• Silvia Resa López

Navidad en palabras

En 2020, para algunos la Navidad está suponiendo un alivio, por ser el cierre de un año duro y doloroso en el que todo se ha dado la vuelta, como si se rebelara en nuestra contra. Es cierto que todo ello promueve emociones de tristeza y soledad, pero también de aprendizaje, nostalgia, comprensión, compasión y gratitud. Es la Navidad en palabras; te invito a acompañarnos



Me gusta la Navidad. Soy de esas personas que al llegar estas fechas se carga de esperanza, de motivación, de ternura y de amor. Lo cual no indica que me falten asuntos por resolver, personas con las que deseo reconectar y materias en mi lista de asuntos pendientes. Pero esos son otros retos que iré marcándome. En esta Navidad 2020 deseo compartir contigo algunos de los conceptos con los que podemos reflexionar juntos.


  1. Tristeza. Ésta ha sido y posiblemente siga siéndolo, la emoción reina a lo largo del año y especialmente en las fechas navideñas. La tristeza necesaria, aunque sólo sea porque impulsa a su contraria, la alegría. Aquélla es una emoción primaria que te propongo confrontar, para comprenderla y seguir adelante.


Para confrontar la tristeza, te propongo la técnica de los asientos enfrentados. Dispón dos sillas una frente a otra. Ocupa la de la derecha y en la izquierda, invita a sentarse a tu tristeza. Visualízala de la forma que sientas. Te propongo que anotes su descripción en tu Diario Coaching.


Seguidamente, hazle algunas preguntas: ¿quién eres?, ¿para qué estás aquí?, ¿qué quieres de mí?, ¿cómo me puedes ayudar?, ¿puedo yo hacer algo por ti?. Entabla una conversación con tu tristeza, hasta entender para qué está aquí, contigo. Si lo crees oportuno, exprésale cómo te sientes. Al terminar, ¿sigue siendo la figura de tu tristeza la misma?, ¿ha experimentado algún cambio?; si es así, ¿qué es lo que está diferente?



  1. Soledad. Que no aislamiento. Es posible que muchos hayan experimentado esa soledad inesperada, por la pérdida de un ser querido. Un adiós que te invito a realizar, si es que es algo que tienes pendiente. Se trata de entrenar el estar a solas con uno y a veces ¡qué mejor compañía que la de una misma!. Pregúntate qué hay detrás, cuál es la emoción: ¿tal vez miedo, tristeza, o ambas? Te invito a confrontar dichas emociones tal y como se describe en el primer punto.

  2. Nostalgia. Esta emoción nos permite volver a momentos pasados, a ratos estupendos en los que hemos vivido experiencias cálidas y vibrantes. Es, pues, un pasado que podemos traer a nuestro presente para volver a disfrutar de los sentimientos positivos. No obstante, te invito a no permanecer allí más tiempo del necesario, sino a potenciar un presente que se sostenga en buenos y grandes momentos, los de cada uno, los de cada día.

  3. Comprensión. Trascender o sacar lo que estaba oculto en nosotros mismos nos permite comprender nuestra realidad emocional y la de los demás. La empatía enlaza con este concepto: ponerme en el lugar del otro, incluso aunque sea un sitio frío y desapacible, me faculta para entenderlo y comprenderlo. La comprensión requiere del valor de la generosidad, mediante el que nos ponemos al servicio de los demás, prestando apoyo y ayuda cuando así nos lo demanden.

  4. Compasión. Se trata de compadecernos de modo inteligente, aunque en términos de I.E., es decir, Inteligencia Emocional. Al sentir compasión podemos comprender la situación del otro. No obstante, comprender no implica justificar, pero sí en cambio explicar qué hay detrás de la conducta de la otra persona.




Si en una reunión familiar alguien me habla con malos modos o de forma incorrecta, puedo entrenar la estrategia de dejar mi ego a un lado, intentando comprender al otro mediante la compasión. Puede ser útil la herramienta D.E.P.A. (Descripción, Emoción, Petición y Agradecimiento), mediante un lenguaje lo más neutro que sea posible.


  1. Aprendizaje. Te invito a que escribas qué es lo que te ha aportado el 2020. En tu Diario Coaching (en su defecto, escoge una libreta que te inspire y un boli con el que te sea grato escribir) traza una línea longitudinal, creando dos columnas en una de sus páginas. En la de la izquierda te propongo que anotes un título alusivo a lo que te haya resultado más duro o difícil de sobrellevar.


En la columna derecha, el título se referirá a todas y cada una de las circunstancias, escenas, personas y hechos positivos, que te hayan alegrado la vida, aunque haya sido tan sólo por un momento.


Cuando hayas terminado con ambas columnas, ordénalas por intensidad emocional, de mayor a menor. Por ejemplo, si mi miedo a enfermar ha sido intenso, lo colocaré en una de las primeras posiciones en la columna izquierda. Si la noticia de un acto de generosidad de algunas personas me ha alegrado el alma durante varios días, haré lo propio, esta vez en la columna derecha.


Asígnale puntuación a cada hecho, utilizando el baremo de uno a diez, siendo este último el grado mayor. Suma después las puntuaciones de una y otra columnas, restando de la cantidad más alta la menor. Así conocerás cuál es el nivel más alto en tu emocionalidad: alegría o tristeza.

Sea cual sea el resultado, te invito a que busques qué hay detrás del mismo.


  1. Gratitud. Te invito a entrenar el agradecimiento. Cada día, a cada momento, puedes encontrar aspectos por los que dar gracias. Desde los más sencillos, por ejemplo cuando hemos hecho una receta por primera vez y la hemos bordado, hasta los más complejos, como tener cerca a las personas a las que queremos, encontrar a un nuevo amigo, hacer las paces con esa persona con la que no hablábamos desde hace mucho, mucho tiempo o, sencillamente, gozar de buena salud.



Te propongo que anotes en tu Diario Coaching todos los motivos para agradecer que se te ocurran.

¡Ah!, a veces ayuda un poco el reconocimiento, tanto a una misma como a los demás. Si encuentras motivos para reconocer, invita a tu ego a apartarse un poquito y exprésale a esa persona tu admiración por su logro. Por cierto, no te olvides de ti, a quien podrás reconocer más de un éxito. Te propongo reconocerte.


¡Felices Palabras! ¡Feliz Coaching!


Y recuerda que…


  • Para algunos la Navidad de 2020 supone un alivio por representar el final de un año que parece haberse rebelado contra nosotros

  • Para otros, estas fechas suponen una recarga de esperanza, de motivación, de ternura y de amor

  • Emociones como la tristeza y la soledad pueden abatirnos, aunque si las confrontamos obtendremos la respuesta al para qué están con nosotros

  • Comprensión y compasión requieren el valor de la generosidad, mediante el que nos ponemos al servicio de los demás, prestándoles apoyo

  • La gratitud genera bienestar tanto en la persona a la que se la damos como a quien la otorga

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