• Silvia Resa López

Oratoria emocional

Deleitar, conmover y persuadir. Tales son las habilidades de la elocuencia, término que asociamos al de oratoria y, por cierto ¿cómo es la tuya? ¿sabes contar historias? ¿conoces el arte de hablar en público? ¿qué tal vas de oratoria emocional?



Cuando iniciaba el ejercicio de una de mis vocaciones, el periodismo, alguien me dijo que para contar una historia debía de hacerlo como si fuera a un familiar muy querido pero ajeno totalmente a dicho asunto; la abuelita, pongo por caso. Dicho truco me ha servido de mucho a lo largo de los años de profesión; también ahora, cuando soy coach y divulgo temas relacionados con esta disciplina.


La base del éxito tiene que ver con la verosimilitud, es decir, con el hecho de ser creíble para la otra persona. Ni que decir tiene que en este punto existe una línea muy fina entre la manipulación y la persuasión; sin embargo, es a esto último hacia lo que uno tiende cuando se quiere contar algo para ser escuchado.


Y es justo la escucha lo que a su vez nos faculta para hablar mejor ante terceros, pues al prestar atención tanto a lo que nuestros interlocutores expresan no sólo hablando, sino mediante su comunicación no verbal, sabremos qué interacción nos ayudará a conectar de forma auténtica con ellos.



Según Mar Castro, doctora en Comunicación por la Universidad de Vigo, existen tres tipos de orador: “aquéllos a los que no se les puede escuchar, otros a los que sí y aquéllos a los que no se les puede dejar de escuchar”. Esta experta, que ha participado en el Aula Virtual de la Fundación Vivo Sano durante la fase de cuarentena, considera que la naturalidad, humildad y pasión son requisitos imprescindibles del buen orador:


  1. Naturalidad es el primer requisito. Ser una misma es lo más innovador que hay, para lo que hemos de ser tolerantes y admitir los errores. Para ello nos invita a “preguntar en lugar de acusar, a ser espontáneos y sencillos, pues la naturalidad ayuda mucho a la conexión, permite que las emociones fluyan y promueve la identificación con el orador”.

  2. Humildad. Tener confianza y seguridad en uno mismo coadyuvan a la humildad; “la oradora no pide, sino que da; tiene una actitud de servicio desde la escucha y la pasión”.

  3. Pasión. Mar Castro nos propone: “di lo que sientes, siente lo que dices; usa el humor, que ha de ser preparado, oportuno, dosificado y elegante, así como el entusiasmo”.



Herramientas


“Para saber hablar es preciso ser escuchante, es fundamental; escuchar es un acto activo, mientras que oír es sólo pasivo; en este sentido, los ruidos no comunican”, dice Mar Castro, que nos propone varias preguntas: “¿cómo mejorar la escucha empática, de los sentimientos, de la realidad subjetiva, pero desde nuestros propios valores? ¿cuáles son las palabras, hechos o cifras? ¿para qué lo dice, cuál es el objetivo? ¿cómo lo dice? ¿cuál es el contenido, la intención y el modo en que se expresa?”.



Esta experta incide en la importancia del lenguaje gestual “pues proporciona mucha información, si bien la palabra es fundamental siempre”. La doctora en Comunicación propone, para incrementar la escucha empática o activa “escuchar el silencio; en los ambientes cotidianos distintos, ir aislando los diversos ruidos, para así entrenar la distinción de uno de ellos en cada ejercicio” y en cuanto a la posición de escucha “bien sea recostado, sentado, de pie o con piernas estiradas, ver cuál o cuáles favorecen nuestra escucha empática”.


Mar Castro nos invita a recordar que “disponemos de dos orejas y tan sólo una boca”, estableciendo así una correlación entre lo que se habla y se escucha. Sabiendo escuchar nuestra oratoria emocional conectará mejor con los demás, si bien existen algunas herramientas, como fortalecer nuestro vocabulario, para expresarnos con términos técnicos justos, aunque en ocasiones sea recomendable el uso del símil, por ejemplo, cuando se habla de una extensión de superficie comparable a “cuatro campos de fútbol”, “pues de esta manera el oyente lo visualiza”.


Una de las herramientas que nos invita a utilizar Mar Castro es la sonrisa, y no sólo para controlar el miedo escénico, pues “favorece la transmisión del conocimiento, su comprensión; conecta con el aforo, potencia la confianza y la fiabilidad”. Pero, ante todo, “fortalece el sistema inmune, aumenta el sentido del humor, es una manifestación de inteligencia y, dado que es gratis, la tenemos disponible en cantidades ilimitadas”.

¡Feliz Relato! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…


  • El arte de saber contar implica conmover, deleitar y persuadir a otras personas

  • Para dominar la oratoria emocional es requisito imprescindible entrenar la escucha empática, de los sentimientos

  • ¿Qué palabras usa? ¿para qué lo dice? ¿cuál es el contenido y el modo en que se expresa la persona a quien escuchamos?

  • Naturalidad, humildad y pasión son las principales cualidades del orador, que actúa con respeto hacia sí mismo y los demás

  • La sonrisa fortalece el sistema inmune, aumenta el sentido del humor, es una manifestación de inteligencia y un recurso que tenemos disponible en cantidades ilimitadas

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