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  • Foto del escritorSilvia Resa López

¿Cuál es tu arquetipo en las relaciones?

¿Cómo te relacionas con los demás? ¿de qué manera reclamas su atención? ¿estás satisfecho con la forma en la que interaccionas con otros? Si deseas recuperar tu poder en las relaciones, puedes observar en qué lugar te posicionas, o también usar esa relación como espejo donde ver lo que se te está mostrando de ti mismo



Hace unos días, durante un evento familiar, me acerqué decidida a hablar con una persona con quien hacía tiempo que no mantenía mucho contacto.

Tras sentarme a su lado, eché mano de mi valentía y le recordé la relación que teníamos hace unos años, de la que me acordaba con cariño.


Acompañé mis palabras con un gesto de comunicación no verbal que me enlazaba con esa persona, colocando mi mano en uno de sus hombros.

Mientras elegía mis palabras con delicadeza, me di cuenta de que mi interlocutor mostraba una actitud reservada, manteniendo la distancia emocional como si se protegiera.

En ese momento fui consciente de que, a pesar de mi buena voluntad, estaba siendo algo impetuosa en la expresión de mis deseos, dándole quizás la sensación imperativa de que atendiera mi demanda.


“¿De qué manera obtenías la atención de tus padres?”, dice Yolanda Martínez (@descubriendoquiensoy); “esta forma de lograr el amor acaba por convertirse en una lucha de poder o de farsa de control mediante la que tu ego busca esa atención de los demás, para sentirse amado por los otros”.

Según esta experta, “los humanos nos pasamos la vida compitiendo por recoger esa energía en forma de amor, reconocimiento o aceptación, por tener esa atención de los demás”.

Resulta que tus relaciones son las “vías de expresión de tu ego”, por lo que lo idóneo sería que pasaras de un tipo de relaciones de desgaste energético a otro liberador y de crecimiento.


Cuatro maneras de llamar la atención


Dice Yolanda Martínez que existen cuatro formas de obtener la aprobación de los otros. Se clasifican, dos a dos, como agresivas y pasivas; “en todos los casos, estos mecanismos restrictivos, también llamados farsas de control, significan que cedes el poder a los demás, alejándote de tu camino evolutivo”.

La coach diferencia cuatro patrones de relación:

  • Intimidador. La persona muestra una conducta autoritaria, inflexible y rígida. Habla incesantemente para lograr la atención del otro, llegando incluso a proferir amenazas, insultos y gritos.




La respuesta del interlocutor es mediante la ansiedad, con el sentimiento de “ser poca cosa” y mostrando poca fuerza o poder para rebatir.

El rol de intimidador atrae el de víctima “para absorber esa energía del otro, adoptando un papel de poder, agresivo y controlador de la situación”.

  • Interrogador. Ésta es la actitud preguntona, sabionda, propia de la persona que pone en duda lo que los demás están hablando. Cuestiona todo, no cree en nada de lo que otras personas le transmiten y es escéptica.


“Busca el error en el otro, para así absorber toda su atención, toda su energía”, dice Yolanda Martínez; “el interrogador atrae a personas con el rol de víctima o con el de reservado”.

  • Reservado. Este arquetipo se queda entre la farsa de control agresiva y el lado más pasivo del rol de víctima. El reservado se aísla, evitando el contacto con los demás, manteniendo la distancia en sus relaciones.




Todo esto para sentirse a salvo, seguro y no invadido.

“Esta farsa de control supone actuar desde el rechazo, provocando que las otras personas generen un gran esfuerzo para entender qué le sucede”, dice la autora de @descubriendoquiensoy en You Tube; “atrae a intimidadores, a interrogadores e incluso a víctimas”.

  • Víctima. Es la farsa de control que describe a personas con talante pesimista, que delegan en los demás y someten su voluntad porque creen no tener esa habilidad para imponer sus propios límites.


“En sus relaciones atrae a intimidadores, a quienes hacen sentir culpables, para lograr ese intercambio de energía”.


Cómo salir del rol


“Para librarte de estas pautas, basta con que seas consciente de en qué posición o mecanismo restrictivo te estás ubicando, con lo que podrás salir de ese rol y recuperar todo tu poder”, dice Yolanda Martínez, que propone las siguientes claves:

  • Obsérvate en qué lugar estás posicionado, sé consciente de en cuál de los cuatro roles estás situado.

  • Fíjate en el tipo de relaciones que atraes a tu vida. Cuando eres consciente de cómo la otra persona trata de absorber tu energía, entiendes en qué lugar estás tú.

  • Busca, tras el comportamiento de la otra persona, su yo real. Tanto tú como tu interlocutor actuáis desde vuestros respectivos miedos o heridas. La verdadera esencia está detrás de todo ello.

  • Utiliza esa relación para hacer de espejo, dándote cuenta de qué es lo que dice ese reflejo de ti, “lo que te muestra acerca de lo que debes aprender y cambiar en tu manera de enfocarte en los demás y de contemplar tu vida”, dice Yolanda Martínez.



“Cuando sientas que estás en una situación en la que estás robando energía, o que te la están quitando a ti, simplemente aléjate y respétate en tu sentir”, dice Yolanda Martínez; “de esta manera, las aguas volverán a su cauce y tú serás consciente de cuál es la situación más equilibrada para ti”.

Si has llegado hasta aquí, te explico algo más a propósito del encuentro con mi familiar. En cuanto fui consciente de su reserva, me percaté de que mi rol en esa conversación era el de intimidadora. Al menos, así se lo parecía a mi interlocutor.

Reaccioné y cambié mi posición, haciéndole ver que en mi ánimo sólo estaba el deseo de llegar a entendernos, de aclarar posibles malentendidos y de recuperar la relación.

Todo apunta a que este primer paso ha servido para tal objetivo. Sin embargo, fue la escucha y la atención que dirigí hacia esa persona, junto a la observación de mi propia posición, lo que me hizo ser consciente de que debía modificar mi manera de llamar su atención.


Desde entonces entreno esta práctica cada día, en todas y cada una de mis relaciones. Te invito a que tú también seas consciente de cómo y desde dónde estableces contacto con los demás.


¡Felices Posicionamientos! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • ¿Cómo te relacionas con los demás? ¿de qué manera reclamas su atención?

  • Existen cuatro patrones de relación: intimidador, interrogador, reservado y víctima.

  • Al relacionarte, compites por obtener esa energía en forma de amor, aceptación, reconocimiento o aprobación por parte de los otros.

  • Para librarte de estas pautas, basta con que seas consciente de en qué posición estás, para salir de ese rol y recuperar todo tu poder.

  • Cuando sientas que estás en una situación en la que te roban la energía, o al contrario, simplemente aléjate y respétate en tu sentir.

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