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  • Silvia Resa López

¿Para qué juegas a la lotería?

Con los compañeros de trabajo, con tu grupo de amigas más amigas, con la familia, en la cafetería en la que desayunas cada día, en el restaurante donde has celebrado la comida de Navidad, en la peluquería, en el gimnasio o también en la administración donde te aseguran que todos los años toca. ¿Dónde y con quién compras tu décimo? ¿sabes para qué juegas, cada año? ¿cuál es la motivación que se esconde detrás?



Confieso que, cada año, juego a la lotería. La de Navidad y la de El Niño. Aunque lo cierto es que casi nunca me ha tocado nada salvo, quizá en alguna ocasión, el reintegro (que suelo utilizar para el último sorteo en el que participo, en enero)

Una antigua amiga me decía hace tiempo que se jugaba una parte de su salario en sorteos y loterías. Lo hacía apostando mediante boletos de un valor económico no muy elevado y me decía que ya había soñado en varias ocasiones que ganaba mucho dinero.

Decía que, cuando obtuviera el premio, pues era cuestión de tiempo que así fuera, lo compartiría con un número reducido de personas, sólo sus favoritas y con sus nueve gatos; “me daré la gran vida, sin trabajar, tan sólo dedicándome a lo que me apasiona”

Una de esas pasiones consistía en crear hermosas lámparas con cristales pulidos; otra, poner en marcha un gran centro donde albergar y cuidar a los gatos propios y los del resto de su amplio vecindario.



Durante una de esas conversaciones, le propuse que dirigiera sus energías a lograr una de sus pasiones, pues entre sus valores destaca el de la creatividad. Con respecto al proyecto del albergue animal, podía informarse acerca de una financiación tipo crowdfunding o micromecenazgo, es decir, mediante pequeñas aportaciones de personas adscritas a su misma causa o intereses.


Me respondió con gesto de cansancio, como si fuera una contestación automática, que su trabajo administrativo no le satisfacía, que era una esclavitud, que llegaba a su casa muy tarde y agotada, sin ganas de ponerse creativa.

Con respecto a sus amados gatos, un proyecto así requeriría la puesta en marcha de una web, la captación de seguidores y personas afines por redes, además de la gestión de la cantidad a financiar, la “pérdida de tiempo” en papeleos en ayuntamiento y consejería para obtener permisos y ayudas o la falta de cosocios con los que desarrollar el plan. “Cuando me toque la lotería, que va a ser pronto”, me dijo.


En ese momento, cambié el tema de conversación, pues me di cuenta de que esta persona estaba procrastinando, es decir, tenía varias excusas detrás de las que se parapetaba para no pasar a la acción, para no responsabilizarse de su propia vida. Y una de ellas era el premio de la lotería que esperaba con cierta ansiedad.


¿Qué hay detrás de la compra del décimo?


Esta pregunta me la he hecho a mí misma este año: ¿para qué compro lotería? Y es la cuestión que te propongo también a ti, que averigües qué hay tras el acto de comprar el boleto.

Desde el Coaching, te invito a identificar con cuáles de estas motivaciones conectas:



  • Abundancia. En ocasiones creemos que la riqueza reside exclusivamente en tener mucho dinero; te invito a que averigües dónde reside tu abundancia.

  • Prosperidad. Cuando somos conscientes de nuestra abundancia alcanzamos la prosperidad y aprendemos que el dinero es tan sólo una herramienta más mediante la que podemos alcanzar nuestro objetivo.

  • Tradición. Para algunas personas, la lotería navideña es una de las tradiciones familiares que desean perpetuar, como una forma de conexión con su clan, con su tribu de origen.

  • Compartición. Llevar lotería con otras personas cercanas por relación, profesión, amistad o todo ello junto es una fuente de satisfacción, es una forma de reconocimiento y de agradecimiento, un nexo de unión.

  • Diversión. Sorteos y loterías están asociados al juego, que es una de las acciones favoritas durante la infancia, aunque extrapoladas o traducidas a la etapa adulta. Si somos conscientes de los límites, el juego proporciona diversión.

  • Envidia. Aunque suene algo fuerte, hay que nombrar así a esta motivación; te propongo que respondas a la siguiente pregunta, con sinceridad: ¿alguna vez has adquirido una participación no vaya a ser que les toque el premio a los demás y a ti no? Pues eso.

  • Procrastinación. ¿Pospones tus decisiones y proyectos esperando ganar uno de los premios de la lotería?

  • Felicidad. Decides adquirir un décimo, o más, simplemente porque te hace feliz compartir una tradición con tus personas favoritas, porque piensas que “basta con que me toque un pellizquito, aunque sea el reintegro” o también porque te divierte, te produce bienestar y te hace sentir bien (ésta es mi motivación favorita)



Para quienes habéis llegado hasta aquí, os digo algo más acerca de mi confesión del principio: me hace ilusión adquirir participaciones de la lotería, la de Navidad y la de El Niño; me encanta compartir y formar parte de ese juego de complicidades, como si de un secreto se tratara, obrándose la magia que seguro que nos traerá bienestar a todos.

Además, me encantan los mensajes que anuncian la lotería navideña; este año el eslogan “un sorteo extraordinario lleno de historias extraordinarias” pone título al relato de Julia, a quien un humilde farero le devuelve su décimo perdido, a pesar de lo bien que le hubiera venido a él cobrar el premio.


O también la historia de la mujer que le explica a su compañera de trabajo foránea, Vika, el significado de los términos compartir y amistad, invitándola a llevar un décimo entre las dos.

Otra más: la del pastor jubilado que, ovejas incluidas, emprende viaje a la ciudad para visitar a su amigo, ingresado en un hospital por haberse roto la cadera, para cumplir con la tradición de compartir un décimo.


Los tres relatos me emocionan, conecto con ese valor tan humano y deseable como es el de la esperanza. A propósito, ¿ya has identificado para qué juegas tú a la lotería?


¡Feliz Esperanza! ¡Feliz Ilusión! ¡Feliz Coaching! ¡Y… que toque!



Y recuerda que…

  • Cuando somos conscientes de nuestra abundancia alcanzamos la prosperidad y aprendemos que el dinero es tan sólo una herramienta más para alcanzar el objetivo.

  • ¿Pospones tus decisiones y proyectos esperando ganar uno de los premios de la lotería?

  • Para algunas personas la lotería es una tradición, una forma de conectar con su clan.

  • Quizá sea porque te divierte, te produce bienestar y te hace sentir bien.

  • ¡Feliz Esperanza! ¡Feliz Ilusión! ¡Feliz Coaching! ¡Y… que toque!


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