• Silvia Resa López

Volver a la máscara tras dejar la mascarilla



Adiós casi definitivo a la mascarilla. Bienvenidas a la máscara. A la del maquillaje, me refiero. Base, sombra, lápiz, delineador, colorete, matiz, rimmel y barra de labios. Creo que no me dejo nada.


Durante el año pasado, referencias como las de maquillaje y barras de labios habían caído en valor de compra y respectivamente, el 33% y el 75%, según la empresa de investigación de mercados Kantar Worldpanel.


Las restricciones de movilidad y el uso de la mascarilla higiénica, que ocultaba medio rostro, no invitaban a decorar más allá de los ojos; de hecho, este segmento ha llegado a representar el 30% del gasto total en cosmética decorativa en España durante 2020.


"La tendencia hacia la búsqueda de un look más natural y los productos de cuidado, que se ha ido intensificando en los últimos años, puede modificar la forma en la que nos maquillaremos en esta nueva etapa”, dice Rosa Pilar López, Individuals Panel director de Kantar.


Según esta portavoz, "es conveniente esperar un poco más para ver cómo evoluciona la categoría, ya que hay varios factores que podrían influir, por ejemplo, los cambios que han sufrido nuestras rutinas de maquillaje durante todo este tiempo, los cuales podrían permanecer”


Así que una apariencia más natural y algunas costumbres que han venido para quedarse son factores capaces de modificar nuestros hábitos, al menos los de las españolas que nos maquillamos.


Autoconcepto también sin maquillaje


Desde el Coaching se me antoja una reflexión basada en que, al quitarnos la mascarilla, nos apresuramos a sustituirla por la máscara, la del maquillaje. Como antes, pero al revés. ¿Qué es lo que tapaba la primera y ocultará ahora la cosmética? ¿Para qué máscaras y mascarillas? ¿Se trata de la imagen física o hay algo más? ¿Quizá es nuestro rostro emocional el que tratamos de maquillar?


Recuerdo que hace años, una de mis personas favoritas maquillaba su rostro con gran destreza, de forma que obtenía un efecto muy favorecedor.


Sin embargo, parecía desconocer que era, y es, muy bella, con o sin maquillaje. La anécdota se completa con una de sus rutinas: no salía a la puerta de la calle sin haberse puesto su maquillaje, al menos en ojos y boca. No cedía en eso, ni siquiera aunque se tratara de salir a tirar la basura.


Entonces yo lo veía como un acto de coquetería. Después empecé a preguntarme para qué y hoy intuyo que había algo detrás. Algo relacionado con la autoestima, con el autoconcepto.



"Algunos creen que la autoestima tiene que ver con nuestras cualidades o nuestro físico”, dice Natalia Sanchidrián, experta en Inteligencia Emocional y Autoconocimiento; "pero en realidad tiene que ver con nuestro nivel de autoexigencia, es decir, por muy delgada que estés no te encontrarás a gusto hasta no tener una talla aún menor”.


Y es que "la autoestima es importante, lo ha sido desde siempre, pero no lo sabíamos”, dice Sanchidrián, para quien actualmente existe una "crisis del autoconcepto que nos condiciona para muchas cosas”.


"Es una valoración de nosotros mismos, acerca de lo que pensamos; por ejemplo, creer que puedo llegar hasta allí, que lo puedo hacer”; en este sentido, Natalia Sanchidrián considera que "una buena valoración de nosotros mismos se proyectará hacia afuera, de modo que los demás nos valorarán así”.


Desde el Coaching te hago una propuesta, como es que la próxima vez que vayas a mostrarte ante los demás, lo hagas sin maquillaje. Te invito a que posteriormente anotes en tu Diario Coaching cómo te has sentido, qué has experimentado y qué imagen crees que has proyectado hacia los demás.


Te dejo un apunte más; como dice la psicóloga Ana Asensio vidasenpositivo.com, autora de 'Vidas en Positivo': "esa persona que deseas o anhelas está en ti”


Ilustraciones: Ágata del Barco

8 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo