• Silvia Resa López

Más que palabras

¿Te has preguntado alguna vez cuál es el efecto que tienen tus palabras en la otra persona? Y en tu caso, ¿sabes si los términos que usas te afectan de alguna manera? ¿Has probado a cambiar tus expresiones cuando te relacionas con los demás? ¿Conoces lo que es el Palabrario? Desde el Coaching comparto las pautas del experto Luis Castellanos



Cada día barajo las cartas del juego “Inteligencia del Alma”, creadas por José María Doria, de Escuela Transpersonal. Son cuarenta términos que expresan su significado mediante diversas frases y aforismos en la parte posterior de la carta.

Enseguida escojo una de ellas y la coloco en uno de los rincones favoritos de mi lugar de trabajo, a la vista. Se trata de mi palabra del día, aquélla que me inspira y que me responde algunas de las dudas que puedan aparecer durante la jornada.

“Extraiga una tarjeta al azar y reciba un regalo del universo”, dicen las instrucciones del juego; “su energía de consciencia y reflexión se expresará sutilmente durante el día”; “si desea encontrar la solución inspiradora a un problema, formule la pregunta y elija una carta”.


Ordenar el Palabrario


El filósofo y escritor Luis Castellanos, autor de libros como “La ciencia del lenguaje positivo”, “Educar en lenguaje positivo” y “El lenguaje de la felicidad”, es pionero en la investigación de la disciplina del Lenguaje Positivo.

“Escribo sobre el futuro, la esperanza y la calidez humana que promueven las palabras que elegimos cada día”, dice Castellanos; “para construir juntos el lenguaje de la sabiduría, de la amabilidad, de la amistad y de la compasión”.

Para este experto, la clave del lenguaje positivo y de su efecto en nuestro bienestar físico, mental, emocional y hasta espiritual está en habitar nuestras palabras, lo que convierte a estas últimas en guías.



Como objetivo, propone convertirnos en constructores de nuestro relato vital a través de las palabras, para lo cual “hemos de tomar conciencia del lenguaje real con el que nos comunicamos”.

Habla del “palabrario”, término que se refiere al “armario de nuestro lenguaje” y que, siguiendo la analogía, permite que cada día escojamos las palabras con las que vestirnos, aquellos términos que habitamos al hacerlos conscientes.

“El palabrario es el closet de nuestro lenguaje, con palabras exteriores e interiores”, dice Castellanos; “estas últimas nos dan fuerza, pues están habitadas, son indestructibles en nuestro corazón y aportan una mirada”

Luis Castellanos nos invita a “ser genuinos, vivir desde la honestidad y decir palabras con contenidos auténticos, pues cada una proviene de una mirada”.


El mapa de mi lenguaje


“Las palabras son fuente de bienestar y se pueden cultivar”, dice Castellanos, quien nos propone hacer el mapa de nuestro lenguaje, “para ver las conexiones entre las palabras”.

Este experto recoge la teoría de Richard J Davidson, a propósito de los cuatro pilares del bienestar, los cuales guardan relación con la atención, conformando el marco para esa interconexión.

Davidson, profesor de Psicología y Psiquiatría en la universidad de Wisconsin, distingue entre conciencia, visión, conexión y propósito. Luis Castellanos adapta estos términos a ese mapa del lenguaje, al marco de vida:



  • Conciencia. Se refiere a lo que nos decimos a solas. Implica una atención aumentada y flexible, así como estar en el mundo con esa conciencia, con esa mirada.

  • Visión. Conocer cómo son nuestras palabras, pensamientos y emociones. Castellanos nos invita a “deconstruir las creencias” que limitan y acotan nuestro lenguaje honesto.

  • Conexión. Conectar con uno mismo y con los demás para tener relaciones poderosas e indestructibles. “Sentirse conectado conlleva la bondad real, la compasión real”, dice Castellanos, para quien “vínculo es la palabra para la conexión”.

  • Propósito. El objetivo se compone de los valores y motivaciones que tenemos como personas; “podemos preguntarnos qué nos mueve, para colocarlo en nuestro marco de vida, aunque lo primero es vivirlo dentro de nosotros”, dice Luis Castellanos, que nos propone “practicar la autoindagación, elaborando un mapa de reacciones emocionales que describa cómo hemos resuelto una situación y qué palabras hemos usado en ese momento”.


La elección del maestro


“Si cuidas tu lenguaje, él cuidará de ti”; dice Luis Castellanos, experto en Lenguaje Positivo; “si cuidas tu lenguaje, todo mejora”.

Cuidado es el término elegido por Castellanos como inicio de un diccionario de palabras habitadas; “este diccionario vivo, con espíritu, en nuestro interior, requiere de una capacidad de asombro y de admiración”.

“Las palabras se conectan; por ejemplo, cuidado se vincula a términos como atento, honesto, compasivo y amable”, dice Castellanos, quien formula las siguientes preguntas: “¿cómo has cuidado hoy tu día? ¿y la historia de tu vida?”

“Cuidar tiene que ver con mirar, con el hecho de descubrir la belleza de lo que cuidamos, de comprender lo que es importante en nuestras vidas; activa la capacidad de ser amable y de perdonar y, al hacerlo en el presente, implica que estamos cuidando el futuro”, dice el autor de “El lenguaje de la felicidad”, que nos propone el siguiente entrenamiento:



  • Elige un autocuidado hoy, para ser más consciente y descubrir más formas de cuidarte.

  • Elige a una persona, con nombre y apellidos. Dedícale un pensamiento y alimenta el afecto que sientes por ella. Te propongo hacerte preguntas como ¿qué quiero hacer hoy por esa persona para cuidarla?, ¿qué voy a hacer?

  • Elige a otro ser vivo, un animal, una planta, incluso un espacio o lugar. Pregúntate cómo lo vas a cuidar hoy. ¿Te ocupas hoy de dar un paseo más largo con tu compañero canino? ¿Saneas esa plantita que parece que no tiene fuerzas para seguir adelante, cortando sus hojas secas?

  • Elige cómo vas a cuidar el planeta hoy. ¿Quizá consumiendo menos volumen de agua? ¿o recogiendo algún envase del suelo, mientras caminas hacia tu lugar de trabajo, para depositarlo en un contenedor?


“Las palabras las usamos como deseamos, una vez que las hemos habitado”, dice Luis Castellanos.

Para quienes habéis llegado hasta aquí, os hago una confidencia: mi palabra escogida hoy ha sido “silencio consciente”. Puesto que al compartir con vosotros estas reflexiones requería de las palabras, reconozco que esta elección me ha dado que pensar.

En principio, tampoco me ayudaba mucho la frase situada en la parte posterior de la tarjeta: “el silencio es el abono que hace florecer el alma”; no obstante, creo que empiezo a interiorizar, a habitar ambos conceptos. Y tú, ¿deseas seguir tu palabra guía de hoy?


¡Feliz Armario de las Palabras! ¡Feliz Coaching!




Y recuerda que…

  • El palabrario es como el closet de nuestro lenguaje, con términos con los que nos vestimos cada día.

  • Las palabras son fuente de bienestar y se pueden cultivar.

  • Habitar una palabra supone ser consciente de lo que significa para uno mismo.

  • Las palabras interiores nos dan fortaleza y son indestructibles en nuestro corazón.

  • Nuestro lenguaje forma una red de términos interconectados.

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