• Silvia Resa López

Y Miguel Ángel dijo a Moisés: "Habla"



Cuenta la leyenda, que el gran Miguel Ángel (1475 a 1564), una vez dio término a su escultura del profeta del judaísmo Moisés, estaba tan orgulloso del efecto tan realista conseguido, que con su maza golpeó la rodilla derecha de la estatua, al tiempo que le preguntaba: "¿por qué no me hablas?".


Han sido necesarios más de cinco siglos para que la pregunta del que fuera el icónico arquitecto, escultor y pintor en la Italia renacentista obtuviera una respuesta, a través de la expresión de los vinos ecológicos en tierras extremeñas: Bodegas Habla.



Construida a la manera de los châteaux franceses, con el edificio histórico en el centro, rodeado del viñedo y con la peculiaridad de que (casi) todos los vinos se elaboran con uvas de la finca, en Habla se suman además la funcionalidad y la sostenibilidad.


Un edificio semienterrado con cubierta ecológica, y donde el trabajo se lleva a cabo mediante la gravedad, recibe el producto de 200 hectáreas en las que se cultivan siete variedades distintas de uva, para dar lugar, a su vez, a 1,5 millones de botellas, en su mayoría de vinos tintos.


Identidad propia


Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah son las tres principales variedades de las siete con las que trabaja la bodega, sita en la localidad cacereña de Trujillo. El elenco se completa con Cabernet Franc, Petit Verdot, Garnacha y la blanca Sauvignon Blanc.


Son conocidos los vinos "Habla" numerados, de los que las próximas Navidades veremos el 23, correspondiente a las añadas 2017 y 2018. La categoría tiene su tope máximo con Esencia de Habla, un mix de uvas Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot, con crianza de 16 meses en barrica de roble francés y producto de la viticultura ecológica.


En el otro extremo, en términos de juventud, Habla de la Tierra, el tinto joven producto del coupage (mezcla de variedades de uva) de Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Malbec.


Habla del Silencio es otro de los tintos con crianza que suma las tres primeras variedades del anterior y la uva Cabernet Franc. El blanco Habla de Ti se elabora con Sauvignon Blanc. Uno de mis favoritos, por cierto.


Y aún hay más, como el rosado Habla Rita (homenaje al glamour de la actriz estadounidense Rita Hayworth, la inmortal Gilda), ensamblaje de Syrah y Garnacha mediante viticultura tradicional y crianza sobre lías (las lías son las levaduras que, una vez muertas tras haber terminado su función de convertir el azúcar de la fruta en alcohol, aportan al vino aromas golosos de panificación)


La bahía de la localidad francesa San Juan de Luz es el entorno en el que se redondea la crianza de Habla del Mar, un vino blanco "submarino" que permanece sumergido durante cinco meses. Notas de cata salinas, de yodo, membrillo y algo de aguja ponen marco a la bella sugestión de catar un vino del mar.




"Durante años, el diseño de las botellas se ha dirigido a dotar de personalidad e identidad propia a nuestros vinos", dice Eduardo de José, enólogo de Bodegas Habla y guía en la visita al viñedo, salas de elaboración y crianza, así como director de la cata posterior. Una experiencia muy recomendable, que os cuento.


La cata del silencio


En mi visita he catado cuatro vinos, maridados con jamón de Bellota del productor Álvaro Parra y tres variedades de quesos de oveja extremeños. Habla del Mar, Habla Rita, Habla del Silencio 2019 y Habla Nº 20 fueron servidos, de izquierda a derecha, en otras tantas copas dispuestas en cada puesto de cata.


La aventura submarina para el paladar de Habla del Mar se expresó, en mi caso, a través de aromas de piña, fruta de hueso y pera. Todo esto en nariz, tras girar un poquito la copa. En boca, a la expresión del salino, el hinojo y la cremosidad propia de la crianza sobre lías tan sólo le faltó ese poquito de aguja perdido por tratarse de un consumo tardío, pasado un año desde la elaboración, que es el tope recomendado.


Golosísimo el diálogo de Rita, con toques de frambuesa y melocotón en nariz y de frescor y violetas en boca, con un paladar, no obstante, seco. Lo más llamativo, ese color rosa pálido, como de piel de cebolla.


El silencio habló mediante la expresión de Syrah, Tempranillo y Cabernet Sauvignon de 2019. Tras medio año en barrica su expresión es a partir de chocolate, mora y el especiado de la pimienta en boca. Habla del Silencio 2019 tiene 14 grados de alcohol.


A copa parada, las notas a yodo destacan en Habla Nº20 de 2016. Monovarietal de Syrah, su vida en botella se prolonga hasta los ocho años como si nada. Agitando la copa la nariz detecta aromas a guinda madura y deliciosa ciruela negra, que también se aprecian al llevarlo a la boca. Un gran final de cata.


"Esta bodega es un proyecto familiar iniciado en 2005 y cuya primera añada fue en 2007, con vinos numerados que algunos años no salieron, apostando así por la calidad en primer lugar"




Fotografías cortesía de Pablo del Barco




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