• Silvia Resa López

Felices sin causa aparente

Actualizado: ene 17

¿Sabes que los habitantes del llamado primer mundo sentimos que nos hemos desviado en el camino hacia el bienestar? Deseamos sentir una felicidad auténtica, aquella que nace desde dentro y que carece de causa aparente. Como para otras cosas, es preciso mirar hacia nuestro interior. Desde el Coaching, te acompaño en tu proceso para ser feliz



“¿Por qué no me encuentro bien si tengo un trabajo, una familia, amigos, una casa y una situación económica estable?” Suele ser una de las preguntas que algunas personas se hacen, si bien su contenido está relacionado con un valor subliminal, la felicidad.

“Este concepto es muy importante, pues garantiza nuestra seguridad y serenidad, mejorando la vida familiar, laboral y emocional”, dice Ana María Asensio, psicóloga especializada en Neurociencia.


“Quienes formamos parte de lo que se ha dado en llamar el primer mundo nos hemos dado cuenta de que nos hemos desviado en nuestra senda hacia el bienestar”, dice Asensio, que ha participado recientemente en el congreso virtual “Educar en Calma”, organizado a su vez por la coach de Familia Elisa Molina.

“Queremos encontrar la felicidad, pero no ese concepto estéril o frívolo del qué feliz soy, sino esa felicidad que carece de causa, que nace desde dentro al darse una cuenta de que es afortunada por un montón de razones”, dice Asensio.


¿Dónde encontramos felicidad?


“Creo que la felicidad actual consiste en la búsqueda de un bienestar más profundo, el cual está asociado a la serenidad y la calma”, dice la doctora en Neurociencia; “en los momentos en que nos dejamos llevar por las emociones, no nos permitimos observar desde nuestro ser, situación que podríamos comparar con la de un caballo desbocado, que no va con la dirección del jinete”.



Esta experta considera que, aunque atávicas, las emociones son las que están dirigiendo nuestras vidas; “la felicidad está más ligada al nexo emociones-valores, es decir, se sostiene en actitudes de vida”, dice Ana Asensio. Esto supone que si practicamos emociones-valores de mayor rango, como la gratitud, el altruismo o la generosidad, nos servirán de muletas que nos sostengan y protejan ante situaciones externas, permaneciendo intacto nuestro interior.


Para la psicóloga citada, existen dos valores fundamentales relacionados con la felicidad: madurez y coherencia.


“Por madurez se entiende ser los jardineros de nuestro interior, pero contando con una vida material, ya que el ser humano requiere ese mundo material y también disfrutar del personaje que ha creado en esa vida”, dice Ana Asensio; “de vez en cuando, es preciso desapegarse de todo ello para preguntarse quién soy yo”.

“Otro de los pilares de la felicidad consiste en estar en coherencia”, dice esta psicóloga especializada en Neurociencia; “lo que implica que tu razón esté al servicio de tu corazón, integrando tu cuerpo, tus emociones y teniendo en cuenta todo”.


Se refiere Asensio a la congruencia entre lo que se piensa, se siente, se dice, se hace y se es, mediante el aforismo “de herencia, coherencia”; “de padres a hijos, ya que estos últimos aprenden no tanto de lo verbal, cuanto de lo visual, de copiar modelos personificados en sus personas de referencia”.


“La coherencia nos hace felices”, dice Ana Asensio; “el cerebro ha de entender, ya que, si no, busca la congruencia, sea la que sea”; “el ser requiere encontrar el para qué, un sentido a lo que le pasa y siente”.


Siento, luego existo


“Nuestro cerebro no puede estar separado del resto”, dice Ana Asensio, que, parafraseando la filosofía cartesiana, convierte la afirmación “Cogito ergo sum” (Pienso, luego existo”) en “siento, luego existo; nos hemos racionalizado en exceso, por lo que creemos que todo tiene que pasar primero por pensarlo y además, muchísimo”.

“Se ha descubierto que esto es falso, es decir, no por pensar mucho en un problema lo resolvemos; por el contrario, generamos más estrés”, dice esta experta.

