• Silvia Resa López

Pandemia del corazón

Es posible que ya te hayas formulado alguna de estas preguntas: ¿cómo te sientes, un año después? ¿Qué tal comes? ¿Cómo duermes? ¿Sigues con tu actividad laboral o de estudios? ¿Qué tal estás de ánimo? ¿Cómo van tus relaciones sociales? ¿Y las sentimentales? Desde el Coaching te propongo un objetivo: curar la pandemia del corazón



En marzo de 2020 me sentía preparada para confrontar el miedo, la tristeza, incluso la ira. Como coach me entrenaba día a día para acompañar a los coachees en sus procesos; me documentaba para compartir textos que también pudieran confortar a los lectores. Me marqué como reto centrarme en el momento presente, para ser la mejor versión de mí. Como coach.


Sin embargo, me dejé un pequeño detalle y es que como persona seguía siendo vulnerable. Se me escapó que también me había creado expectativas a propósito de la bondad de la gente. Pero llegó un momento en el que vi la otra cara, la de las sombras, lo cual me hirió.

Pero de ello me he venido a dar cuenta hace tan sólo unas semanas, siguiendo un proceso en el que, tras hacerlo consciente, me ha permitido confrontar la pena. Y es que esta psicopandemia, los efectos psicoemocionales de la enfermedad, puede cogernos desprevenidos, pues ocurre cuando han sucedido tantas y tantas cosas que parece que nuestra resistencia se doblara.


Desde el Coaching te propongo, empero, curar esa pandemia del corazón. Primero, mediante unas preguntas a propósito de en qué punto te encuentras.


En qué punto estás


Un año después ha llegado lo que se conoce como fatiga pandémica, que desde la Organización Mundial de la Salud se define como “la reacción de agotamiento frente a una adversidad mantenida y no resuelta, que puede conducir a la alienación y a la desesperanza”; “dicha fatiga está afectada por diversas emociones, experiencias y percepciones, también por el contexto social y cultural”.

Todo ello se expresa mediante signos de ansiedad, nerviosismo, compulsión por la comida y perturbaciones en el equilibrio del sueño. Los expertos han observado también la aparición de alteraciones en la retina, pues al estar más en casa, hacemos un mayor uso de los dispositivos electrónicos, con el consiguiente efecto en nuestra salud ocular.

Además, las numerosas horas teletrabajando nos restan tiempo para realizar ejercicio físico, e incluso nos limita la exposición al sol. Todo ello, según los expertos, contribuye a nuestra inestabilidad emocional.


¿Qué puedes hacer frente a esta situación? ¿Qué tal si damos un repaso al punto en el que estamos? Desde el Coaching te invito a revisar lo siguiente:


  • Dieta equilibrada. ¿Cómo es tu relación con la alimentación? ¿Comes compulsivamente, especialmente por las tardes? Los expertos hablan de una relación entre niveles bajos de serotonina, la hormona de la felicidad, y la compulsión alimenticia.



En este punto, te propongo que crees una plantilla semanal con espacio para las cuatro o cinco ingestas diarias. Anota en ella todo lo que comas o bebas.

Cada siete días, repasa con un rotulador rojo todos aquellos alimentos o bebidas menos saludables (por ejemplo, azúcares, alcohol, masa frita) y pésate. Te propongo que te marques un objetivo para la semana siguiente. De esta forma puedes hacer consciente tu relación con la comida.

Un apunte: evita juicios a propósito de lo que comas, bebas o acerca de tu peso. Al hacerte consciente de cómo es tu alimentación ya has dado el paso para cambiar la relación que tienes con ella.


  • Horas de sueño adecuadas. Te invito a prestar especial atención a tu descanso nocturno. La neuróloga Ángela Milán, de la Unidad del Sueño en la Universidad de Navarra, indica por qué es importante dormir: “en primer lugar, consolida nuestra memoria y aprendizaje, regula las emociones, lo que afecta favorablemente a nuestra salud mental, ajusta la frecuencia cardíaca, así como también la tensión arterial, favorece la síntesis de proteínas, regula el nivel de insulina, las hormonas de la saciedad y del hambre, además de favorecer la eliminación de los desechos tóxicos de nuestro organismo”.



