• Silvia Resa López

Historias interminables

¿Hay algo en tu vida que desees cambiar? ¿Necesitas modificar determinados aspectos que no van como deseas? ¿Te has formado una idea clara de cómo lo vas a hacer? ¿Cómo andas de historias interminables? Sí, de cuentos de nunca acabar, que te repites una y otra vez y que te apartan de la acción. ¿Quieres terminar con esas historias sin fin? Desde el Coaching te invito a entrar en acción



Acción es uno de los términos claves en el Coaching. Consiste en empezar, en llevar a cabo un plan, a partir de un reto que puede marcarse con arreglo a cuatro preguntas básicas: ¿cuál es mi objetivo? ¿qué me impide llevarlo a cabo? ¿cómo lo voy a lograr? ¿cuándo?

Comenzar lo que queremos hacer conlleva un compromiso, una responsabilidad que consigue sacarnos de nuestra zona de confort. Esa área de aparente sosiego es en realidad una trampa de nuestro ego, ese personaje que necesitamos para ser quienes somos, pero al que debemos entrenar para que no nos asfixie con su tremendo efecto protector.

Explica Irina de la Flor, coach experta en Coaching de la Consciencia, que el ego hace nuestras determinadas etiquetas que va recopilando a lo largo de la vida. Puede tratarse de algo que nos hayan dicho mientras éramos pequeños, o también que lo hayamos oído y asimilado como dirigido a nosotros, sin que en realidad así fuera.



Se refiere De la Flor a afirmaciones que a veces nos sorprendemos repitiendo, del tipo “es que soy un desastre”, “siempre lo rompo todo”, “no tengo paciencia”, “soy una persona exclusivista en materia de amistades” o también “no soy una buena madre”. ¿De dónde han surgido esas etiquetas, cada una de tales creencias?

Nuestro ego las utiliza para mantenernos “a salvo”, tan seguro de que en la inacción estaremos exentos de riesgos; no obstante, esas creencias nos limitan, nos retienen e impiden avanzar, evolucionar, iniciar la acción, el movimiento. Es entonces cuando entramos en el bucle de la historia interminable, esa “never ending story” o cuento de nunca acabar.



Romper la inercia


Hay un diálogo en The Affair, una de mis series favoritas, que traigo a esta página por su idoneidad para el tema. Es un fragmento de la conversación entre dos de los personajes principales de la historia: Helen y Alison. Pertenece al capítulo seis de la temporada cuatro.

  • Helen: Quizá lleve demasiado tiempo viviendo en California, pero existe aquí la idea de que puedes manifestar tu realidad; si hay algo en tu vida que quieres que cambie, tienes que pensar de manera diferente y ocurrirá.

  • Alison: Pero eso es de locos…

  • Helen: Pero puede que sea cierto. Llevas contándote la misma historia demasiado tiempo y te pasan cosas malas, que te seguirán ocurriendo. ¿Y si cambiaras el discurso para no ser siempre la víctima? Tienes poder sobre tu vida, Alison, puede que nunca lo hayas querido, pero es cierto. Cambia la historia, interpreta otro papel.

  • Alison: Quizá lo haga…

  • Helen: Puedes hacer todo lo que quieras, pero si deseas cambiar tu vida, hazlo ya.


Pensar de manera diferente, cambiar el discurso, salir del rol de víctima e iniciar la acción son los pasos que el personaje de Helen le sugiere al de Alison, a fin de que esta última salga del atolladero en el que está atascada. Desde el Coaching, te propongo una reflexión al respecto:


1. Sentir y pensar de forma distinta. Te propongo darle un enfoque diferente a lo que sientes y/o piensas que te está ocurriendo. La técnica del “director de escena”, en la que te visualizas como si estuvieras fuera, alejada, te permite tomar distancia y contemplar la situación desde otro ángulo.


2. Modificar lo que nos decimos a nosotros y/o a los demás. Te invito a empezar por el lenguaje, las palabras que escojas para hablarte a ti y a los demás. El uso de términos que sean lo más neutros posible facilitará el equilibrio en la conversación, tanto la que mantienes contigo misma como la que establezcas con los demás.



3. Salir del rol de víctima. Te propongo abandonar tu traje de víctima. Quejarse es legítimo; sin embargo, cuando nos quedamos en la autocompasión, cuando entramos en bucle en esa emoción, puede que estemos dando vueltas y más vueltas a nuestras creencias limitantes.


4. Poner fecha al propósito. Si has decidido cambiar algo en tu vida, te propongo que le pongas un límite temporal para conseguirlo. Otórgale una fecha tope, para así poner en marcha tu plan de acción.



Y recuerda que…


  • ¿Cómo andas de historias interminables? Aquellas que te repites una y otra vez y que te apartan de la acción

  • Comenzar lo que queremos hacer conlleva un compromiso, una responsabilidad que consigue sacarnos de nuestra zona de confort

  • Nuestro ego utiliza algunas creencias para mantenernos “a salvo”, exentos de riesgos a pesar de que nos limitan, e impiden avanzar

  • Cambiar el enfoque para sentir y pensar de manera distinta puede ayudarnos a iniciar la acción

  • Si has decidido cambiar algo en tu vida, te propongo que le pongas un límite temporal para conseguirlo

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