• Silvia Resa López

Inteligencia para las relaciones

Existen tantos tipos de relaciones como de parejas, aunque estas últimas puedan clasificarse como saludables, de dependencia e incluso tóxicas. Si es tu deseo mejorar la relación de pareja, desde el Coaching te propongo ser consciente de quién eres tú, quién es la otra persona y qué estáis construyendo



El Relaciómetro es una herramienta encargada de medir el equilibrio en las relaciones de pareja. A través de un total de ocho áreas, detecta el momento en el que se encuentran esas relaciones.

Su creadora es Laura Guerra, coach experta en Inteligencia Relacional y Comunicación, además de docente en materia del Eneagrama Relacional. Ella ha participado recientemente en el congreso virtual “Pareja y Relaciones Conscientes”, organizado por el centro Nuevo Amanecer.


“La mayoría de las parejas no dejan la relación por falta de amor”, dice Laura Guerra; “sino por desconocimiento, por dar las cosas por hechas, pues nuestros patrones son los que hemos visto en nuestra casa, más los que adoptamos culturalmente, por ejemplo, los arquetipos de las películas”.

Para esta experta, el primer paso en toda relación tiene que ver con una misma: “empieza en mí cuando me conozco, cuando sé lo que deseo, si me respeto y también a la otra persona y además sé comunicarme con ella”.


Medidor de relaciones en pareja


Las ocho áreas que integran el Relaciómetro han de estar cubiertas y equilibradas ya que, según Laura Guerra, “si tan sólo una de ellas falla, la relación de pareja puede irse al traste”.

¿Cuáles son las áreas que determinan que una pareja sea saludable?



  • Comunicación. Dice la citada experta que en esta asignatura la nota suele ser baja para la mayoría de las parejas; “quizá por existir un concepto equivocado de lo que es, pues va mucho más allá de hablar y tiene que ver sobre todo con escuchar”.


“Conocer qué le pasa a la otra persona, comprender su modelo de relación, sin intentar juzgarla o convencerla”, dice la experta; “la escucha es un acto de generosidad, de sentarse y decirle al otro que le vas a entender”.


Se trata de escuchar para, posteriormente, mostrar nuestro propio mapa y así poder llegar a algo en común; “si resulta que permito que el otro hable y sólo le escucho para replicarle, la consecuencia es que no nos entenderemos y además se irá acumulando”.

¿Cómo comunicarse mejor? Laura Guerra nos propone: practicar la escucha activa, “poniéndonos en la piel del otro y preguntándonos qué está intentando decir”. Una frase al uso podría ser la siguiente: si te he entendido bien, lo que me quieres decir es…

Hacer caso a tus emociones; si estás enfadado no es el momento de hablar. Guerra nos invita a “irse a otro lado, tranquilizarse y volver para escuchar, asumiendo la propia responsabilidad”.


Aprender a pedir. Esta experta considera que mientras el hombre tiende a resolver lo que le bloquea, la mujer suele soltar. Por eso esta última puede decirle a su pareja algo como “cuando estoy así lo que deseo es que me abraces, que me digas que todo va a salir bien, no que me resuelvas, que eso ya lo haré yo”.


  • Amor y Respeto. Respeto significa tratarse por igual, nadie por encima ni por debajo del otro. Es cierto que cada pareja tiene sus propios códigos, pero también lo es que “sin respeto mutuo, el amor se va”.



Además, con las discusiones los gestos de amor se van olvidando, por lo que Guerra nos propone preguntarnos “cómo me gusta demostrarle mi amor, cómo le gusta a la otra persona que se lo muestre y a mí, cómo deseo que me lo haga saber”. Esta experta nos invita a “practicarlo hasta que esté integrado”.


  • Relaciones íntimas. Con el paso del tiempo también se distancian, por lo que “hemos de estar atentos, buscar espacios para ello, provocar esos encuentros, innovar, desinhibirse y probar”.

  • Planes en común. Para ello es preciso compartir tiempo de calidad (no vale acudir al lugar y estar pendiente del móvil) estando presente, “mirándose a los ojos al hablar y manteniendo conversaciones de calidad”.