La psicóloga Ana Asensio nos propone los siguientes escalones para alcanzar la felicidad:



  • Practicar la pausa. “Hemos acelerado nuestro ritmo de vida, incluso por encima de lo que nuestro cerebro está preparado para asimilar; sencillamente hemos empezado a pensar rápido”, dice Asensio. Esta experta nos propone “parar, hacer pausas durante todo el día”; para facilitarnos estos breaks, podemos hacer uso de aplicaciones que nos recuerdan esos momentos de pausa.

  • Observación. Date cuenta de dónde estaba tu mente cuando has decidido ser consciente de este momento: ¿es una preocupación laboral? ¿algún conflicto familiar? ¿una desilusión con tu pareja?. Sea lo que sea, trata de dejarlo pasar, que fluya. Por dedicarle más minutos a darle vueltas no lograrás resolverlo.

  • Unitarea. “Si estableces la multitarea de forma continua, no se produce la eficiencia de tu trabajo”, dice Asensio; “es más, estarás quemando tu cerebro, oxidando tus neuronas”. Distracciones, despistes, agotamiento,

  • Alimentación. Diversos estudios revelan la relación entre la composición de la microbiota y los estados de ánimo. En este sentido, la nutrición es importante también para nuestro fortalecimiento psicológico y espiritual.

  • Sueño. Un viejo aforismo nos recuerda lo importante que es “consultarlo con la almohada”. Mientras dormimos, todos los aspectos por resolver se ordenan en nuestro cerebro; éste repara muchos elementos que intervienen en la salud, la memoria, la atención, en la toma de decisiones y en el estado de ánimo.


  • Movimiento. “El cuerpo humano está hecho para el movimiento”, dice Ana Asensio; “la rigidez física afecta a la mental, por lo que es interesante ser conscientes de la postura, que ha de ser erguida”.

  • Amor. “Es la mejor medicina”, dice Asensio; “¿cómo te cuidas?, ¿eres amable contigo?, ¿de qué mensajes te nutres?”; “dentro de las circunstancias que tienes, ¿cuál es la mejor solución para ti?. Dice esta experta que la mayor parte de las alteraciones psicológicas provienen de un alto grado de autoexigencia, “el anhelo puede elevar el grado de ansiedad, por lo que se requiere madurez para ajustar las expectativas a la realidad y a la posibilidad.

  • Acción. Si dejamos la energía dentro, sin acción, puede convertirse en una somatización psicológica o fisiológica.

  • Sincronía del corazón. Imagínate en una reunión de trabajo. Algo que dice otra persona te enerva, afectando a tu emocionalidad. Te propongo que hagas una pausa antes de intervenir y te preguntes cuáles son las palabras que deseas expresar: ¿son éstas las que quiero que salgan de mi boca o es que sólo está reaccionando la bestia interna? ¿le estoy diciendo a mi cerebro que todo va bien? “La parte de agradecimiento ha de ser superior a la de queja”, nos indica Ana Asensio.

  • Conexión familiar. Centrarnos en la tarea única, cada vez, hacer pausas conscientes durante el día, mantener una silenciación interna saludable, con breaks de meditación dirigidas hacia algún sentido específico y practicar el distanciamiento de las emociones primitivas reactivas nos permiten conectar con nuestras personas favoritas. “Los comentarios positivos enfatizan la energía cerebral”, dice Ana Asensio; “producen sensaciones agradables, placenteras, que traen consigo la amabilidad, el respeto y el cariño”.


Ten en cuenta, para terminar, lo que nos recomienda la psicóloga experta en Neurociencia Ana Asensio: “cuando te vienen situaciones que te tambalean, medita el doble, descansa el doble y aliméntate el doble de bien, ya que tu cuerpo está teniendo el doble de exigencias”.



¡Felices Madurez y Coherencia! ¡Feliz Coaching!

Y recuerda que…

  • Si buscas la felicidad, mira en tu interior, que es donde hallarás las herramientas.

  • ¿Qué te parece poner tu razón al servicio de tu corazón?

  • El cuerpo humano está hecho para el movimiento, la rigidez física deviene en la mental.

  • Mientras dormimos nuestro cerebro ordena los aspectos pendientes de resolver.

  • Ante situaciones que te tambalean, medita el doble, descansa el doble y aliméntate el doble de bien.

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