  • Rutinas para mantener la actividad de teletrabajo. Si te es posible, organízate un horario de trabajo. Te propongo que te arregles como si fueras a desplazarte a la oficina, aunque sólo teletrabajes de forma intermitente.


Realiza descansos periódicos y haz ejercicios de relajación de la vista (palmeo) y estiramientos. Bebe un vaso de agua y aprovecha para prepararte una bebida estimulante (en mi caso, un buen café) Este proceso no te llevará más de quince minutos y puede incrementar tu creatividad.




Respeta el horario de comidas y no superes las ocho horas de actividad. Si te es posible, aprovecha después de comer para salir a dar un paseo a marcha rápida (como si alguien te persiguiera, que decía mi abuela) durante treinta minutos.


  • Fomentar las relaciones sociales. Si no pueden ser presenciales, mantén conversaciones por teléfono, pues las conexiones mediante vídeo producen cansancio en algunas personas.

  • Atender a tu salud emocional. Qué necesitas ahora, en este momento. Te invito a que pares y te preguntes qué es lo que deseas, cuál es tu sueño, qué es lo que en este instante te puede hacer feliz. Te propongo que te pongas en marcha para lograrlo. Te invito a pasar algún que otro rato a solas, contigo misma. Observa cómo te hablas y te quieres.

  • Distinguir entre preocupación y ocupación. En un post anterior explicábamos la diferencia entre ambos conceptos. Mientras la preocupación se refiere al futuro, en un intento de prever lo que ocurrirá, la ocupación está en el presente, en el aquí y ahora. En este punto puedes tener el control.

  • Propósito de ser la mejor versión de uno mismo. Este concepto parte del autoconocimiento, del autoconcepto positivo; en definitiva, de aprender a quererse a uno mismo. Te invito a dejarte fluir, dándote cuenta de que aquello que no depende de ti debes dejarlo marchar. Te propongo poner el foco en la esperanza. Confía.


Qué dicen los psicólogos


Comparto contigo algunos de los tips que recomiendan los profesionales de la Psicología como posible respuesta a los efectos emocionales derivados de la denominada psicopandemia:


  1. Aislarse de las noticias sobre el virus, pues todo lo que necesitamos saber ya lo sabemos.

  2. Evita centrarte en el número de personas fallecidas. No es un partido para saber la puntuación.

  3. Evitar reenviar mensajes fatalistas, pues no todos tenemos la misma fortaleza y podría ocasionar o activar patologías como la depresión.

  4. La búsqueda de información adicional en la Red debilita su estado mental.

  5. Si es posible, escucha música en casa, practica juegos de mesa con los niños, contad historias y haced planes.

  6. Sea lo que sea lo que hagas, que te traiga paz, que te permita sentirte a salvo.

  7. El estado de ánimo positivo mantiene tu sistema inmunitario, fortaleciéndote frente al virus.

  8. Confía plenamente en que esto también pasará y estarás a salvo.


¡Feliz Cura del Corazón! ¡Feliz Coaching!

Y recuerda que…

  • Un año después, han aparecido otros síntomas psicológicos y emocionales; es la pandemia del corazón, que te invito a curar

  • Una dieta equilibrada, las horas de sueño necesarias, respetar el equilibrio entre teletrabajo y relaciones sociales o hacer ejercicio físico son nuestras herramientas frente al cansancio psicológico y emocional

  • Si trabajas en casa, realiza descansos periódicos para hacer ejercicios de relajación de la vista y estiramientos corporales

  • Dormir el número adecuado de horas permite que nuestro organismo se recupere, consolida la memoria, favorece el aprendizaje y regula las emociones

  • El propósito de ser la mejor versión de uno mismo parte del autoconocimiento y del autoconcepto positivo

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