Como ejercicio, Laura Guerra nos propone que cada miembro de la pareja elabore una lista con cinco cosas que le gustaría hacer con el otro. “Tras una puesta en común, irlo haciendo paso a paso, por turnos, manteniendo la mente abierta para ser consciente de que se nos abre todo un mundo de posibilidades”. Por ejemplo, si a ella le gusta la gastronomía o a él el paddel, ¿por qué no hacer una incursión recíproca en el área de interés del otro?.


  • Tiempo para cada uno. El tiempo que me dedico es lo más importante para el autocuidado, para estar conmigo, quererme y mimarme; “lo que genero dentro de mí es justo lo que compartiré con los demás”, dice Guerra; “éste es el punto más importante del relaciómetro, pues todo parte de una misma”.



Y nos invita a hacernos las preguntas: ¿qué es eso que tanto me gusta hacer y que nunca hago?, ¿qué es lo que me divierte, lo que me conecta con mi niña interior?, ¿cuándo puedo hacerlo? (para incluirlo en la agenda como prioritario).


  • Confianza. Es la base de cualquier relación. La falta de confianza puede estar basada en hechos reales, por ejemplo, una infidelidad, o incluso una mala experiencia que uno de los dos miembros trae de una relación anterior.


Laura Guerra propone “estar dispuesto a trabajar desde uno mismo, tener empatía y paciencia, comprendiendo que he roto la confianza de la otra persona”; en este sentido, puede ser positivo “hablar del tema para sanar la herida, acompañándolo con hechos”. En cualquier caso, “ha de haber una toma de conciencia por parte del miembro de la pareja que haya roto la confianza del otro”.


  • Admiración. Admirar a la pareja es tan importante como quererla; “como solemos tener el foco en lo negativo, se nos olvidan las cualidades tan estupendas que tiene nuestra pareja”, dice Laura Guerra, quien nos invita a que, cada día, digamos al otro “algo que nos guste de él; buscar qué es eso que en su momento tanto nos enamoró, ya que tiene que seguir ahí”.


No obstante, hay que entrenarlo, acostumbrarse a decirlo y a agradecerle; “si no hay admiración, quizá sea porque la relación ha de romperse”, dice Guerra; “pero si esto ocurre, que no sea por desconocimiento”.


  • Aceptación. Para aceptar al otro se requiere, primero, aceptarse a uno mismo, pues la otra persona lo que hace, en realidad, es reflejar cosas de ti. Puede decirse que la otra persona proyecta tus sombras, por lo que puedes trabajar la ley del Espejo: “cuando me enfado con la otra persona, puedo parar y reflexionar sobre lo que no estoy aceptando en él o ella”, dice Guerra; “en este punto hay una parte de querer cambiar al otro, por lo que puedo ver qué es lo que puedo hacer al respecto”.


Y es que, según esta terapeuta, “la pareja es nuestra maestra, nos va a mostrar esas cosas que no hemos trabajado, lo cual nos vendría muy bien entrenar, es aprendizaje sobre una misma”.


Esta coach experta en Inteligencia Relacional echa mano de un aforismo clásico, aunque certero: “para resolver los problemas de pareja, saca un espejo, en lugar de una lupa”.

Laura Guerra define el amor consciente como “estar con la pareja aprendiendo de una misma”; en este sentido, nos propone “aprovechar al otro para aprender sobre ti, para cambiarte tú, en lugar de al otro; aprovechar al otro para crecer tú; llevarte, de cada persona que pase por tu vida, lecciones válidas para ti”.



¡Felices Relaciones en Pareja! ¡Feliz Coaching!


Y recuerda que…

  • La falta de amor no es lo que separa a las parejas, sino el desconocimiento.

  • Conocer qué le pasa a la otra persona, comprender su modelo de relación, sin juzgarla, es una de las reglas de oro de la convivencia.

  • Haz caso a tus emociones, ya que si estás enfadado no es el momento de hablar.

  • Mostrarse abierto a probar alguna actividad que apasione a nuestra pareja aumenta el tiempo de estar juntos.

  • Para resolver los problemas de pareja, saca un espejo en lugar de una lupa.

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