• Silvia Resa López

Felices despertares

Dormir, soñar y despertar son acciones que forman parte de la vida, para la que son necesarias. Aunque soñamos cada noche, no siempre lo recordamos al levantarnos; a veces, esos relatos inconscientes nos envuelven en un sano y deseable bienestar, nos guían en un viaje del que no deseamos volver ¿Te ha pasado a ti? ¿Qué has soñado hoy? ¿Lo recuerdas? ¿Son tus sueños recurrentes? ¿Cómo te sientes al despertar? ¿Le atribuyes algún valor a ese mundo onírico?



“¿Son los sueños revelaciones de una fuente creativa de nuestro interior?” se pregunta el profesor David Fontana, en su libro ‘1000 Sueños’, quien añade: “¿es la mente onírica una ventana abierta al yo más profundo del soñador?

Desde que en 1953 se identificara el REM (Rapid Eyes Movement) o sueño paradójico, como la última fase de cada ciclo del sueño, los relatos e historias que reproducimos mientras dormimos se han llevado al laboratorio. Allí, a los científicos todavía se les resiste la respuesta a la cuestión planteada por el psicoanalista Freud o el psicólogo Jung, en la primera mitad del siglo pasado, y que se concreta mediante el retruécano “¿soñamos para poder dormir o dormimos para poder soñar?


En cualquier caso, tal y como recoge Fontana en su obra citada, se ha demostrado que lo que soñamos dice más de nuestra salud psicológica y física de lo que pudiera parecer en un primer momento.


Interesante es la figura del censor, acuñada por Freud para explicar por qué olvidamos gran parte de nuestros sueños. Según el reputado psicoanalista, dicho arquetipo personificaría un mecanismo de defensa de nuestro ego, para protegernos del significado “extremadamente doloroso” de esos sueños al ser recordados en periodos de vigilia.


Coaching de los sueños


La semana pasada tuve un sueño del que no quería despertar. Me encontraba en un espacio abierto, de colores limpios y suaves, naturales. A mi lado estaba la bella figura de un espíritu. Su luz, serenidad y paz me proporcionaron un bienestar inmediato. Me sentía fluir. Creo que hasta ese momento no había experimentado una sensación de felicidad tan intensa como aquélla.



Me acompañó durante un tramo del camino y, aunque no pronunciaba palabra alguna, se hizo entender a la perfección. Sólo recuerdo la esencia de nuestro diálogo, en el que me dio apoyo y acompañamiento, al más puro estilo de Coaching Consciente.

En un momento determinado, se despidió. Recuerdo su cabellera rubia flotando, su rostro bello y sereno y sus manos invitándome a continuar. Le dije que no se fuera, pues deseaba seguir en su compañía: estaba más feliz que nunca, ya digo. El espíritu expresó con gran ternura un mantra que ejercito a menudo: “todo va según el plan previsto”. Y desperté. Prometo que volví a cerrar los ojos, apretando los puños para seguir de nuevo ese sueño, lo cual no ocurrió. No obstante, mi despertar fue dulce, sereno, alegre, fluido y feliz.

Y tú, ¿qué has soñado? ¿deseas aprovechar el beneficio de tu despertar? Desde el Coaching te propongo varias acciones.



  1. Relato del sueño. Cada vez que sueñes algo, sea o no positivo, te propongo que, nada más despertar, lo escribas. De esta manera evitarás olvidarlo. Puede ser interesante que en tu mesilla de noche tengas una libreta y un bolígrafo con los que plasmar por escrito tu experiencia onírica.

  2. Descripción del sueño. ¿Cómo describirías tu sueño mediante una frase? Por ejemplo, en el caso de mi relato de más arriba, podría ser: “He tenido una conversación con un ángel”. ¿Cómo lo harías ahora tan sólo en una palabra? Volviendo al ejemplo anterior, podría ser “Despertar” o “Felicidad” o también “Feliz despertar consciente”

  3. Recurrencia del sueño. ¿Tienes la sensación de haber soñado antes con lo mismo, o es la primera vez? En el primer caso, ¿qué hay detrás de esa repetición?

  4. Emociones durante el sueño. ¿Cómo te has sentido durante el sueño? ¿Cuáles han sido tus emociones? Te invito a confrontarlas, para entender su significado.

  5. Interpretación del sueño. ¿Qué crees que hay detrás de ese sueño? ¿Cómo lo interpretas desde ti, desde tu interior? Te propongo que, una vez que tengas más claro qué hay en tu sueño, te sirvas de manuales de interpretación simbólica para ampliar dicha interpretación.

