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  • Foto del escritorSilvia Resa López

Acepta tu cuerpo, sin más

¿Eres de las personas que prefiere no salir en las fotos porque se avergüenza de su figura? ¿Acaso evitas usar determinadas prendas porque crees que te sientan mal, aunque te encantan? ¿Cómo te ves a ti mism@? ¿Cuál es tu relación con la comida? ¿Te sientes culpable si comes chocolate o si bebes una cerveza de más con tus amigos? ¿Cuántas dietas has seguido? Desde el Coaching te invito a reflexionar a propósito de todo ello



Ya, ya sé que éste es un tema delicado, delicadísimo. Seas hombre o mujer, puede que te sientes disconforme con tu cuerpo. Que si muchos kilos, que si mucha grasa en determinadas partes, que si has de ganar algo de peso, que si pierdes músculo cada vez que haces dieta, que si te pasas el día en el gimnasio y no consigues el cuerpo que deseas.

La base de todas estas quejas es la misma: la falta de aceptación de tu propio cuerpo, motivada por una relación con la comida que muchas veces va en tu contra.

“La relación con lo que comemos es la misma que establecemos con nosotros y con el mundo”, dice Mery Viñas, psicóloga y coach; “por eso hay una pregunta que podemos hacernos y es la de que, cuando seguimos una dieta, ¿desde dónde la hacemos?”.

Para esta experta en acompañamiento a las personas para que mejoren su relación con la comida, “es preciso escucharse a una misma, dejar a un lado el control y evitar poner etiquetas a los alimentos como buenos o malos”.


Atrévete a vestir como te guste


“Es posible que te preguntes que por qué no puedes ponerte la ropa que te gusta con el cuerpo que tienes hoy, ahora mismo”, dice Mery Viñas (@meryvinas_coach); “a lo que te respondo que es posible que tardes en alcanzar ese ideal, por lo que te invito a dejar a un lado el auto juicio y las comparaciones”.

Según esta experta, “el cuerpo no se elige, simplemente es algo que nos llega y, además, cambia a lo largo de nuestra vida debido a múltiples factores, por lo que lo más sensato es aceptarlo y quererse”; “repetimos, replicamos el pasado incluso aunque pensemos en el futuro deseado; sin embargo, este último no se logra arrastrando lo que traemos de atrás y sin darnos cuenta de que puede haber otra realidad”.

Se refiere Viñas a las diversas dietas de adelgazamiento existentes, a los ayunos y, en general, a los comportamientos adictivos derivados del rechazo al propio cuerpo. “Las dietas dejan muchos efectos secundarios, por lo que hemos de escuchar al cuerpo cuando tiene hambre y saciarlo; así de simple”.



Dice esta experta que en un reciente metaanálisis sobre las dietas se ha concluido que el 66% de las personas incrementaron su peso previo a las mismas en un rango no superior a los cinco años; “no existe ninguna evidencia científica de que las dietas adelgacen”.


Tres claves para una buena relación contigo


“Parte de mi vida se fue con la obsesión de cambiar mi cuerpo”, dice Mery Viñas en una de sus newsletter recientes; “con la creencia de que, cuando mi cuerpo cambiara, conseguiría aquello que me proponía, con el límite del pensamiento de que mi cuerpo era el que reinaba en mi vida”.

“Pensaba que la única forma de sentirme valiosa era controlándome y controlando mi cuerpo, pues quería reconocimiento y tenía que esforzarme para ello”; “lo conseguiría. Pero no, resulta que fue efímero y, en cambio, perdí muchas cosas por el camino”.


“Mi cuerpo ha cambiado mucho desde entonces”, reconoce esta experta; “sigue siendo delgado, aceptado por la sociedad (y eso lo hace más fácil en este mundo gordofóbico), si bien tuve que modificar la mirada, mi foco, mi intención, para dejar de ver todo lo que creía que le faltaba”.

La psicóloga y coach acaba de lanzar un programa de ocho semanas de duración, “Haz las paces con la comida”, cuyo contenido explica la propia experta: “está dirigido a mujeres que comen o que dejan de comer por emociones, que controlan lo que comen constantemente, que quieren dejar de pensar en comida, que desean verse bien en su cuerpo, que no sabe qué hacer para comer de una forma saludable que no dañe su salud mental, que quieren dejar las dietas, pero sienten miedo”.


En una clase magistral reciente, Mery Viñas hablaba del ILC (Índice de Libertad Corporal), por contraposición al IMC (Índice de Masa Corporal) tradicional.

“Es importante darse cuenta de qué es lo que pesa más en esta balanza”, dice Viñas, refiriéndose a dos columnas, cada una con ocho opciones, que representan los dos platillos de la báscula.

En el de la izquierda figuran ítems como “pesarme”, “decirme cosas malas”, “contar calorías”, “compararme”, “evitar espejos”, “restricción”, “sentir culpa” o “compensar”. Mientras, en el plato derecho figuran las acciones siguientes:

  • Escuchar a mi cuerpo.

  • Decirme cosas buenas.

  • Sentir placer al comer (sin culpa)

  • Mirarme al espejo (sin juicio)

  • Elegir alimentos que me satisfacen.

  • No hay exceso de control.

  • Cocinar y comer desde el amor.

  • Comer al sentir hambre.



Las conclusiones podemos extraerlas de modo individual: basta con sumar los síes a las opciones de cada platillo de la balanza para conocer cuál es nuestra relación emocional con la comida.

No obstante, esta psicóloga y coach nos da alguna de las claves para establecer esa conexión:

  • Clave # 1. Lo que haces en la vida ha de ir a tu favor, no en contra. “Cuando naciste no odiabas tu cuerpo; si es lo que te ocurre ahora, se trata de algo aprendido”.

  • Clave # 2. Haz un inventario real de todo lo que has probado y analiza dónde te ha llevado. “En el momento que renuncias a la salud mental es preciso volver a revisar tu relación con la comida”. En este sentido, cuando aparece la ansiedad por la comida “es conveniente distinguir entre el hambre real y emocional, es decir, preguntarte qué sensación interviene ahí y cómo la confrontas”.

  • Clave # 3. Es en la conexión con el presente donde se encuentra lo que buscas y necesitas. “Tu cuerpo de hoy es distinto al de ayer, al igual que tus emociones”; “procura atender a factores tales como la escucha real de tus necesidades, el autocuidado, la higiene del sueño, permitirte sentir las señales de hambre y de saciedad, al igual que el placer de comer, atender tus emociones, vivir libre de juicio y agradecer lo que comes”.


Para quienes habéis llegado hasta aquí, os dejo una reflexión de la psicóloga Mery Viñas: “no habrá empoderamiento femenino hasta que no aceptemos nuestros cuerpos tal y como son”; en este sentido y aplicable también a todos los géneros, “nada cambia si no cambias”.


¡Feliz Relación de Amor con la Comida! ¡Feliz Coaching!



Y recuerda que…

  • El cuerpo cambia a lo largo de nuestra vida, por lo que lo más sensato es aceptarlo y quererse.

  • La conexión con lo que comemos es la misma que la que establecemos con nosotros y con el mundo.

  • Escuchar a tu cuerpo, sentir el placer de comer o mirarte al espejo mejorarán tu relación con la comida.

  • Cuando sigues una dieta, ¿desde dónde la haces?

  • Lo que haces en la vida ha de ir a tu favor, no en tu contra.

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