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  • Foto del escritorSilvia Resa López

Aprende a soñar

¿Te gusta soñar? Ya sabes que se pueden tener sueños estando despierto, aunque también mientras duermes. En este último caso, te propongo que conozcas los llamados sueños lúcidos, una forma de gestionar tu mundo onírico a partir de un entrenamiento, el cual está basado en herramientas como la memoria, la motivación, la atención, la introspección y la intención. Desde el Coaching te digo cómo.



“Cuenta los dedos de tus manos: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez”, le dice Adele a Louise, mientras cierra los ojos; “hazlo en distintos momentos del día, pues sólo así distinguirás si estás despierta o estás dormida”.

Es el rito de iniciación a los sueños lúcidos que explica uno de los personajes protagonistas a su amiga Louise, en la serie “Behind her eyes” (Detrás de sus ojos”).

Esta acción que Adele sugiere a Louise es lo que se conoce como una prueba de realidad, tal y como lo define el psicólogo Miguel Gasca (sonarlucido.com), que ha participado recientemente en la cumbre virtual “Sueños e Inconsciente”, organizada, a su vez, por las terapeutas Ariadna Gómez y Carol Podio: “pruebas de realidad son aquellas acciones que hacemos tanto en vigilia como durante el sueño para determinar si estamos o no despiertos”.



Taparte la nariz e intentar respirar, mirarte ambas manos para, después de apartar la mirada un instante, volver a verlas y comprobar que tienen el mismo tamaño o intentar traspasar la palma de tu mano derecha con el dedo índice de la izquierda. Todas éstas son pruebas de realidad que se hacen posibles durante lo que los expertos denominan un sueño lúcido.

“Sueño lúcido es aquél en el que te das cuenta de que estás soñando, por lo que tienes un margen de maniobra para tomar decisiones y elegir cómo seguir la dirección del sueño”, dice Gasca, que habla de las señales oníricas personales: “aquéllas que aparecen de forma recurrente en tus sueños y que pueden considerarse como disparadores de la lucidez”.

Dice Miguel Gasca que, en su caso, suele ser la sensación de vértigo mientras duerme, ya que en estado de vigilia no la tiene.


Sueños beneficiosos


Cuando sueñas, sea de forma lúcida o corriente, lo haces en la quinta y última fase de cada ciclo del sueño, llamada REM (Rapid Eyes Movement) o fase del movimiento rápido de ojos.

“Existe una relación estrecha entre el trabajo con los sueños normales y los lúcidos, de forma que, al trabajar uno de ellos, el resto sale reforzado y viceversa”, dice Gasca; “los segundos pueden ser una herramienta terapéutica en el caso del tratamiento de las adicciones”.

Los expertos añaden nuevos beneficios a quienes practican los sueños lúcidos:



  • La diversión, como forma de activar el bienestar emocional.

  • Cumplir algún deseo. Si quieres cantar, hablar en público, ser líder de un proyecto, soñarlo en lucidez puede ayudarte a diseñar una estrategia.

  • Confrontar pesadillas y malos sueños. Mientras duermes tu vulnerabilidad es alta, aunque pueden potenciarse tus valores inconscientes, tales como la valentía o la bravura.

  • Resolución de problemas. En tu sueño lúcido la flexibilidad te permite cambiar tu foco.

  • Práctica de habilidades. Surfear, montar en moto, saltar en paracaídas o pilotar una avioneta pueden ser habilidades que te permites probar durante en sueño.

  • Puedes trabajar con tu sombra y con tu niño interior. A tu peque le proporcionas lo que desea, por ejemplo un abrazo.

  • Tratamiento de trastornos psicológicos tales como la depresión clínica o el TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático).


¿Te atreves a entrenar tus sueños lúcidos?


“Hay una serie de etapas que es preciso transitar si deseas desarrollar la lucidez: la memoria, la motivación, la atención, la introspección y la intención”, dice Miguel Gasca, que diferencia entre las prácticas que favorecen los sueños lúcidos:



  • Llevar un diario de sueños. Para fortalecer la memoria onírica puedes contabilizar las señales repetidas, ya que seguramente serán tus indicios personales, los disparadores de la lucidez que te llevan a preguntarte si estás soñando cuando aparecen.

  • Reflexión crítica. Consiste en plantearte la veracidad de la realidad que vives mediante pruebas de realidad. Pregúntate si estás soñando en el momento en el que enciendes el móvil, cuando pases por la puerta de tu dormitorio o cuando ocurran eventos inesperados o extraños en el día a día.

  • Meditación. El ejercicio del mindfulness y de la meditación te permite distanciarte de tus emociones, dándote cuenta de que tú no eres eso.

  • Trastea con el sueño. Al irte a dormir (mejor temprano) programa el despertador para interrumpir el sueño a las cuatro o cinco horas. Levántate y durante los siguientes 15 a 45 minutos realiza alguna actividad que te espabile un poco, sin desvelarte (vale un sudoku o leer sobre los sueños).


Vuelve a la cama y, dado que tu cerebro está algo activado, es posible que alcances el sueño lúcido durante las tres horas restantes.

Si has llegado hasta aquí, te propongo que empieces a entrenar tus sueños lúcidos, partiendo de una consciencia muy despierta de dónde estás en cada momento. Y te dejo una reflexión de la mano del empresario y soñador Walt Disney, de cuyo emporio se cumplen ahora 100 años: “Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad si tenemos el coraje de perseguirlos”.



¡Felices Sueños, sean Lúcidos o Normales! ¡Feliz Coaching!


Y recuerda que…

  • Sueñas lúcido cuando te das cuenta de que estás soñando.

  • Divertirte, cumplir alguno de tus deseos o conectar con tu niño interior son algunos beneficios de este mundo onírico consciente.

  • ¿Te gustaría volar? ¿Deseas bailar claqué? ¿Tu sueño de siempre ha sido cantar con una bonita voz? Lógralo en sueños.

  • Escribe un diario de sueños para entrenarlos con lucidez.

  • “Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad si tenemos el coraje de conseguirlos” (Walt Disney)

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