  6. Propósito del sueño. ¿Crees que tu sueño expresa un propósito? ¿Se trata de un recuerdo? ¿Qué es lo que te resuena? ¿Para qué has tenido ese sueño?

  7. Coaching desde el sueño. Si tu relato inconsciente te marca un propósito, te propongo responder a las cuatro preguntas básicas del proceso de Coaching: ¿cuál es mi objetivo? ¿qué aspectos me impiden conseguirlo? ¿cómo o voy a lograr? ¿cuándo?




Antes de desearte feliz Coaching, te propongo la lectura de este bello relato de mi amiga Sandra, quien se ha revelado como una gran y entrañable escritora de las emociones. Por eso le he pedido que me lo cediera, para poder compartirlo contigo.


El sueño de Sandra


“Anoche tuve regresiones súper vívidas a mi infancia en Chía, un pueblo cercano a la ciudad de Bogotá. En mi recorrido, mediante el que pude caminar por toda la casa y sentir su suelo, empecé por el baño de la habitación de mis tías, donde me miré en el espejo y vi que era pequeñita; me sonreí a mí misma y me toqué la cara… ¡qué ternura de niña, qué sonrisa y qué pelito más liso!”


“Miré detrás de la puerta, vi una ventana que había olvidado que existía, sentí la textura cristalina de la porcelana del lavamanos azul. Después, recorrí la habitación, aunque no abrí el libro del hombre al desnudo que siempre estaba ahí porque ya me sabía todo”.

“Atravesé el cuarto y en el vestíbulo me encontré con mi tía Paty, adolescente, flaca y la misma mirada de ahora; pero, al encontrarse con la mía, se sintió desconcertada, pues, aunque yo era pequeñita, mi mirada era la que tengo hoy, de adulta. Ella notó algo raro, yo la saludé con amor y ella me devolvió el saludo muy contenta, dado el respeto, cariño y cercanía de mi expresión”.


“Fui hacia la cocina, ya que buscaba a mi mami Ligia, mi abuela; ella tenía visita, no sé quién era, pues sólo tuve ojos para ella. Estaba más delgada y alta de lo que la recordaba; me recibió con una sonrisa, como si estuviera esperándome y me alargó sus brazos para que fuera hacia ellos”.



“Hizo todo esto en modo automático, sin dejar de hablar ni de mirar a la persona con la que estaba; yo me hundí en su pecho, la abracé fuerte, la olí, sentí su calor y su amor. Me besó varias veces en la frente como me besa mi madre y como yo beso a mi hija, a la manera de dos o tres picotazos rápidos de pájaro en la frente, llenos de amor. Esa forma de besar se transmitirá de generación en generación, porque he visto a mi hija hacerlo así con sus muñecos”.


“Me solté de su abrazo y brinqué; ella siguió en lo que estaba con su visita, nunca dejó de atenderla, gracias a eso no vio nada diferente en mi mirada”.

“Salí entonces por una puerta giratoria situada en la cocina, la cual por cierto había olvidado, subí un escalón alto que se usaba para ir a los fogones y al fregadero; llegué al comedor, donde había calor de hogar. En una mesa estaba la refractaria de cristal amarilla con tapa, llena de ensaladilla rusa. Al verla, se me alegró el alma, al darme cuenta de que estaba lista para que en unas horas cada uno llegara a servirse lo que quisiera”.

“Levanté los ojos y desde la ventana del comedor, a través de esa cortina de velo transparente, vi mucho sol y hierba cortada; sonaba la máquina de podar, estaban podando, y los olores a hierba recién cortada, aire libre y sol atravesaron la ventana, que estaba cerrada, llegando hasta mí”.


“¡Qué placer de niñez! Eran muchas las emociones, fragantes los olores, había mucha paz y mucho amor. Enseguida caminé hacia la sala y me detuve entre ésta y el lugar donde había un espejo grande colgado; desde allí podía ver la puerta de entrada, la cual estaba abierta, permitiendo que entrara la luz del sol”.


¡Felices Despertares! ¡Feliz Coaching!

Y recuerda que…

  • Algunos sueños nos envuelven en un sano y deseable bienestar, nos guían en un viaje del que no deseamos volver

  • Lo que soñamos dice más de nuestra salud psicológica y física de lo que pudiera parecer en un primer momento

  • A través del Coaching puedes darte cuenta de qué hay detrás de tus sueños: ¿un propósito o un recuerdo?

  • Para trabajar con tus sueños, te propongo que nada más despertarte los escribas, pues si no los olvidarás rápidamente

  • En su sueño, Sandra relata su reencuentro con el hogar de su infancia, en la población colombiana de Chía

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