• Silvia Resa López

Felices con poco

¿Qué es lo que te hace feliz? ¿Qué es lo que crees que requieres para serlo? ¿Conoces cómo elevar la frecuencia y conectar contigo? ¿Sabes que la felicidad es una herramienta, en lugar de una meta? ¿Te gustaría activarla? Desde el Coaching, te propongo que nos acompañes en este entrenamiento de vida



Me despierto, me estiro un poco hasta abrir los ojos y, en ese momento, agradezco estar en un nuevo día; salto de la cama de puntillas, para evitar el suelo frío, hasta el despacho, donde preparo mi primer café de la jornada y con el que me vuelvo a la cama, para seguir paladeando el día que empieza.

Unos minutos después, me levanto, esta vez definitivamente, para asearme y vestirme. Peino y desenredo mi pelo despacio, disfrutando de una melena cada vez más larga que me resisto a cortar, que ¿por qué? Pues porque me hace feliz.

¿A que te suena todo esto? quizás a consciencia, esto es, a estar presente en todos y cada uno de los aspectos agradables de la vida; es lo que algunos expertos denominan de forma más técnica como “activar el observador”.


Un observador curioso


“En vez de coger el móvil en cuanto abras los ojos, aprovecha esos momentos para ver cómo te encuentras”, dice Mo Gawdat, responsable de la campaña #OneBillionHappy, para la consecución de una fórmula con la que obtener la felicidad duradera; “escucha tus pensamientos y preocupaciones y realiza un escáner corporal completo para ver cómo notas físicamente tu cuerpo y si te duele algo”.

Gawdat es también autor de “El algoritmo de la felicidad”, así como embajador de la firma de belleza Rituals, para quien ha organizado una serie de cinco clases magistrales bajo el título “Alegría para el mundo”.

Este experto nos propone los siguientes puntos clave para entrenar la herramienta de la felicidad:



  • Sentir. “Lo primero es reconocer cómo te sientes; no intentes resolver el problema, sino entenderlo”, dice Gawdat; “pregúntate por qué estás enfadado o alterado, ya que al conectar la emoción con el pensamiento conseguirás la distancia que requieres para serenarte”.

  • Estar presente. La psicóloga Jess Baker nos propone ser conscientes “de lo que está pasando, para centrarnos en una sola cosa que necesitemos hacer en ese momento preciso”. “Imagina que estás llevando a los niños al colegio y te están volviendo loca; hay un atasco tremendo, llegas tarde y percibes cómo te va envolviendo el mal humor”, dice Baker.


“Deja que todo quede en segundo plano y céntrate sólo en una cosa; por ejemplo, ¿notas cómo tus manos tocan el volante?”; “reflexiona sobre lo único que tengas que hacer en ese momento, como conducir de manera segura”.

  • ¿Para qué te vale la negatividad? “Cuando te encuentres en un mal momento, reflexiona a propósito de la utilidad del pensamiento negativo”, dice Gawdat; “de hecho, la negatividad puede hacer daño a alguien que te importa, mientras que la positividad te ayuda a seguir adelante”.



  • Gratitud. “Si parece que los pensamientos negativos te van a hacer descarrilar, echa mano del diario de gratitud, de cualquier cosa que te ayude a ver lo positivo que hay en tu vida”. Y agradécelo.

  • Preguntas positivas. Gawdat nos propone elaborar una lista de preguntas genéricas para formularnos en los momentos difíciles, a fin de tener una reacción positiva. Por ejemplo: ¿qué tiene de positiva esta situación?, ¿cuáles son los beneficios que identifico en ella?, ¿qué es lo que puedo aprender de lo que me está ocurriendo?, ¿para qué creo que está sucediendo esto?

  • Identificar nuevos rasgos. “Vivimos en un mundo que se mueve por rasgos eminentemente masculinos, pues es competitivo, está orientado a los resultados y se centra en el hacer”, dice Gawdat, refiriéndose a valores que no están determinados ni por el género ni por la biología, pues todos los tenemos.


