• Silvia Resa López

Armas pacíficas

En “El guerrero pacífico”, película basada en la historia original de Dan Millman y estrenada en junio de 2006, el poder del aquí y el ahora se muestra como instrumento que el protagonista esgrime para lograr su objetivo. Metafóricamente, el personaje es un guerrero que emplea sus armas. Ambos términos los retomamos para invitarte, desde el Coaching, a descubrir tu espada y escudo pacíficos




Tan sólo es un uso poético el que atribuimos a palabras como guerrera, espada, escudo o arma. Desde el Coaching este lenguaje permite expresar valores como los de fortaleza, solidez, resistencia, vigor, energía, firmeza, resiliencia o entereza. Todos ellos pueden blandirse en el momento de la batalla, cuando confrontamos la tristeza, al apaciguar nuestra ira, combatiendo nuestros miedos o firmando la paz con nuestra soledad.


Lanzas y espadas


  • Tener un plan. Cuando decides hacer algo, al marcarte un reto, las preguntas básicas de Coaching (¿cuál es mi objetivo?, ¿qué me impide lograrlo? ¿cómo lo voy a conseguir? y ¿cuándo?) te posicionan hacia un plan, una estructura que te marca el carril por el que continuar. Tu plan ha de ser específico, concreto, realista, medible, alcanzable, temporal, personal, y enunciado en el presente.



  • Confrontación de emociones. Tristeza, miedo, enfado y soledad son alteraciones del ánimo que pueden frenar la acción. Te propongo confrontarlas, una por una, mediante la herramienta de sillas enfrentadas. Te invito a que personifiques la emoción que quieras confrontar y la sientes frente a ti. Luego puedes preguntarle qué hace aquí, en este momento de tu vida, para qué, qué puedes ofrecerle tú y qué desea de ti.



  • Atención plena. Mindfulness. Te propongo que vivas y disfrutes de cada instante, de cada momento. ¿Estás leyendo un libro?, ¿escribes un informe? ¿te estás dando una ducha? ¿o quizá haces la compra de la semana?; sea lo que sea lo que hagas en este momento, te invito a que seas consciente de tu acción y a que te concentres para llevarla a cabo de la forma más eficiente de que seas capaz.


  • Nivelar la columna izquierda. Por columna izquierda se entiende la parte del cerebro donde prima el razonamiento. En ocasiones, empleamos más esa área, pudiendo caer en la “rumia”, es decir, dar vueltas una y otra vez a un mismo pensamiento. Te propongo que cuando percibas que entras en ese tipo de bucle racional, pares un momento y te concentres en las imágenes y/o sonidos que haya a tu alrededor. En modo meditativo, simplemente observa, sin juzgar.


  • Lista de valores. Te invito a que escribas en tu Diario Coaching cuáles son los conceptos que consideras tus valores esenciales. Autenticidad, empatía, sinceridad, confianza, lealtad, alegría, valentía o paciencia son algunos de ellos. Te propongo que elabores tu propio “top ten”, tu decálogo y reflexiones a propósito de cómo dichos valores te pueden acompañar y ayudar en un momento determinado.



  • Evitar juicios. Al juzgar a los demás también lo hacemos hacia nosotros mismos. Te invito a entrenar la evitación de juicio: cada vez que notes que la crítica o el juicio afloran a tus labios, para unos minutos e intenta dar respuesta a las siguientes cuestiones: lo que voy a comentar ¿beneficia a la otra persona? ¿me beneficia a mí?, ¿qué voy a aportar con este comentario?


  • Revisar creencias. Aquello en lo que creemos proviene de nuestro entorno familiar, social y cultural. Algunas creencias son producto de nuestro ego que, en su afán de protegernos de posibles peligros, coloca etiquetas y nos hace creer que nosotros somos eso. Desde el Coaching te propongo que conviertas esos límites del ego en elementos potenciadores.




Para ello, puedes tomar conciencia de si tal creencia forma o no forma parte de ti realmente. Por ejemplo, si siendo niña has escuchado decir a alguien que “era un desastre” y lo has asumido como propio, al llegar a adulta puede haberse convertido en tu creencia limitante. Puedes reflexionar a propósito de en qué momento adoptaste esa letanía como tuya. Analiza si realmente eres así o que, por el contrario, has convertido la crítica de una conducta como parte de tu personalidad.


Principio de acción


La dinámica del Coaching tiene como pilar principal el principio de acción. Lanza y espada son herramientas pacíficas para ponerte en marcha hacia tu objetivo.

Antes de formarme como coach, asistí a un curso de formación en Marca Personal y Organización en la localidad donde resido. Aparte del contenido académico, en aquella aula se perfiló mi principio de acción. Me explico: recuerdo que llegué a identificar cuatro posibles objetivos laborales, todos relevantes para mi evolución profesional.


Sin embargo, nuestra mentora nos propuso ir reduciendo hasta un máximo de dos, de los cuales uno de ellos debía tener un mayor protagonismo. Fue entonces cuando escogí, y he de reconocer que fue una buena elección. Sumé a mi profesión de periodista, desarrollada durante varios años, el interés por el Coaching. Mi objetivo se perfiló definitivamente: convertirme en coach, aprovechando mi perfil divulgativo como comunicadora. Después todo fue seguir mi principio de acción.


¿Y tú? ¿cuál es tu principio de acción?


¡Felices Armas Pacíficas! ¡Feliz Coaching!


Y recuerda que…


  • En Coaching empleamos las armas pacíficas para conseguir un principio de acción.

  • Tu plan u objetivo ha de ser realista, concreto, medible, personal y enunciado en positivo.

  • El confrontamiento de las emociones es una de las armas más eficaces en el logro de nuestro bienestar emocional.

  • En tu Diario Coaching establece tu propio ranking de valores, aquellos a los que recurrir en caso de necesidad.

  • A veces nuestra creencia puede venir de algo que escuchamos a otra persona y que nuestro ego asumió como propio.

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