeducación "para detectar aquellos estados emocionales que promuevan el suicidio”; "las familias deben aprender a validar el sufrimiento y el dolor de los niños y adolescentes”; "lo importante es lograr aplazar la idea del suicidio y no tanto quitarle tal pensamiento, ya que así tendremos más tiempo para implementar las herramientas necesarias para abordar el problema”.

  • Aproximación. Cualquier persona, a cualquier edad, puede pensar en la idea del suicidio. Familiares, amigos y educadores podemos acercarnos a la realidad de quienes tienen la muerte como objetivo.

En Coaching las preguntas constituyen una de las principales herramientas. Desde aquí te invito a que se las formules a aquella persona en la que detectes conductas de aislamiento, tristeza y sufrimiento.

  • Preguntas. Antes de empezar, te invito a que te prepares a recibir todo tipo de respuestas. Si no te sientes preparada, te propongo que realices algún ejercicio de meditación, de atención plena, para evitar posibles juicios. El acercamiento hacia la otra persona ha de ser desde el amor incondicional, en un espacio en el que no existen ni las creencias previas, ni los juicios y donde sólo haya respeto, compasión empática y comprensión hacia el otro.

Te propongo algunas de las cuestiones que puedes plantearle a la otra persona: ¿qué es lo que sientes? ¿hay algo que te angustie? ¿deseas compartir conmigo lo que ha ocurrido? ¿qué es lo que deseas hacer? ¿has pensado en quitarte la vida? ¿has deseado irte a dormir y no despertar? ¿crees que no tienes salida? ¿cómo te puedo ayudar?



Desde el Coaching te invito a que confrontes la situación sin miedo y que, paso a paso, intentes presentarle otra puerta de salida. Como recomiendan los expertos, lo importante no es quitarle la idea de la muerte sino que la aplace, al menos de momento.

Una vez que conozcas en qué punto está ese joven o esa adulta, te propongo que busques ayuda profesional entre los expertos, para que la persona con ideación de suicidio reciba el tratamiento terapéutico más conveniente.




¡Desde el Coaching Te Acompaño!

Y recuerda que…

  • El drama del suicidio no termina en la persona que decide quitarse la vida, sino que continúa en quienes viven su ausencia.

  • Los expertos coinciden en el hecho de que una persona que comete suicidio no desea morir, sino sólo evitar el dolor.

  • Sufrir acoso escolar o un desengaño amoroso pueden ser los detonantes del daño autoinfligido.

  • En la consulta del terapeuta, muchos silencios son en realidad gritos de petición de ayuda.

  • La escucha activa, la evitación de juicios y la compasión empática permiten la aproximación a la persona con ideación de suicidio.



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