• Silvia Resa López

La elección

¿Estás satisfecha con las relaciones que mantienes con otras personas? ¿Se trata de amigos que has elegido tú? ¿Te rodeas de gente que te gusta? ¿Es tu pareja alguien con quien te apetece pasar tu tiempo? ¿Cuál es tu reacción cuando no responden a tus mensajes de whatsapp? ¿Insistes para localizar a quien parece ignorarte?



Hace tiempo que no hablo con un amigo; bueno, con alguien que pensaba que mantenía una relación de amistad. Eso creía yo. La verdad es que tardé varios meses en darme cuenta de que esa pretendida camaradería estaba únicamente en mi imaginación. ¿Qué cómo lo supe? Creo que como solemos enterarnos de las cosas, al menos de las importantes: epifanía.


Hasta entonces, le llamaba, le dejaba mensajes y puntualmente lo felicitaba el día de su cumpleaños y por fin de año. Él, claro está, respondía cordialmente a mis mensajes, si bien cada vez de forma más encriptada, casi como si necesitara una clave para entenderlos.

Usaba también mensajes para responder a mis llamadas. Al parecer, tenía casi siempre entre manos cosas más importantes que hacer que atenderme. Dado que no se sinceraba conmigo, quizá por una delicadeza mal entendida, durante un tiempo seguí comportándome igual, aunque fui distanciando los mensajes en el tiempo.


Creo que yo no quería entender lo que estaba ocurriendo. Una mañana, mientras degustaba un delicioso café, me asaltó la solución: esa persona no quería seguir con la amistad que habíamos mantenido anteriormente. Ese amigo había dejado de serlo. Sencillamente se trataba de una relación con fecha de caducidad.


Me di cuenta de que no merecía la pena gastar más energía; me di cuenta de que lo que había era un apego por mi parte no ya a la persona, sino a la relación de compañerismo y camaradería que tantas veces me había producido bienestar emocional.

Decidí, pues, elegir. Me planteé a quién debía dirigir mi lealtad: a esa relación de amistad desinflada, o a mí misma. Estaba también la confianza, ya rota, al igual que la sinceridad y también, por qué no decirlo, el ego herido. A este último lo aparté a un lado, para hacerme la gran pregunta: ¿para qué?


¿Quién quieres que esté en tu vida?


Hay ocasiones en las que alguien no te corresponde, o te deja de corresponder. Lo de menos quizá sea el porqué, sino lo que te está intentando decir, o bien esa persona, o bien la situación.


Cuando alguien no responde a tus mensajes y llamadas, cuando no desea saber más de ti, desde el Coaching te invito a que te preguntes para qué ese gasto de energía emocional por tu parte; para qué el desgaste de tu autoestima; para qué centrarte en lo que fue y en esa relación de apego a algo que ya no existe.

Puede ser que te hayas dejado llevar, sin plantearte elegir, sin escoger a las personas que deseas tener en tu vida. Para ello te propongo lo siguiente:


  1. Centrarte en el presente. Te invito a pensar qué clase de relaciones necesitas y/o deseas ahora, en este momento. Ni pasado, ni futuro: sólo en presente.

  2. Valores. ¿Cuáles son tus valores fundamentales? Lealtad, sinceridad, compañerismo, confianza, autenticidad, libertad, perdón, respeto, generosidad y compasión. ¿Cuáles deseas que lo sean también para la otra persona.

  3. Perfil personal. Te propongo que te formules con qué tipo de personas deseas relacionarte.

  4. Lo que tienes. ¿Con qué tipo de personas te relacionas? ¿Son relaciones que te producen bienestar? ¿Realmente las has elegido en tu vida? Te propongo que evites la condescendencia y la autoindulgencia. Sin juicios: ¿qué es lo que hay?

  5. Autoconfianza. Te invito a que entrenes la confianza en ti misma. Para ello te propongo que en tu Diario Coaching elabores una lista con todos los aspectos que puedes ofrecer a esa relación. Con qué vas a contribuir a esa amistad. Qué cualidades te definen.

  6. Ego a raya. Te propongo que entrenes a tu ego para que se sitúe en una posición secundaria. Hay una herramienta de Coaching, las afirmaciones, que pueden acompañarte en este proceso de autoafirmación.

  7. El reto. Desde el Coaching te propongo que te hagas las preguntas básicas en todo proceso: ¿cuál es mi objetivo? ¿qué me impide conseguirlo? ¿cómo lo voy a lograr? ¿cuándo?



Te invito a que pongas una fecha para tu objetivo, a fin de asumir la responsabilidad que te corresponda a la hora de conseguir nuevos amigos o de mejorar tus relaciones; en definitiva: elegir libremente a quién deseas en tu vida.

Para quienes habéis llegado hasta aquí, os descubro qué respondí a mi para qué: descubrí que había llegado el momento de apartarme de esa relación de apego insano, basada en el pasado más que en mi presente y aprendí que cada vez que se cierra una puerta, se abre una gran ventana a cosas nuevas, también a las relaciones.

Poco a poco he ido trabando amistad con dos mujeres estupendas a las que me une una gran afición: la cata de vinos. Con Sandra y Esperanza estoy deseando reunirme, pronto, en el nuevo año que llega.


A propósito: ¡Muy Feliz Año Nuevo! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…


  • Algunas de las personas con las que nos relacionamos no las elegimos

  • Cuando alguien no responde a nuestras llamadas y mensajes, ¿para qué seguimos gastando energía?

  • ¿Qué clase de relaciones deseas? ¿qué tipo de amigos necesitas? ¿qué puedes ofrecer?

  • ¿Cuáles son los valores que deseas compartir con tus compañeros de vida?

  • Cuando cerramos la puerta a una relación no deseada, se abre una gran ventana a nuevas experiencias

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