• Silvia Resa López

Conectar con el más allá

Tengo una foto que guardo con mucho cariño en la que aparezco, a mis escasos dos añitos, de pie, sonriente. Justo a mi lado, un rayo de luz se apoya en mi cara como si quisiera sujetarme y a la vez acariciar mi moflete.

El efecto en la imagen es increíble, ya que mi carita se gira lo justo para que el efecto de la luz no la oculte. Durante años me pareció simplemente una de esas fotografías irretocables, pues entonces no se había popularizado la imagen digital.



Décadas más tarde, mientras me preparaba para ser coach, uno de los ejercicios consistía en elegir una foto antigua que nos definiera. Seleccioné aquélla sin dudarlo, al escuchar una vocecita que bien podía provenir de mi corazón, ¿o no?

A día de hoy, contemplar esta foto me proporciona un efecto de bienestar enorme; veo a mi niña interior, representada en esa figurita preciosa, que aparece protegida, custodiada, apoyada y cuya sonrisa revela confianza, seguridad y valentía, al tiempo que parece guardar un pequeño secreto. La he nombrado con el título “mi ángel y yo”.

Si la miro durante mucho rato, me siento conectada con una dimensión distinta, con el más allá. ¡Me encanta!



“Los seres fallecidos se presentan ante nosotros de distintas formas, tales como las apariciones, mediante la sensación de una presencia, los cambios de temperatura o sonidos”, dice Teresa Borotau, consteladora y canalizadora; “se manifiestan según sea el sistema de representación más frecuente en la persona con la que canalizan”.

Se refiere Borotau a los sistemas definidos en la Programación Neurolingüística (PNL), es decir, el auditivo, basado en datos e información, el visual, que tiene en cuenta la imagen y el kinestésico o emocional, que hace referencia al resto de los sentidos de percepción humana.


Esta experta, que dirige la Escuela de Sensibilidad Teresa Borotau, es también autora de libros como “Ellos dicen” o el más reciente “Mamá, he visto al abuelo”.

La próxima publicación de este último título ha sido el punto de arranque de la entrevista que Vero Fernández, a su vez creadora de “Crecimiento con Conciencia” le ha hecho hace unos días en la plataforma “La Caja de Pandora”.

“Cuando se habla de fantasmas, se hace en realidad de gente que muere sin consciencia, por lo que repiten patrones y circunstancias en un continuo”, dice Teresa Borotau; “de ahí que se los encuentre en casas antiguas, estén o no habitadas”.


Ghost Whisperer


Desde que apareció el primer capítulo de la serie “Ghost Whisperer”, “Entre Fantasmas” en versión española, he sido fan impenitente de las andanzas de la susurradora de almas Melinda Gordon (interpretada por la actriz Jennifer Love Hewitt).

La serie consta de más de un centenar de episodios, distribuidos a lo largo de cinco temporadas, que fueron estrenados entre 2005 y 2010. La creación del director y guionista John Gray muestra a una joven Melinda capaz de comunicarse con los espíritus de algunas personas fallecidas.

Como siguen aferrados a esta dimensión, Melinda hace de intermediaria o canalizadora de la información que puede ayudar a los vivos, al tiempo que liberar a los espíritus retenidos.

Algunos amigos y, sobre todo su marido Jim Clancy (interpretado por el actor David Conrad) sirven de red de apoyo a Melinda, quien dedica su vida a ayudar a esas almas perdidas, a modo de coach de fantasmas.



“Las personas sensitivas percibimos los cambios de temperatura, elemento que utilizan esos espíritus para manifestarse”, dice Borotau; “es decir, el que se aparece requiere de un campo energético, por lo que, de alguna manera, prestamos nuestra energía a esos otros”.

Esas transferencias energéticas se concretan, entre otras formas, mediante síntomas de pesadez, dolores de espalda, experimentación de emociones fuertes o la ya citada de la modificación de temperatura, según dice esta experta, quien nos habla de otros efectos “como el síndrome del aniversario, sea de boda, cumpleaños o de la fecha en la que murieron”.


“Hay veces que una persona presenta un dolor que no se corresponde con ninguna patología; sin embargo, está en conexión energética con ese ser desde que se produjo su trascendencia”, dice Teresa Borotau; “decir que verlos es debido al duelo no es cierto, pues los niños perciben a seres fallecidos y en muchas ocasiones no son familiares o siquiera seres cercanos”.


¿Deseas conectar con ellos?


“Vida y muerte son estadios distintos de la existencia, por lo que, en el aprendizaje de esta última, la muerte es una lección más”, dice Teresa Borotau, experta en Canalizaciones y Constelaciones.

Dice Borotau que esas almas “cuando desean conectar, lo hacen”. Desde el Coaching te pregunto: ¿qué te parecería comunicarte con el más allá? ¿te atrae ser una persona canalizadora de esas almas que todavía siguen en bucle, atrapadas entre dimensiones? ¿te atreves a escuchar sus avisos?

Si es que sí, Teresa Borotau tiene algunos tips para ser más conscientes de la comunicación con los fantasmas:



  • Entrenar el silencio. A través de la meditación o de cualquier actividad que nos permita estar en el aquí y ahora; “así empezamos a oír el lenguaje del alma”.

  • Observar las fotografías y objetos de esa persona ya trascendida. Sirve para establecer conexión con la parte material que ese ser tuvo un día.

  • Intentar ser ellos. Averiguar cómo se han sentido. Borotau propone el sistema de Constelaciones Familiares, acompañados por un experto.

  • Estar atentos a las señales. Puede ser un pájaro que se posa muy cerca, o también que la radio “nos conteste” a alguna pregunta que ni siquiera hemos verbalizado.

  • Creer para ver. Confiar en que haya posibilidad de conexión es relevante, según Teresa Borotau.

  • Hacer el duelo. “Si quien ha trascendido es una persona querida, cercana, hemos de permitirnos hacer el duelo, sentir la tristeza”.

  • Confrontar el miedo. “El temor a las señales impide el amor”.


Para quienes habéis llegado hasta aquí, deciros que sois unos valientes y que deseo compartir con vosotros un poquito más a propósito de “mi ángel y yo”.

Esa imagen representa mi esencia, junto a lo que, cada vez más, defino como mi propósito de vida: la canalización, la conexión con el Ser, con el Alma. Así que sigo atenta a las señales, que progresivamente son más comunes y cotidianas, aceptándolas y asumiéndolas como parte de mi vida.


Es cierto que aún he de perfilar mi escucha, mi atención, si bien comparto con vosotros cómo se manifiestan esos signos. Por ejemplo, en forma de certeza a la hora de hacer o decidir algo; también en momentos en los que mi cerebro reptiliano me avisa de que hay alguna sombra no identificada.


Otras veces, en la manera de acercarse un gorrión, una paloma o un cachorro no conocido. Pero lo que más me ha impactado son las miradas de algunos niños, normalmente bebés, que enfocan hacia uno de los lados de mi cara y sonríen ¿adivinas por qué?


¡Feliz Conexión con los Otros! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • Cuando se habla de fantasmas, se hace de gente que muere sin consciencia, por lo que repiten patrones y circunstancias en un continuo.

  • Sentir una presencia, ver una sombra, percibir sonidos o un cambio de temperatura son manifestaciones de seres trascendidos.

  • Si esas almas desean conectar, lo hacen sin más.

  • El miedo a las señales impide el amor.

  • Observar las fotos de un ser querido puede ayudarnos a conectar con su alma.

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