“No usamos muchos de nuestros rasgos femeninos que tienen que ver con el ser, como la intuición, pues nos han hecho creer que tenían menos valor”, dice el embajador de Rituals, quien añade la creatividad y la empatía como aspectos que debemos potenciar “para traer más alegría al mundo”.

Además de los tres citados, Gawdat añade la actitud divertida, la apreciación de la belleza y ser como los rasgos femeninos más destacados. El pensamiento lineal, el control, la fuerza, la compasión, la asertividad y la acción son, por su parte, los principales valores masculinos en las personas, independientemente de cuál sea su género y su biología.

  • Lista de cosas felices. Reconozco que ésta es una de mis acciones favoritas para utilizar la herramienta de la felicidad. Se trata de crear una lista con todas aquellas cosas que te hagan feliz. Puedes ir anotando lo que se te ocurra y, cuando hayas llegado a lo que consideras el tope de elementos felices, tratar de colocarlos por orden, de mayor a menor felicidad.


Desde el Coaching, te doy algunos ejemplos de lo que puede generar felicidad:

  • Sonreír. La sonrisa indica al cerebro que la situación es favorable, que todo va bien.

  • Buen humor. Hacer broma con lo que nos pasa, ver el lado humorístico de algo que nos ocurre, nos aporta otro ángulo desde el que observar la realidad.

  • Curiosidad. Es como adoptar la mirada de un niño, un observador atento que se fija en detalles, lo que nos ayuda a estar presentes.

  • Hacer de manera feliz. Dice Gawdat que existe una manera formal de hacer las cosas y otra manera feliz: “disfruta de la pausa de la comida lejos de tu ordenador o charla un poco con el camarero que te sirve el café”. (Una de mis formas favoritas de usar la herramienta de la felicidad)

  • Reconocer en el otro. Hace unas semanas, le propuse a una de mis personas favoritas que compartiéramos aquellos aspectos que valorábamos en más alta estima en el otro. El resultado fue una experiencia motivadora, además de interesante y muy feliz.


“¿Hay alguien a quien no hayas visto desde hace mucho o a quien te gustaría llamar?”, pregunta Mo Gawdat; “hoy es el día perfecto para mandarle un mensaje positivo, simplemente porque sí”.

El embajador de Rituals nos propone que esta acción sea aún “más especial”, “escribe lo que quieras decir en una postal y envíala por correo, como en los viejos tiempos, en lugar de echar mano del móvil”.

“Mandar una nota por correo postal es una de esas ideas para las que parece que nunca encontramos tiempo”, dice Mo Gawdat; “escribe un mensaje que haga sonreír a la otra persona y echa la misiva al buzón”.




Para quienes habéis llegado hasta aquí, comparto con vosotros algo más de mis andanzas con la felicidad. Resulta que, al entrenar cada día esta herramienta, mi mente y mi corazón suman estrategias y, de modo casi automático, entran en lo positivo.

Cada vez encuentro más y más aspectos que elevan mi frecuencia vibratoria, haciéndome sentir muy feliz; por ejemplo, un aroma (del café, sobre todo), una imagen (la de un bebé), un sabor (el de la canela), algún sonido (Mozart y Sinatra) o el tacto (al acariciar mis propios codos, tan suaves) activan la memoria de mi lado más optimista.


¡Feliz Entrenamiento de la Felicidad! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • Solemos creer que la felicidad es la meta, aunque en realidad es una herramienta.

  • Tómate tu tiempo para sentir y disfrutar con esas acciones que te aportan bienestar.

  • Entrénate en reconocer cómo te sientes y qué hay detrás de ese enfado que te invade.

  • Escribe en una tarjeta lo que quieras decirle a alguien a quien aprecias y envíala por correo postal.

  • ¿Qué aroma, sonido, sabor, imagen o tacto activan tu felicidad?

7 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo