• Silvia Resa López

¿Son realmente tus amigos o sólo conocidos?



Hace años, alguien me regaló un árbol de la Amistad hecho con piezas de madera, a modo de puzzle.


Según me explicaron, cuando un amigo desaparecía de tu vida sin tú quererlo, bastaba con que escogieras una pieza y la envolvieras, ocultándola de la luz, al tiempo que formulabas la petición del regreso de esa persona.


Cuando el deseo se cumplía, era preciso devolver la pieza a su lugar, quedando así completa lo que a mí se me antojaba como una encina.


Una de las piezas de mi árbol, con forma de golondrina recortada sobre su copa, ha estado más de una vez confinada entre papeles de seda, en una cajita elegida para dicho cometido.

Sin embargo, pocas veces me ha surtido tal efecto. Afortunadamente. Lo explico.



La cuestión que he tardado en comprender es que un amigo, cuando realmente lo es, no desaparece, así como así, no te deja sin saber de él, de su vida; no corta en seco la línea del cariño y del aprecio.


Estas reacciones no forman parte de la amistad, sino de otro tipo de relación. Y a este punto voy con mi reflexión: de entre las personas con las que me relaciono, ¿quiénes son realmente mis amigos?


Recientemente, alguien a quien todavía no considero mi amiga me propuso hacernos un selfie. Al posar, filtro incluido dado que es toda una influencer, simplemente sonreí. Tras la primera foto, miró el resultado y me preguntó, a bocajarro que por qué no enseñaba los dientes al sonreír, que si era porque estaba acomplejada con mi boca.


Fue entonces esta última la que se me quedó muy abierta, mientras rápidamente echaba mano del segundo de los Cuatro Acuerdos enunciados por Miguel Ruiz: “no te tomes nada personalmente”.


Me valió justo para darme cuenta de que era una proyección suya. Me sirvió para escuchar lo que decía de ella. En definitiva, fui consciente de que su apego hacia a mí era por necesidad, no porque deseara una relación de amistad.


Es más, aplicando el pensamiento crítico postulado por el filósofo José Carlos Ruiz en su libro “El arte de pensar”, he visitado sus redes y me he dado cuenta de que, en sus fotos, esta mujer o bien aparece sola, o bien rodeada de personas con respecto a las que se siente bien, incluso superior, por mera comparación.


He de aclarar que, aunque no he comprendido del todo sus referencias estéticas, no he visto ninguna instantánea en la que saliera con personas más jóvenes, o más delgadas, o más altas o con rostros más bonitos que el suyo. Según su criterio, claro.



Creo que ella ya ha cumplido la función de intercambio de sabidurías conmigo. En mí ha provocado la epifanía de la limpieza de la Amistad, valor al que concedo mucha importancia, a pesar de haberlo tenido algo olvidado. Le agradezco que me haya ayudado a comprenderlo.


Para quienes habéis llegado hasta aquí, os termino de contar la historia de mi encina de la Amistad. Unas semanas atrás he encontrado la leyenda explicativa del árbol-puzzle.

Al parecer, se trata de una tradición escandinava válida para todo tipo de peticiones, por lo que en realidad es un Árbol de los Deseos.


El funcionamiento es tal cual lo he contado al inicio, dado que el árbol tratará de estar completo, por lo que canalizará toda la energía para que se cumpla aquello que le devolverá la pieza “secuestrada”.


La eficacia del sortilegio aumenta en el caso de que el deseo sea coherente con las circunstancias y posibilidades del solicitante, además de que quien formula la petición ha de trabajar en el tema, haciendo lo que esté en su mano para colaborar con la magia.


Bien visto, creo que mi Encina Mágica ha obrado el milagro desde siempre, pues me ha hecho darme cuenta de que, si tal persona se ha marchado, o de tal otra he sido yo la que se ha apartado, posiblemente es porque ya no deban estar en mi vida.


Quizá ya me han mostrado su sabiduría. O tal vez yo a ellas la mía. El caso es que el intercambio está hecho y el aprendizaje, en marcha.


¿Que cómo lo sé? Porque hay una cuestión que ha quedado en el aire y que me invita a seguir ruta: a quienes considero como tales, ¿son realmente mis amigos, o sólo conocidos?


¡Feliz Revisión de la Amistad! ¡Feliz Coaching!


Ilustraciones por Ágata del Barco

Fotos del Árbol de los Deseos

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