• Silvia Resa López

Entrenar el narcisismo saludable


Casi todos hemos oído hablar de personas que se creen especiales, por lo que piensan que sólo son comprendidas por gente con su mismo estatus. Son vecinas, familiares o conocidos que exigen una admiración excesiva, creándose expectativas a propósito de un trato de favor que sienten merecido. Su conducta puede deberse a un trastorno narcisista de personalidad; no obstante, existe lo que se conoce como el narcisismo saludable, una práctica que te propongo desde el Coaching



Hace años, cuando era adolescente, una persona cercana a mí tuvo una reacción que en ese momento no entendí. Esta chica tenía permanentemente un halo de belleza, genialidad, extroversión y lo que se consideraba buen gusto. Era el alma de toda fiesta; vamos, lo que se dice una chica popular. Estaba acostumbrada a que los chicos la rondaran y, al estilo de Escarlata O’ Hara en la inmortal “Lo que el viento se llevó” tonteaba con unos y con otros, sin acceder a salir con ninguno en concreto.


El resto empezamos a elegir, conectar y finalmente salir con la pareja de nuestro gusto en aquel momento. Todas nos emparejamos, menos Mercedes quien, no obstante, no dejaba de coquetear con todos los chicos de la pandilla, tuvieran o no pareja, lo cual empezó a enrarecer un poco el clima.


En esos días se la veía tensa, distante; su rostro ya no expresaba esa seguridad y confianza que parecían genuinos en ella. Una tarde quedó con Nicolás, un chico muy serio y atildado; ella acudía a la cita segura de que él le pediría salir juntos. La vimos marchar, toda empoderada, bellísima. La vimos volver enrabietada, colérica, con la expresión del rostro descompuesta.


No fue sino una semana después cuando supe el motivo de su disgusto. Me enteré de forma indirecta, a través de una amiga común. Contado de forma breve, Nicolás le habría tanteado y, ante el coqueteo de Mercedes, optó por no hacer proposición alguna. El resultado fue, en palabras de ella, que “nunca se había sentido tan humillada”, que “Nicolás le había hecho sentir como alguien deshonesta” o que “jamás la habían tratado de una forma tan desconsiderada”.


Esa amiga común me lo contó sin acabar de entender qué es lo que había pasado pues, de todo lo que le refirió Mercedes, nada explicaba un disgusto tan tremendo: tras dar un paseo, tomaron un refresco y habían hablado de muchos temas. Sin embargo, ella se creó unas expectativas que no se habían cumplido. De haberlo hecho, Mercedes habría resuelto lo que consideraba su problema: era la única que estaba sin pareja y eso era algo inasumible por ella. Tras la experiencia, no tardó en empezar a salir con otro chico a quien anteriormente había apartado, al considerarlo “por debajo de su nivel”. Por su parte y desde entonces, Nicolás se convirtió en el gran enemigo de Mercedes, quien posiblemente experimentó lo que hoy se conoce como un episodio de conducta narcisista.


“Las personas que sufren un trastorno de la conducta narcisista se caracterizan por un grandioso sentido de la autoimportancia, por estar preocupados por fantasías de éxito, poder, belleza y amor un tanto imaginarias”, dice Manuel Oliva, terapeuta experto en trastornos de la personalidad en Center Psicología Clínica; “creen que son personas especiales y únicas, sólo comprendidas por gente con su mismo nivel, llegando a desplazar a los mediocres”; “son personas pretenciosas, que exigen una admiración excesiva, con expectativas de que han de recibir un trato de favor y además de modo automático, como por ejemplo, que les den la mejor mesa en un restaurante, que les presten el servicio más rápido y siempre de modo preferente”




El lado clínico de tal trastorno se compone de otras sombras, tal y como señala Oliva: “son explotadores, sacan provecho de los demás, carecen de empatía, no dan importancia a los sentimientos del resto, con frecuencia sienten envidia, o creen que el resto los envidia por su belleza o por su poder”


Tal perfil se revela para personas que sufren el trastorno de conducta narcisista que, por supuesto, requiere de la intervención de un psicólogo especializado en la terapia correspondiente.


No obstante, la cualidad del narcisista describe una curva en forma de “U” en cuyo centro se situaría un comportamiento equilibrado. Hablamos del narcisismo saludable, que te invito a entrenar.


Narcisismo equilibrado


La etiqueta de “narcisista” se usa cada vez más, aunque no tanto para describir el trastorno de la personalidad cuanto para definir la conducta de alguien que hace alarde de sus cualidades y/o habilidades.

Para el experto Manuel Oliva, existe lo que se conoce como ‘estilo narcisista’, que se caracteriza por los siguientes factores:


  • Se rodea de talento. Es una persona a la que le gusta tener a su alrededor a gente con aptitudes e inteligencias diversas.

  • Evita juzgar. Este estilo narcisista valora a los demás, sin despreciar a nadie.

  • Proyecta confianza. Se trata de alguien confiable, muy lejos de la omnipotencia desplegada por los narcisistas.

  • Se muestra humilde. Confía en sí mismo, por lo que conoce sus debilidades y posibles limitaciones.

  • Conducta generosa y altruista. Aprovecha las virtudes de los demás sin restarles protagonismo.

  • Demuestra empatía; es capaz de entender las emociones propias y las de los demás.

  • Habilidad para el liderazgo. Acepta cumplidos y halagos sin “engolarse”.


Los grados del narcisismo puede representarse mediante una gráfica en forma de “U” donde el mencionado estilo narcisista o narcisismo saludable se ubicaría justo en el medio; “los narcisistas saludables muestran interés por los demás, no son explotadores sino emprendedores, sin grandilocuencias, no generan conflicto y demuestran una gran autoconfianza”, dice Manuel Oliva, que describe quiénes estarían representados en el resto de la gráfica: “en el extremo derecho colocaríamos al narcisista pleno, con manifestaciones de arrogancia y omnipotencia; es la descripción del narcisista patológico”; “en el extremo izquierdo se situaría un individuo con baja autoconfianza, que bien puede desarrollar lo que conocemos como un narcisismo compensador, caracterizado por un alto nivel de sufrimiento, dado que compite continuamente, lo que lo convierte en vulnerable y tendente a la frustración”.



Maneras de hacer


El narcisismo existe como trastorno, por lo que ¿qué podemos hacer si uno de nuestros cercanos muestra tales tendencias? Desde el Coaching te proponemos el siguiente decálogo sobre maneras de hacer:


  • Cuidar la autoestima. Convivir con una persona que padece el trastorno narcisista de personalidad puede ser una tarea infructuosa, que no conduce a ningún fin, salvo al de afectar a nuestra propia autoestima, dado que “crece en base al demérito de la otra persona”.

  • Entrenar la autonomía e independencia. Mediante la conducta narcisista, la persona literalmente “machaca psicológicamente al otro mediante el desmerecimiento y el desprecio”; son habituales expresiones como las de “tú no vales nada”. El sentido de la independencia permitirá al cónyuge salir de tal escenario.

  • Vigilar la sensibilidad extrema. Hay un tipo de narcisista, compensador, que desarrolla esa superioridad pero que es muy sensible, tiene miedo a la evaluación y compensa su baja autoestima demostrando ser superior, a pesar de su fragilidad.

  • Atención a las redes sociales. Detrás de una red social cada cual dibuja el perfil que desea, destaca lo positivo, oculta lo negativo y, al enfrentarse al mundo real, se comprueba que no es así.

  • Detectar excesos. El exhibicionismo social es un rasgo narcisista. Es frecuente en personas con un estatus socioeconómico elevado, como médicos, deportistas o abogados y ello porque a ese tipo de puestos llegan personas que ya presentan caracteres narcisistas.

  • Cuidar los valores. Ha habido un cambio en los valores, a través del escaparate de las redes sociales donde prima la belleza, el poder, el éxito; donde luzco lo que tengo y aparento lo que no tengo.

  • Roles familiares. Los cambios sociales pueden favorecer la aparición de síntomas y/o del trastorno de conducta narcisista. El cambio en los roles familiares es preciso tenerlo en cuenta, pues el padre no puede ser amigo de su hijo, ya que ello puede generar disfuncionalidad.

  • Trabajo en equipo. Favorecer el aprendizaje en el gregarismo, además de en el liderazgo. Fomentar el reconocimiento de los errores propios. A veces, los padres promueven que sus hijos sean “los mejores” en algo, lo que causa frustración en el niño o que se fragüe la fantasía de que es el mejor.

  • Efecto péndulo. Puede describirse un extremo donde reside un tipo de educación exigente y rígida a otra más laxa, en la que no se le puede decir nada porque “se le traumatiza”. Los dos polos podrían dar lugar al narcisismo extremo. La autoestima ha de basarse en lo que se percibe de sí mismo, con sus limitaciones.

  • Factores sociales. En educación los factores de logro, éxito o poder se ponderan y en algunas etapas, como la adolescencia, se sobre ponderan, por lo que un factor social podría influir en el talante narcisista.



Una última cuestión: cuando en los demás vemos conductas que nos resuenan, puede que sea el momento de revisar si también son nuestras. Desde el Coaching te invito a entrenar un estilo narcisista saludable, basado en una autoestima potente, aunque empática y simpática.


¡Feliz Narcisismo Saludable! ¡Feliz Coaching!




Y recuerda que…

  • Las personas con trastorno de conducta narcisista creen que son especiales por lo que exigen una admiración excesiva y un trato de favor

  • Detrás de una red social cada cual dibuja el perfil que desea, destacando lo positivo y ocultando lo que cree negativo

  • Dicen los expertos que el exhibicionismo social es un rasgo narcisista, siendo frecuente en personas con estatus elevado

  • Cuidar la autoestima, fomentar la independencia y la autonomía son formas de entrenar el narcisismo

  • Alguien con habilidad para el liderazgo, que siente empatía, generosidad, que se rodea de talento y proyecta confianza tiene el perfil de narcisista saludable

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